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Más de 15.000 personas han visitado el Castillo «San Juan de las Águilas» durante 2010

Los turistas, en su mayoría nacionales, han destacado las impresionantes vistas que se divisan desde la torre principal y el museo-centro de interpretación de la ciudad, ubicado en su interior.
Según los datos facilitados por la concejalía de Turismo del ayuntamiento de Águilas, un total de 15.131 personas han visitado el Castillo “San Juan de las Águilas” durante el año 2010.
En el informe se observa que la mayoría de los visitantes han sido nacionales, principalmente madrileños (1.770), seguidos de los andaluces (1.405), catalanes (998), valencianos (876) y castellano manchegos (402).
Otro dato significativo es el que hace referencia a los extranjeros. De él se desprende la asistencia de turistas de 46 nacionalidades diferentes, liderados por los ingleses (696), seguidos de los franceses (600) y los alemanes (437).
De igual modo, cabe mencionar que los turistas han destacado de su visita al monumento las impresionantes vistas que se divisan desde la torre principal y el museo-centro de interpretación de la ciudad, ubicado en su interior.
La restauración del monumento ha supuesto su recuperación definitiva y con su puesta en valor se ha creado uno de los mejores exponentes de la oferta cultural que ofrece la ciudad.
A los atractivos del enclave y el propio Castillo, un monumento histórico de finales del siglo XVIII, hay que añadirle los del museo-centro de interpretación de Águilas, que se alberga en su interior, y que ofrece al visitante una muestra de la fauna, la flora, la geología, los paisajes o la arqueología de la localidad, utilizando las últimas tecnologías.
De la misma manera, la fortificación muestra la vida cotidiana del Castillo en el Siglo XIX, reproduciendo para ello: dependencias, armas o el vestuario de los militares que lo habitaban.

CASTILLO DE SAN JUAN DE LAS ÁGUILAS

Siglo XVIII. Se contempla una maravillosa vista panorámica de la ciudad y sus alrededores a 85 metros de altura. Recientemente restaurado. Fácil acceso. Subida a pie por la calle Murillo, frente a la Plaza Robles Vives. Situado en el extremo sur de la población.
Sobre este monte que ocupa la fortaleza se han sucedido diversas construcciones a lo largo de la historia. Según parece es de origen cartaginés, aunque las continuas guerras entre romanos y cartagineses, godos y árabes lo dejaron destruido por muchos siglos. Los árabes cuando se apoderaron de España lo restauraron y DOZY se refería a él diciendo que era un castillo de águilas denominado “Hissu Ecla”, osea, “Peñón de las Águilas”. Con el mismo nombre lo menciona El Idrissi en su Geografía Hispánica. El monte se conoce también con el nombre de “Peña Tejada”, por la semejanza que guarda con una teja árabe. Así mismo se le dio el nombre de “Peñas Negras”, ya que este promontorio es de naturaleza arcaica, rocas igneas. Tras la expulsión de los Árabes de este territorio, el castillo quedó abandonado.
Durante el reinado de Alfonso X “El Sabio” (según Cánovas Cobeño, la población era muy escasa), el monarca puso al frente del castillo una guarnición al mando de Fernández Pérez de Piña, para establecer una cabeza de puente y avisar de las incursiones a la nutrida tropa de Lorca. Años 1252-84. Reinando los Reyes Católicos, en 1490, desde Ocaña, se dio la orden de su inmediata reparación, pero no pudo levantarse por carecer de fondos. Es ya en tiempos de Carlos I (1530), cuando por Real Cédula se mandó reedificar a fin de vigilar el litoral comprendido entre Vera y Mazarrón, que continuamente estaba expuesto a las acometidas de turcos y argelinos.
En 1579, por orden de Felipe II, se construyó la Torre de las Águilas, siendo una de las fortalezas más seguras y famosas que tenían nuestros mares. Se mandó dedicar a San Juan Bautista y su imagen era venerada en un nicho de la torre. Transcurría el siglo XVIII cuando Carlos III lo hizo reedificar de nuevo, a fin de que sirviera de defensa a la incipiente población que iba en aumento, a pesar de los continuos ataques de los berberiscos, dando seguridad a sus puertos. Desde entonces fue uno de los castillos mejor fortificados, reconstruido en forma circular, con una gola y rebellín terraplenado dispuesto para montar artillería. Fue dotado de 20 cañones y una guarnición de 100 soldados al mando de un coronel, siendo infranqueable desde el mar y solo accesible por un istmo que lo unía a la población y dividía los dos puertos. Es en esta época cuando adopta el nombre de Fortaleza de San Juan de las Águilas, y en el transcurso de los siglos ha sido testigo de las vicisitudes e inquietudes de la población. A su amparo se formó una colonia de pescadores, se incrementó el tráfico de cereales, se industrializó el esparto y la barrilla y se construyeron edificios y almacenes, dando su origen a la ciudad de Águilas. Fue el Conde de Aranda, Capitán General de Valencia, el que por la situación estratégica y deseoso de repoblar la costa entabló negociación con Lorca para habilitarlo e independizarlo.
La fortaleza, que tenía su entrada por un puente levadizo, tiene en su fachada norte un escudo, en el que se divisa imperceptiblemente los leones de Castilla. En obras recientes próximas al puerto se descubrieron pasadizos subterráneos, que la fantasía popular presupone enlazaban con el castillo de Tébar. La fortaleza y monte donde está construida es propiedad del municipio y figura inscrita en el Registro de la Propiedad (habiendo sido traspasado por el Estado) con fecha 28 de mayo de 1956.

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