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La situación de sobreoferta de hortalizas de invierno obliga a retirar hasta un 30% de la lechuga del Guadalentín

IMG_9198La sequía y el veto ruso, junto a las altas temperaturas registradas en diciembre y la primera quincena de enero está obligando a la regularización del mercado de hortalizas, especialmente virulento con la lechuga y el brócoli, ambos cultivos emblemáticos en la producción agraria regional, además de coliflor. El resultado de esa amalgama es una saturación de los mercados que ha provocado el desplome de precios para las producciones de temporada en el Valle del Guadalentín y el Campo de Cartagena.

Fuentes de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia cifran en 10 millones de kilos de hortalizas los retirados en la primera semana activados los mecanismos oficiales de urgencia a causa de los excedentes de producción que están originando el calor.
La situación es bastante crítica al confluir todos los factores que podían acaecer para que una producción hortofrutícola calificada por Proexport como “excelente” no pueda ser remunerada por los mercados de manera suficiente.
Temperaturas de 20 a 25 grados para los productos hortícolas plantados desde hace tres meses con variedades especialmente elegidas para soportar el frío supone una alteración del ciclo vegetativo de las plantas y, en consecuencia, obtener una respuesta diferente a la que se esperaba en condiciones normales de temperatura para la época. Se acorta el ciclo, productos que tenían que salir en 100 días salen en 75 y coinciden con mercados a los que sí les tocaba salir ahora. Además otras zonas productoras como Francia, Italia e, incluso, Holanda se mantienen en el mercado, saturándolos, creando un exceso de oferta puntual. “Están hundiendo los precios y toca reducir la oferta como única medida paliativa”, argumentan desde la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas de la Región de Murcia.
Para reducir esa oferta, el mecanismo más rápido que prevé el espacio comunitario para las frutas y hortalizas es la retirada con destino bien a transformación o distribución gratuita (ya en 2015 se destinó 1,7 millones de kilos), alimentación animal o biodegradación, esto es, no recolectarlas.
A falta de una valoración inicial que estime la cantidad perdida, y sin que ningún agente autorizado quiera entrar en cifras concretas, se baraja entre un 20% y un 30 % de la producción prevista para esta época. En negociaciones con el sector, Proexport se ha encontrado con la colaboración de cooperativas, agricultores a título individual, empresas e, incluso, las alhóndigas, “que están haciendo un esfuerzo importante en las subastas. El objetivo es quitar de manera veloz estas cantidades del mercado para regularlo. Es una situación crítica que hay que afrontar de manera responsable”, asegura su director general, Fernando Gómez.
Si el tiempo se hubiera comportado normalmente, una lengua de frío habría soplado de norte a sur llevando el frío siberiano a la zona centroeuropea llevando los termómetros por debajo de los cero grados en toda la mitad norte y centro de Europa dejando la zona de producción en el sur de la Europa Mediterránea, Grecia, algo en Francia, la punta de la bota de Italia y al zona sureste española, Alicante Murcia y Andalucía.

Crónica anunciada
Ya en diciembre la patronal exportadora anunció que el calor estaba adelantando las producciones de lechuga iceberg entre 7 y 10 días en las fechas de recolección previstas en Murcia, Almería y Alicante. Esta situación, unida a un desarrollo inadecuado del producto en campo, que presenta menos peso del deseado al momento de recolección, llevó a prever una menor oferta disponible en las semanas 50 a 52 y un mejor ajuste al consumo esperado.
De hecho, el pasado noviembre fue el cuarto más cálido de este siglo, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que señala que las precipitaciones quedaron este mes casi un 40% por debajo de lo normal. El sureste español acusó aún más esta circunstancia, lo que en semanas anteriores produjo un adelanto de las fechas de recolección y la consiguiente sobreoferta en los mercados que hundió los precios en origen (salida de almacén), al oscilar entre los 2,40 y 3,50 euros por caja de 10 piezas.
La combinación de calor en noviembre durante el día a la vez que noches más frías y menores horas de sol según avanza el otoño está detrás de que las plantas de hoja no hayan completado su desarrollo normal al momento de recolección. Esta situación provoca que el productor vaya por delante del programa de recolección planeado y que cantidades importantes de lechugas que deberían presentar en campo un peso aproximado de 500 gramos se encuentren por debajo de los 400 gramos al momento de recolección.
Dentro del mismo contexto, la organización agraria Asaja en Murcia ha apuntado también que “el pasado año se ha caracterizado fundamentalmente por un alto grado de internacionalización para el sector agroalimentario murciano, lo que se traduce que se esté exportando a más de 50 países en todo el mundo. Además de soportar una fuerte competencia por parte de terceros países como Egipto, Jordania, Turquía, Marruecos o Sudáfrica, que entran en el mercado europeo sin ningún tipo de controles fitosanitarios. El 50% del tomate importado por Rusia procede de Turquía y Marruecos se mueve desde su acuerdo con la Unión Europea con total libertad por el Viejo Continente, con lo cual suman más oferta en un mercado ya saturado de por sí.

Una crónica anunciada
Ya en diciembre la patronal exportadora anunció que el calor estaba adelantando las producciones de lechuga iceberg entre 7 y 10 días en las fechas de recolección previstas en Murcia, Almería y Alicante. Esta situación, unida a un desarrollo inadecuado del producto en campo, que presenta menos peso del deseado al momento de recolección, llevó a prever una menor oferta disponible en las semanas 50 a 52 y un mejor ajuste al consumo esperado.
De hecho, el pasado noviembre fue el cuarto más cálido de este siglo, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que señala que las precipitaciones quedaron este mes casi un 40% por debajo de lo normal. El sureste español acusó aún más esta circunstancia, lo que en semanas anteriores produjo un adelanto de las fechas de recolección y la consiguiente sobreoferta en los mercados que hundió los precios en origen (salida de almacén), al oscilar entre los 2,40 y 3,50 euros por caja de 10 piezas.
La combinación de calor en noviembre durante el día a la vez que noches más frías y menores horas de sol según avanza el otoño está detrás de que las plantas de hoja no hayan completado su desarrollo normal al momento de recolección. Esta situación provoca que el productor vaya por delante del programa de recolección planeado y que cantidades importantes de lechugas que deberían presentar en campo un peso aproximado de 500 gramos se encuentren por debajo de los 400 gramos al momento de recolección.
Dentro del mismo contexto, la organización agraria Asaja en Murcia ha apuntado también que “el pasado año se ha caracterizado fundamentalmente por un alto grado de internacionalización para el sector agroalimentario murciano, lo que se traduce que se esté exportando a más de 50 países en todo el mundo. Además de soportar una fuerte competencia por parte de terceros países como Egipto, Jordania, Turquía, Marruecos o Sudáfrica, que entran en el mercado europeo sin ningún tipo de controles fitosanitarios. El 50% del tomate importado por Rusia procede de Turquía y Marruecos se mueve desde su acuerdo con la Unión Europea con total libertad por el Viejo Continente, con lo cual suman más oferta en un mercado ya saturado de por sí.


Posibles destinos

La retirada de productos sigue tres posibles vías, a solicitud de los productores interesados: la distribución gratuita de producto fresco a organizaciones caritativas que distribuyen a centros beneficiarios asociados; la industria, ya sea para la fabricación de alimentos para el ganado, de abono orgánico, de alcohol, de transformación en zumos o de biocombustibles; o, el destino es un centro de gestión de residuos autorizado o planta de compostaje. Incluso la no recolección.
La Consejería anunció la dotación de 1,2 millones de euros en ayudas, distribuidas en 500.000 euros a la producción destinada a bancos de alimentos, 80.000 euros a la alimentación animal y 600.000 a los agricultores que renuncien a la cosecha.
Datos facilitados por la consejería anuncian que la mayoría de las empresas del Valle del Guadalentín que se acogen a estas medidas subvencionadas apuestan por dejar el producto en la mata. De las 22 empresas que al momento de cierre de esta información habían solicitado acogerse a las medidas, 16 dejarán perder la cosecha, 4 destinarán su producción a la distribución gratuita a través de bancos de alimentos y 6 a la alimentación de ganado. Se prevé que esta próxima semana se estabilicen los mercados de hortalizas.
10 millones de kilos retirados: 8,5 sin recolectar, 1,1 se destina alimentar al ganado y 220.000 kilos van los bancos de alimentos.

22 empresas se acogen a estas medidas: 16 dejar perder la cosecha, 4 destinan su producción a la distribución gratuita a través de bancos de alimentos y 6 a la alimentación de ganado

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