Floreros en el G-20

Ser una mujer o un hombre “florero” debe ser una experiencia humillante para cualquier persona. Hay ejemplos llamativos de seres que parecen disfrutar con ello y hasta le sacan partido. Pero cuando a una o uno le toca asumir que deben comportarse como jarrones chinos por razón del cargo de su conyuge, me imagino que harán grandes esfuerzos para que los sesos no le estallen y salpique a cada uno de los especímenes que formamos la llamada opinión pública. Bueno,salvo que la “mujer florero” en cuestión sea la sosa de Carla Bruni,que parece encantada con su papel de primera dama de la que sólo esperamos que esté mona vestida, bien porque no tiene sesos,o porque su matrimonio con Sarkozy la ha dejado algo perjudicada.

Pero si la primera dama,o la esposa de un primer ministro -cosas bien distintas,pese a que algún indocumentado lo confunda como si fuera lo mismo- es alguien como Michelle Obama o Sonsoles Espinosa,de las que creo que son mujeres inteligentes, preparadas -yo me atrevo a decir que incluso más que sus maridos- y con suficiente orgullo y amor propio, imagino que estarán tentadas de mandarlo todo a la porra al menos una vez por minuto, cuando se vean obligadas a ser meros floreros, y aparentar que son medio tontas, frivolas maniquís y unas insustanciales.

La primera dama de EEUU asistió en Londres a la cumbre del G-20, junto a otras más ilustres “señoras de” y si no estoy equivocada no asistió ningún “señor de” -tanto el marido de Ángela Merkel como el de Cristina kirchner excusaron su presencia,con buen tino.

Y una se pregunta ¿qué demonios pintan estas señoras allí?.Y la respuesta es clara: nada. Figurar,aparentar,exihibirse,exponerse… Alimentar toda clase de artículos de prensa,que a buen seguro se llevarán más que las crónicas sobre las resoluciones de la cumbre, llenos de tópicos machistas y de tonterías como las que estamos leyendo estos días (incluida esta mía).

Si ya a cualquier ciudadano medio informado le parece una frivolidad que con la que está cayendo, la peor crisis económica de décadas, la vayan a resolver veintitantos mandatarios reunidos unas pocas horas entorno a una mesa,la asistencia de todas estas “primeras damas” para ir a tomar té,organizar cenas paralelas o sencillamente para posar del brazo de sus maridos en algún lugar de postal de Lodres,multiplica hasta el infinito la sensación de frivolidad que tiene esto del G-20.

Yo admiro la forma en que está llevando Sonsoles Espinosa su actual posición como esposa del presidente. Apenas va a actos públicos, no da exclusivas a “Hola”, sigue cantando como siempre y ha hecho de la discreción un saber estar muy exportable de estar casado con el poder.
Pero al final ha tenido que sucumbir a la política-espectáculo en la que vivimos, y se ha visto obligada a ir al G-20, porque los asesores de imagen del presidente dicen que vende un montón… lamentablemente.

Desde aquí propongo a los líderes del G-20, más los “pegados” ya que han hecho tanto gasto reuniéndose, tomar soluciones para esta crisis y aprobarlas aunque otra cosa es que acierten, al menos que aprueben una medida de transcendencia: acabar con “los floreros” en política.

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