Muchos se niegan a reconocer experiencias eróticas oníricas, sin embargo, estudios demuestran que un 70% de mujeres y el casi 100% de los varones tienen sueños eróticos. En cuanto a la cifra de alcanzar el orgasmo mientras se duerme una vez más los hombres siguen a la cabeza arrojando que el 83% de los varones tienen en alguna ocasión poluciones nocturnas, y sólo el 37% de las mujeres estudiadas ha tenido orgasmos durante el sueño.
Freud sostenía que los sueños permiten a la gente expresar sus deseos prohibidos, ocultos bajo un disfraz. Al igual que las fantasías, los sueños sexuales no presuponen necesariamente que desee llevarlas a la práctica. Muchas veces se oponen a nuestras creencias y escala de valores, pero, por tratarse de escenas ficticias, al aceptarlas podemos sacar partido de ellas
Dulces sueños
Existe un mito muy difundido en cuanto a los sueños eróticos, y es en relación a la edad de quienes los experimentan. Se cree que únicamente los adolescentes tienen la fortuna de tan grato placer, sin embargo las erecciones y la lubricación vaginal durante el sueño se pueden presentar a cualquier edad.
Si bien es cierto que la eyaculación nocturna es un fenómeno que alcanza su máxima frecuencia y extensión entre los 17 y 20 años, se han verificado casos de varones de hasta 80 años con poluciones nocturnas. Lo que nos dice que no se trata de una mera actividad puberil. Otro de las grandes mitos en torno del tema, es en relación al sexo de quien experimenta los sueños, pues no faltó quien asegurara que en las castas mentes de las féminas era imposible que se anidaran tan lúbricos sueños; las investigaciones se han encargado de revelar que ello es una gran mentira.
Sexualidad solitaria
Los sueños sexuales son una forma de sexualidad solitaria, y como tal, se arremetió contra ella durante los siglos XVIII y XIX, por la falsa convicción de que la masturbación proporcionaba enfermedades y la demencia. Motivo por el cual los médicos emprendieron una cruzada para erradicar lo que denominaban como autoabuso. No sólo prohibieron a los jóvenes cenar espárragos, queso y huevos, con tal de evitar emisiones nocturnas, si no que se crearon artefactos que impidieron erecciones involuntarias durante el sueño, como un aro de metal revestido por dentro con afiladas púas.
A siglos de ello, nos suena descabellado, pero ocurría. Incluso en nuestros días, estos sueños perturbaban el ánimo de algunas personas. Si bien la mayoría de la gente se da cuenta de que el sueño no tiene una equivalencia real. Otras más se amedrentan por el contenido. Es importante recalcar que se trata de un fenómeno natural, pero si se tornara fuente de angustia, sería conveniente acudir a un terapeuta.
Los sueños sexuales son un obsequio erótico de Morfeo y debemos tener presente que soñar no cuesta nada, así que felices sueños y… ¡A disfrutar!
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