Imagen de la escultura “El éxtasis de Santa Teresa”
En la mayoría de ocasiones en las que se estrena en el cine una película acerca de la religión se levanta a su alrededor un halo de expectación y polémica. Con la presentación de “Teresa: el cuerpo de Cristo” del director y escritor Ray Lóriga, no ha sido menos y las críticas, por un lado, y los aplausos, por otro, están servidos.
Por eso, en estas páginas realizaremos una pequeña biografía de la Santa, con sus luces y sus sombras, basándonos en sus escritos, así como en los de expertos y seguidores.
Santa Teresa de Jesús, ha sido una de las grandes mujeres místicas en el mundo del catolicismo. Nacida en Ávila en el seno de una familia pudiente, puesto que era hija de un hidalgo, tenía como hobby la lectura de biografías de santos y las novelas de caballeros, entretenimiento que realizaba con su hermano Rodrigo a quien pronto le confesó su necesidad de “escapar”.
De gran belleza y agradable forma de ser, Teresa desde joven se opuso al rol que le imponía la sociedad de ser madre y esposa. Ella buscaba algo más y ese elemento que le faltaba para ser feliz lo buscó en la Iglesia, un lugar que le permitía escribir y escapar del papel que la sociedad del Siglo XVI le imponía.
Así a los veinte años ingresó en el Convento de las hermanas Carmelitas de la Encarnación de Ávila. Sin embargo, en el primer momento del ingreso la decepción le inundó, ya que fue consciente de que la frivolidad y el materialismo que tan poco le gustaban también estaba presente en ese lugar. La iglesia fue un método de escape, a pesar de que ella no sentía la llamada divina. Rezaba y cumplía con la disciplina del convento sin sentir el fervor religioso que una “carmelita” debía llevar en su interior.
La dura vida en el convento le llegó a afectar a su salud y a los veinticuatro años sufre una parálisis. Su afán de recuperación le lleva a pasar horas ante la imagen de Cristo pidiéndole su curación. Finalmente y según la tradición católica su recuperación acontece de forma milagrosa. Desde ese momento Teresa se implica de lleno en la iglesia ya iluminada por el sentir religioso y el “amor” a Dios que tan polémico ha resultado.
Según sus memorias, “Libro de la vida”, tres años más tarde, en 1941 Cristo se le apareció en persona por primera vez y le reprochó la inseguridad en su creencia, inseguridad que duró hasta el año 1956 fecha en la que Teresa encontró en un hueco de la pared de uno de los oratorios del convento un “Ecce Hommo”, es decir, una imagen de Jesucristo con el cuerpo lleno de llagas provocadas por los latigazos que los soldados romanos le propinaron antes de la crucifixión.
Ese año marcará para siempre la vida de Santa Teresa pues al tocar aquella imagen sufriría el fenómeno de la Trasverberación, es decir el dolor de las llagas en su propia piel.
Tras esta experiencia, Santa Teresa de Jesús decide dedicarse en cuerpo y alma a Dios en completa austeridad. Decide desprenderse de todo lo material y reformar la hermandad carmelita para volver a la total pobreza que caracterizaba a la antigua congregación. A pesar de que no contó con todas las opiniones a su favor en 1562 y con ayuda del también místico San Juan de la Cruz crea su propio convento con una peculiaridad: ninguna de las monjas debía llevar calzado, así la congregación se denominó “Carmelitas Descalzas de San José”.
Apenas dos años más tarde la comunidad se extendió a numerosas puntos del país de Norte a Sur y de Este a Oeste. Y fundando, escribiendo y luchando por no caer en el rol que le imponía la sociedad, objetivos, todos ellos, que cumplió pasó el resto de su vida. Murió en uno de sus conventos en Alba de Tormes en Salamanca en 1582. Cuenta el Teólogo Santiago Martín en el libro “Los santos protectores” que justo en el momento de Morir Santa Teresa floreció un árbol muerto frente al convento.
2005-2008 © Actualidad de Murcia | Quiénes somos / Contacto | Accesibilidad | Artículos en RSS
Este sitio cumple con los estándares del W3C - diseño
Últimos comentarios