Aislamientos Lorca

84 años de la «quema» de las Iglesias Altas de Lorca

Este verano se cumplirán 84 años de la terrible escalada de destrucción y quema de las Iglesias Altas de Lorca, es decir de San Pedro, Santa María, San Juan y la Ermita de San Lázaro, lugares que contenían un inmenso patrimonio histórico-artístico del que poco se pudo salvar y del que hoy solo nos quedan sus maravillosas construcciones arquitectónicas que sobreviven con cientos de años de Historia.

* Imagen general de San Juan,Siglo XV d.C.. * Toma general de la iglesia de Santa María sobre los años 1920.*Foto en blanco y negro: Interior de San Pedro. P.Menchón h. 1929. Archivo Municipal de Lorca.

Este terrible hecho para el Patrimonio de todos los lorquinos sucedía un 14 de Agosto del año 1936, en pleno comienzo de la durísima y fatídica también Guerra Civil Española (1936-1939).
Sé que un grupo de 20 a 30 personas que decían pertenecer a la CNT quemaban cruelmente las Iglesias Altas de Lorca y su legado patrimonial conservado durante siglos, hemos recogido un testimonio de una persona que vivió aquel horroroso día para el Patrimonio cultural de Lorca y que contaba así la historia, adscribimos el testimonio de esta persona literalmente: Tineta Planas, nieta del señor que nos da el testimonio:
«Tantas veces escuche la historia de aquel día». «Aquel día el abuelo estaba sentado en la era, había visto las columnas de humo en Lorca desde la sierra, no sabía qué pasaba pero algo andaba mal.
Oyó una voz pidiendo auxilio y vio al cura Ginés corriendo por la linde.
Le preguntó: ¿Dónde vas? ¿Qué te pasa?
El cura, azorado, le explicó que subían dos coches por la carretera que lleva al pueblo, que eran de la CNT y que lo matarían. El abuelo lo escondió en un pajar y se fue al pueblo. Las mujeres escondieron las imágenes y los objetos de valor, abrieron las puertas de la iglesia y esperaron que llegaran. Cuando llegaron los dos coches no había nada que quemar ni a nadie a quien matar, y se marcharon. El abuelo volvió al pajar, le dio al cura una muda de ropa para que se quitara la sotana, y le salvó la vida.
Meses después, el abuelo sería un voluntario más para ir al frente y defender la República votada por los españoles. Fue herido en el frente con metralla en el costado derecho y estuvo hospitalizado en Madrid.
Regresó a Lorca casi sin poder incorporarse, cuando se recuperó, trabajó en una compañía que construyó defensas militares en Lorca.
Era un corredor para la población en caso de huida hacia Cartagena.
Le explotó un barreno y perdió un el brazo y el ojo izquierdo, estuvo ingresado en el hospital Militar de Lorca.
Un día, tiempo después, el cura Ginés ponía una gramola en el atrio de la Iglesia con el «cara el sol».
Vio al abuelo, quiso demostrar su poder y le pidió que se quitara la gorra y levantase el brazo.
El abuelo le contesto tranquilo y pausado: Ginés, apenas te veo, apenas te oigo, ¿qué brazo quieres que levante el que perdí?
Después de tantos años, aún hoy, es prácticamente imposible poder saber que pasó con nuestros familiares.

«Un saludo afectuoso de su nieta.”

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