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Voz del pueblo, voz del cielo

Un servidor quería resistirse a la tentación de expresar su opinión sobre la última contienda electoral en este país. Incluso, ya tenía preparado otro artículo sobre las emociones que produce el mes de Abril, tiempo en que “se echa a la calle la vida, cicatrizan las heridas y al corazón, como al sol, se le alegra la mirada y se abre paso entre las nubes”, que dice la canción.

Pero, desoyendo consejo de buen amigo, no puedo permanecer impasible sobre otras opiniones que, tan libres como la de todos los que respetamos la democracia, nos quieren hacer ver que la decisión de más de 11 millones de españolitos en las urnas ha sido un error. Y se basan, en la mayoría de los casos, en el poder de los medios de comunicación y en el apoyo de artistas- ¿untados por el canon aprobado por Aznar?- , homosexuales, lesbianas, radicales de extrema izquierda y nacionalistas, al partido que representa el puño y la rosa.

O sea, que algunos “macarras de la moral” pretenden clasificar en nichos, eso sí, muy bien acondicionados y con vistas al cielo, a los que no pensamos como ellos. A los que no creemos que la Conferencia Episcopal, en nombre de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con todo el respeto que merecen todas las religiones, mezcle política y religión recordándonos tristes tiempos con dictador bajo palio incluido. A los que respetamos, como no podía ser de otra manera, que Manolo Escobar, Julio Iglesias, Raphael, Norma Duval, Alfredo Landa, José Luis López Vázquez y muchos deportistas de elite, hayan manifestado públicamente sus preferencias políticas “con cabeza y corazón” por el PP. A los que aplaudimos que Serrat, Bosé, Sabina, Víctor Manuel, Ana Belén, Concha Velasco, Fran Perea o Soledad Giménez se decanten en “defensa de la alegría” que transmite el PSOE de Zapatero.

¿Pero es que no estamos en un país libre? Por supuesto que si, tan libre que hasta se puede cambiar de opinión y pasarse del rojo al azul o viceversa. ¿O es que queremos volver a la “caza de brujas” y listas negras del macarthismo estadounidense?
A los que soñamos con un mundo solidario. A los que apostamos por la igualdad entre hombres y mujeres. A los que abogamos por ayudar a los más necesitados, a los más humildes, a los que buscan refugio huyendo del hambre, de la muerte y de la miseria de sus países de origen.

A esos más de 11 millones de ciudadanos, intentan convencernos que sufriremos las consecuencias de nuestro terrible pecado. Un pecado mortal que nos llevará al Infierno. Da igual que seamos heterosexuales, socialdemócratas o que no tengamos conciencia nacionalista. No tendremos la “buena suerte” que nos desea ZP y “la niña de Rajoy” se convertirá para nosotros en “la niña del exorcista”, cuya imagen con la cabeza girada nos martirizará, sin penitencia posible. No habrá opción siquiera, como en el Purgatorio de Dante, que un ángel borre y redima nuestras faltas terrenales en cada uno de sus niveles. Ni siquiera alcanzaremos la fuente Eunoe, en la que al beber se olvidan todas las cosas malas y sólo se recuerdan las buenas. La decisión la han tomado otros por nosotros, olvidando que sólo los pueblos libres eligen su propio destino.

Un destino que a veces se me antoja injusto, como en el caso de la pérdida de escaños de IU. El bipartidismo ha conseguido distraer tanto nuestra atención, que algunos no se han enterado que alcanzando casi 1 millón de votos se ven relegados a la sexta fuerza política de nuestro país, aún siendo su opción la tercera con mayor número de votos.
Una forma de “fusilar la democracia”, como la califica el dirigente de la coalición de izquierdas, Sánchez Gordillo. Clama al cielo que IU haya necesitado 481.500 votos para lograr cada uno de sus dos diputados al Congreso, mientras que al PNV sólo le han hecho falta 50.541 votos para cada diputado, al PSOE 65.470, al PP 66.470 y a CiU 70.392.

Pero no todo está perdido para los 11 millones de pecadores. Siempre ocurre, como en casi todas las películas, que nos perdonan en el último fotograma y en el último segundo. Claro que el rescatador no es ni mucho menos un enviado con órdenes expresas de la cúpula Episcopal. En este caso, es el humilde refranero español el que nos recuerda la esencia misma de la democracia. Un aforismo que nos hace respirar tranquilos y nos permitirá dormir todas las noches con la conciencia tranquila.

Se trata, como ya habrá adivinado el lector que haya llegado a estas últimas líneas, del proverbio que da nombre a un artículo que hoy debería titularse “Especialmente en Abril”.

Aunque todavía me queda la esperanza de que al menos se publique en el mes en que, continuando con la canción de un cantautor que se atrevió hacer el gesto de la ceja, “la razón se indisciplina, y como una serpentina se enmaraña por ahí. Van buscando los rincones, sofocadas, las parejas. Hacen planes y se dejan llevar por las emociones.

Especialmente en Abril. En Buenos Aires, Octubre”. Sencillamente, eso era lo que yo quería escribir.

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