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Las familias pescadoras aguileñas de los años 40

Esta Semana Santa, como tantas otras, he viajado a Águilas para ver a mi familia, para ver sus procesiones y sus playas, y para mantener viva la amistad de mis paisanos y amigos que tanto bien me reporta.

Aunque el itinerario tradicional de las procesiones en poco ha variado, comparándolas con las que guardo en la memoria como recuerdo de mi adolescencia, he observado, que tanto la decoración de las imágenes como el boato deslumbrante de las túnicas y capirotes de los nazarenos y la práctica vehemente del culto religioso de entonces, han variado ostensiblemente. Durante las procesiones,los numerosos penitentes de entonces, mayormente las familias de los pescadores, recorrían las calles del pueblo de tras de la Virgen cargando con sus ofrendas, quizá, por la marcada devoción que sentían hacia nuestra Patrona o por el peligro que corrían los suyos cuando tenían que enfrentarse a los temibles temporales del mar. Justo es recordar -en favor de aquellas familias-, que fueron los pescadores aguileños de entonces,los que custodiaron la imagen de la Virgen de los Dolores durante los años de nuestra Guerra Civil, a riesgo de ser descubiertos por la turba belicosa que pretendía destruirla como hicieron con otras.

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Foto:EL GABARRÓN es el único pesquero de Águilas que ha llegado a faenar de forma periódica en las duras aguas atlánticas marroquíes, aunque en algunas campañas fue acompañado por EL PEPE .El 10 de marzo de 1963, fue vendido a unos armadores de Cadiz .Tras numerosas reparaciones realizadas en los Astilleros de Bonanza, S.A., el pesquero será definitivamente desguazado en Barbate a principios de 1976, por orden de estos mismos armadores.

A la entrada de la virgen al templo,después de concluido el itinerario de la procesión, era también un pescador -Antonio Gabarrón -conocido como “El largo Gabarrón”, quien rendía homenaje a nuestra Patrona jurando la bandera del estandarte insignia del paso azul, después de haber cargado con ella durante todo el recorrido. La fuerza y la destreza con que nuestro paisano ejecutaba las piruetas del batir de la bandera, hacía que los zagales que llegábamos a la primera fila luchando a empujones para verlo, quedáramos boquiabiertos.¡La exhibición se convertía en un vibrante espectáculo!
En aquellos difíciles años, las numerosas familias de pescadores que se aglutinaban entorno a la Cuesta de la Pesquera y el Molino de Sagrera fueron de las más sufridas. Todas ellas merecen ser recordadas con respeto y afecto, por su nobleza, y por las dificultades que tuvieron que soportar. Ello nos invita a que hagamos mención, al menos, de la familia formada por Lorenzo Escarabajal Navarro (“Lorenzo el Cometierra”)y su esposa Teresa Meca Gil, de cuyo matrimonio nacieron seis hijos. En aquellos tiempos,sudor y lágrimas, les costó a la pareja sacar adelante aquellos hijos.
Por lo que recuerdo de aquellos años, y por lo que sobre ellos me han comentado uno de sus hijos y mi buen amigo el”Pericales”,Lorenzo el “Cometierra” era el clásico aguileño cabal, curtido en la brega de la pesca, con conocimientos del mar y arrojo suficiente, para encontrar, allí donde lo hubiera, el caladero de pesca que le permitiera conseguir sus capturas. Además de la embarcación conocida como “La Jarapera”, propiedad del tío “Pedro el Jarapero”, con el que mantenía una estrecha amistad, Lorenzo mandó otros barcos hasta conseguir el suyo propio.
Pero lo mejor que hizo Lorenzo durante su vida fue encontrar a su esposa Teresa: una esposa fiel, trabajadora y limpia; una madre luchadora que cuidaba de la administración de su casa, de su esposo y de sus hijos, poniendo en ello su mayor empeño. Hay quien dice: “que los días de mal tiempo, a la caída de la tarde, durante largas horas, se podía ver a Teresa apoyada sobre la vieja pared del molino de Sagrera esperando ver asomar sobre la bocana de entrada al puerto, la embarcación donde Lorenzo había salido de pesca.
El puerto de Águilas fue declarado de interés general pasando a ser de propiedad del Estado por decreto de 7 de febrero de 1947. A la ampliación del puerto comercial se opusieron la administración local de pescadores y el pueblo en general al considerar que la obra entorpecería la maniobra para los barcos de más de 100 metros de eslora. Aprobado el proyecto de reforma del puerto y comenzadas las obras de los nuevos muelles de ribera y otras del dique comercial, con el apoyo de otras reformas políticas de carácter estructural, comenzó a mejorar la economía de los pescadores y de los ciudadanos de Águilas en general. La banca comenzó a creer en la pesca, y con la ayuda de sus créditos, la flota pesquera aguileña fue recomponiéndose con la construcción de nuevos barcos que permitían a los pescadores faenar en nuevos caladeros de pesca como los de (Marruecos y Canarias), donde obtenían mayores beneficios. Creo que fue el “GABARRÓN”, el mejor barco de pesca construido en Águilas por entonces. Fue encargado por el armador aguileño José Gabarrón -a los astilleros del calafate también de Águilas, Miguel Navarro Navarro, siendo solicitado el permiso para su construcción a la Subsecretaría de la Marina Mercante el 18 de febrero de 1947.Por su brillante hechura era conocido con el sobrenombre de “Perla del Mediterráneo”; y, al parecer, como “La estrella de Céuta, por el escudo que llevaba tallado sobre su novedosa proa “Liberty” inspirada en los buques transportes americanos de la Segunda Guerra Mundial.
Mientras tanto, la familia de Lorenzo el “Cometierra” fue asegurando a sus hijos el medio de trabajo que necesitaban adquiriendo para ellos sus propios barcos. Al parecer, mientras el padre y los hijos faenaban en la pesca, la esposa y madre Teresa se encargaba de las gestiones financieras con los bancos. Era tan seria y cumplidora de sus obligaciones, que ni siquiera le exigían avales ni garantías;les bastaba con su palabra.
Por todo lo que sufrieron y por lo que supieron conseguir con su honor y con su esfuerzo,considero que las familias de los pecadores de los años 40, deben entrar en la historia de nuestro pueblo como los clásicos aguileños.

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