Sadomasoquismo
El término sadoquismo nos viene derivados de los apellidos del Marqués de Sade y Leopold van Sacher-Masoch, autores de obras en las que se narran relaciones sexuales basadas en la relación amo-esclavo. No obstante, la ida moderna de sadomasoquismo sólo tiene una relación aparente con lo descrito por estos autores, y se refiere más bien a una subcultura en la que personas adultas, consensuadamente, se entregan a explorar las posibilidades eróticas antes descritas, muchas veces sin relación alguna con el coito.
En esta tendencia podemos diferenciar entre sadismo y masoquismo. El sadismo consiste en la excitación sexual provocada ante el hecho o la fantasía de someter a otra u otras personas a sufrimiento físico o psicológico. El sádico, por tanto, no sólo obtiene excitación al infringir dolor físico sino también al humillar, someter y degradar a la persona. Por otra parte, tenemos el masoquismo que es la excitación sexual como consecuencia del sufrimiento propio, bien sea por dolor físico, bien por humillación o malos tratos.
Tal y como afirman los expertos, el sadismo y el masoquismo se ubican dentro de las llamadas “Parafílias”. Este tipo de prácticas provocan problemas a las personas que las realizan, tanto a nivel psicológico, físico como social. A nivel psicológico estos individuos sufren desgastes mentales debido a que en lo único que piensan es en sus fantasías sexuales. En el ámbito social les cuesta mucho tener una relación sentimental estable, ya que no todas las personas aceptan participar en sus fantasías. Debido a la fijación que mantienen por sus fantasías, no desempeñan adecuadamente sus obligaciones laborales. En la mayoría de los casos las personas que tienen este tipo de tendencias no lo aparentan, pero suelen ser personas un poco solitarios y tímidos. Las consecuencias físicas que sufren estas personas son los moratones y rasguños que obtienen como resultado de sus encuentros.
Los sexólogos definen que en aquellas personas que practican la parafília se requieren fantasías o estímulos específicos para lograr excitarse y llegar al orgasmo, mientras que para los sadomasoquistas la fantasía se consigue gracias a todos los instrumentos de tortura que se utilizan para el acto. Instrumentos como cadenas, látigos, vibradores vaginales o anales, pinzas para los pezones, cinturones de castidad con puntas metálicas y argollas para el cuello o los órganos genitales, entre muchas otras opciones más.
Algunos estudiosos de la mente humana afirman que el sádico es capaz de conseguir la excitación y el placer sexual cuando puede hacer a otro lo que temen que le hagan a él. Mientras que el masoquista paga por adelantado, con una buena cantidad de dolor, el placer que le gratificara posteriormente, es decir, después del merecido castigo obtendrá su merecida recompensa de placer. El sadomasoquismo consiste en una especie de juego, en el que se lleva a cabo una especie de fantasía sexual en la que se realiza un acto teatral en el que se juega a que uno lastima y el otro es lastimado, pero siempre con un principio fundamenta, que esto se efectúa con el consentimiento de los dos. En estas fantasías se cuida hasta el más mínimo detalle, en estos encuentros siempre se utiliza la ropa de cuero o similares, que le dan un punto especial de dureza y morbo al acto. En la mayoría de los casos el sádico tapa los ojos al masoquista, para que la tensión sea mayor, y con esta el miedo y la adrenalina vaya aumentando por momentos.
Quienes disfrutan de un encuentro masoquista tienen muy claro que espectáculo debe realizarse de una forma sana y seguro, practicándolo de forma saludable sin riesgo de sufrir consecuencias físicas o psíquicas, consiguiendo una relación que enriquezca a ambas personas y resulte satisfactorio para ambas. Por esto los participantes deben de aclarar los límites, sobre todo por parte del masoquista ya que el será el que sufrirá la tortura. Por tanto, la clave para el éxito en una relación de este tipo es el diálogo, hablar y aclarar sobre los gustos de cada uno de los participantes y tener previstas soluciones a posibles excesos. No hay que olvidar, que el sadomasoquismo solo se trata de una fantasía sexual, que con las debidas precauciones puede resultar muy saludable y excitante.
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