En el cuerpo humano existen infinidad de puntos erógenos, y como no todos somos iguales, cada uno de nosotros tiene uno o varios puntos débiles o sensibles.
Un lugar de nuestro cuerpo que en el momento que es tocado, rozado, acariciado o saboreado consigue excitarnos al máximo.
Este punto tan interesante tiene que seguir siendo eso, interesante, y nunca revelarlo, debe ser tu pareja la que lo encuentre por sí sola.
Las caricias son un aspecto fundamental en la relación sensual, ya que estas le dan un toque muy especial y exótico. En ocasiones, la mujer se puede sentir retraída o avergonzada en el momento del acto sexual. Este es un caso frecuente y la tensión del momento le impide sentir el placer que podría tener. Las caricias son un punto muy fuerte y sensual que ayudarán a relajarla y poco a poco conseguir que se suelte dejandose llevar por el momento.
Excitar a la pareja
Puedes ir acariciando lentamente y sin prisa el cuerpo de tu pareja y encontrar poco a poco sus puntos débiles, una vez localizados centrate en ellos y excita a tu pareja al máximo. No hay nada más placentero que disfrutar y observar como tu compañero de cama enloquece contigo.
Si sobre el cuerpo hiciéramos un mapa indicando los puntos más sensibles a las caricias, encontraríamos muchas más zonas eróticas de las que habitualmente suelen ser denominadas como tales. Es célebre la anécdota que se cuenta de uno de los genios del Renacimiento -esa época de sensualidad tan marcada- que pinto en la calzada dos cuerpos, uno femenino otro masculino. Luego invitó a hombres y a mujeres a que cogieran un pincel y señalaran las partes que más les gustaba acariciar y que fueran acariciadas.
El resultado fue que las dos pinturas se vieron totalmente cubiertas bajo las pinceladas de los transeúntes. A pesar de la gran cantidad de puntos eróticos que podemos tener independientemente de los gustos, existen algunos que destacan por si sólos suelen ser comunes en la mayoría de los casos. Esto sucede con la boca, que es en ambos sexos un órgano erótico por su carácter de interioridad. Las caricias linguales son penetradoras recíprocamente. El beso, en sus infinitas ramificaciones es el más conocido preludio del coito. Este es en muchos casos el sustituto o el causante de un intenso placer.
La lengua
Por su parte, la lengua puede ponerse en actitudes distintas a gusto del sujeto. A veces blanda y se deja acariciar, a veces dura y acaricia, penetra, vibra…de un modo tierno, violento, suave o apasionado. Sin ninguna duda, a través de la boca y de la lengua se puede llegar a sentir el más vivo placer: el orgasmo. La prohibición -por las causas que sean- de llegar a más le hace a veces ser el principio y el fin. El clítoris es un orgasmo exclusivo por excelencia ya que es el único órgano humano cuya única función es el placer.
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