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El Ayuntamiento inicia en los próximos días el proceso de restauración de tres obras del pintor lorquino Camacho Felizes ubicadas en el Palacio de Guevara

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Entre los lienzos a restaurar se encuentran “La Inmaculada Concepción”, “El incesto de las Hijas de Lot” y “El éxtasis de Santa Teresa” que contarán con un presupuesto de 68.534 euros. Las obras forman parte de la declaración BIC del edificio
El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Lorca, Agustín Llamas, ha informado esta mañana que el Consistorio lorquino, a través de esta área de gestión, va a iniciar en los próximos días los procesos correspondientes a la restauración y conservación de las obras pictóricas del Palacio de Guevara que forman parte de la declaración de BIC del edificio y que estarán, por tanto, en la exposición permanente que se abrirá en fechas próximas. Entre esas obras pictóricas se encuentra los cuadros de “La Inmaculada Concepción”, “El incesto de las Hijas de Lot” y “El éxtasis de Santa Teresa” del pintor lorquino Pedro Camacho Felizes que contarán con un presupuesto de 68.534 euros para su restauración.

Concretamente, el cuadro de La Inmaculada Concepción es una pintura al óleo sobre lienzo, de 260 x 200 centímetros, posterior a 1710. Este cuadro que se encuentra en la escalera principal de acceso a la planta noble del Palacio de Guevara. El modelo de Inmaculada, la disposición de las manos, la vestimenta y manto, los tipos de angelitos que se disponen a su alrededor y hasta el coro de ángeles en segundo plano, así como el paisaje a los pies de la Virgen, remiten al pintor Camacho aunque pertenecen a una estética más refinada dentro de la producción del pintor, y por tanto correspondiente a los últimos años de su vida. Es novedoso en el estilo de este pintor la manera de labrar el manto, con pliegues angulosos, y una dulcificación del rostro de la Virgen en el parecen haberse abandonado un tipo de nariz recta y prolongada y unos ojos de párpados muy remarcados por la luz.

El óleo de la Inmaculada Concepción juega un papel importante en el conjunto de lienzos encargados para la casa del caballero santiaguista y recuerda el juramento que hacían los que pertenecieron a esta Orden para defender el dogma de la inmaculada concepción de María. Cabe destacar que los dos grandes lienzos de la escalera de acceso, retrato de don Juan e Inmaculada, son el final de la via triumphalis en honor del apellido Guevara. Además, conforma una singular carta de presentación de un recorrido por el interior del Palacio, que deparará al visitante la contemplación de espacios domésticos singulares y de una amplia colección de muebles y pinturas que abarcan de siglo XVII al XIX.

El lienzo de El incesto de las Hijas de Lot es una pintura al óleo sobre lienzo de 209 x 309 centímetros, realizada hacia el año 1695. Es deudor directo de una de las creaciones más celebradas del pintor francés Simón Vouet que Camacho amplió introduciendo en la zona izquierda una visión lejana de las ciudades de Sodoma y Gomorra destruidas por el fuego. Hay unas leves modificaciones con respecto a grupo principal, pero lo esencial del grupo original permanece en esta réplica lorquina. A ella se han incorporado los rasgos faciales propios del pintor, una mayor intensidad en las iluminaciones y la particular manera de labrar las telas del lorquino. Se trata de un lienzo de los de mayor empeño artístico de Camacho, que introduce una escena de paisaje poco habitual en su obra.

El cuadro El éxtasis de Santa Teresa es una pintura al óleo sobre lienzo de 204 x 291 centímetros, realizada hacia el año 1695. Trata un tema abundantemente representado en el arte occidental desde la canonización de la santa en 1622. Sin embargo, la composición que Camacho utiliza para representar esta escena tiene más que ver con el cuadro del italiano Lanfranco sobre un asunto similar –el éxtasis de Santa Margarita de Cortona-. Sólo el grupo principal parece influenciado por estampas, ya que el resto de la obra –aparición mariana y grupo de angelitos que juegan con los elementos de la mesa- es una recreación del lorquino para ampliar la escena del cuadro y darle un ambiente arquitectónico acorde con lo que se supone que debió ser la celda de la santa en que tuvo lugar la experiencia mística.

El cuadro contiene todos los elementos estéticos que definen la plástica del pintor -rostros y manos, pliegue de paños, gama corta de colores con preferencia de ocres y pardos y el gusto por los detalles naturalistas que confieren al lienzo un aire casi doméstico-. Resuelto el espacio en que se colocan las figuras principales con una perspectiva sencilla, el rompimiento de gloria en que aparecen la Virgen y el Niño sirve como foco principal de iluminación, intensificando la luz sobre las figuras, y para prolongar el espacio reducido de la celda monacal.

La colección de pinturas de Pedro Camacho Felizes (1644-1716) que alberga la Casa de Guevara es, sin duda, la muestra más relevante de este pintor lorquino ya que alcanza una veintena de lienzos que comprenden distintas etapas del artista. Fue Camacho el mejor pintor de una trilogía lorquina que compone junto a Matheos Ferrer y Muñoz de Córdoba, e incluso la pintura que practicó entre los años finales del XVII y la fecha de su muerte alcanza cotas de calidad que lo sitúan a la par de los pintores murcianos del momento. Gozó de fama y estimación y en él recaerían los más importantes encargos de particulares e instituciones.

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