El rabano, el rey de la mesa
El rábano es originario de Asia. Desde muy antiguo hay referencias a este tubércul; los chinos ya cultivaban esta planta hace más de tres mil años, y, asimismo, era muy apreciada por egipcios y griegos.
Ya los judíos en tiempos de Pascua o Pesaj, tomaban entre otras hierbas (las 7hierbas amargas) el rábano (Maror) picado y picante y su simbología recordaba las lágrimas por su cautiverio en Egipto.
El origen de los rábanos no se ha determinado de forma concluyente; aunque parece ser que las variedades de rábanos de pequeño tamaño se originaron en la región mediterránea, mientras que los grandes rábanos pudieron originarse en Japón o China. En inscripciones encontradas en pirámides egipcias, datadas 2.000 años a.C.; ya se hacía referencia a su uso culinario.
Es una planta anual, de crecimiento muy rápido, en menos de quince días de su siembra ya se pueden consumir sus raíces de color rojo, ya sean redondas o alargadas. Muy empleado en crudo, como aperitivo y con un sabor picante que ayuda a abrir el apetito.
Es muy valorado por sus cualidades curativas, actúa efectivamente como medio disolvente al combatir las sustancias venenosas. Es muy aconsejable con todo lo que tenga que ver con el sistema respiratorio, pues alivia toses, mucosidades, ronqueras, empleándose su jugo para estas afecciones. Tiene una virtud, que hace expulsar los cálculos biliares o de riñón. Es muy diurético, eliminando los excesos de líquidos del cuerpo y limpiando la sangre de toxinas como el ácido úrico.
Por sus cantidades importantes en minerales y vitaminas, siendo rica en hierros, carotenos y vitaminas C y B, es un poderoso limpiador de nuestro cuerpo, que al ponerlo en condiciones hace subir nuestra fuerza vital.
Normalmente se suelen tomar crudos y pelados acompañados de un poco de sal como aperitivo o en ensaladas como complemento y decoración por su color tan especial. Su preparación es muy simple, con un cepillo y bajo el agua se elimina el resto de tierra, se pueden presentar en un platito con parte de su piel cortada pero sin arrancar o cortados en rodajas.
Normalmente no se suelen consumir cocinados pues pierden gran parte de sus cualidades. Como es habitual queremos ofreceros una serie de recetas que incluyen a este tubérculo tan peculiar como la ensalada de rábanos a la crema o el salmón ahumado con salsa de cebolleta y rábanos, o el nigeri sushi, o las ostras con dos caviares y la ensalada de remolacha roja.
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