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Águilas acoge a miles de lorquinos desde los seísmos del pasado 11 de mayo

Tras los terremotos acontecidos el pasado 11 de mayo en la vecina cuidad de Lorca, son muchos los lorquinos que han tenido que emplear sus segundas residencias como vivienda habitual a fin de normalizar sus vidas.

Por ello, no hace falta más que pasear por Águilas para observar como el número de personas que transitan por sus calles ha aumentado a lo largo de estos últimos días.
Edificios enteros han subido sus persianas y encendido sus luces, otorgando al municipio un aspecto prácticamente estival.
Terrazas, bares y locales en general acusan, de manera positiva, esta excepcional situación.
Pero lo cierto es que, aunque felices por el hecho de tener un sitio en el que ubicarse, los vecinos de Lorca mantienen un semblante preocupado y hasta triste.
Muchos de ellos han perdido sus casas, sus negocios y en general todo aquéllo por lo que han luchado y trabajado a lo largo de toda su vida.
Otros conservan su trabajo, como es el caso de Inmaculada M., vecina de Lorca y afincada temporalmente en su casa del Las Yucas. Empleada de banca, afirma tener que desplazarse diariamente en coche hasta su trabajo, en Lorca, lo cual está afectando a su día a día de manera negativa.
Caso digno de mención es también la situación ocupacional de la aguileña pedanía de Calabardina, que acusa una ocupación prácticamente similar a la de los meses estivales.
Pudimos hablar con uno de los vecinos establecidos temporalmente en Calabardina, Sergio M., que confirma este singular hecho: “Las actuales noches en Calabardina, aún siendo el mes de mayo, son prácticamente iguales que las que acontecerían con normalidad durante el mes de agosto. Las viviendas están todas habitadas y la gente de Lorca hace su vida normal aquí”.
La realidad es que los lorquinos, aquéllos que cuentan con la suerte de poder hacerlo, están llevando a cabo un gran esfuerzo por seguir adelante tras lo ocurrido. Por ello, es fácil encontrarse un niño con un uniforme de un colegio foráneo caminando con sus padres, o un grupo de lorquinos dando una vuelta con su mascota por los paseos de La Colonia y Las Delicias de Águilas.
No sabemos hasta cuando se mantendrá esta alta ocupación en el municipio, de momento lo importante es que las ayudas que ellos necesitan prosigan su curso legal, que se sigan promoviendo Galas Benéficas por Lorca y que su estancia en la localidad sea lo más llevadera posible para que, en la medida de lo posible, todos los vecinos lorquinos afectados por los seísmos, vayan poco a poco recobrando la sonrisa y las fuerzas para retomar su vida normal.

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