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31 de Mayo 1963, Declaración Canónica de nuestra Patrona

Por Luis Díaz-Cronista Oficial de Águilas
Cuando llegó a nuestro pueblo Don Antonio Pérez Madrid como cura Párroco de San José a comienzos de los años sesenta, vino con aires renovadores procedente del pueblo de Abanilla. Sustituía al celebre sacerdote Don Antonio Sánchez Bernabé. Este ocupó su puesto en la parroquia como cura propietario de la misma durante veinte años. Antes del Concilio Vaticano II finalizado en diciembre de 1965, los sacerdotes tenian la posiblidad de examinarse en la convocatoria de curatos y según la nota alcanzada, así le concedían en propiedad una parroauia de mayor o menor categoría. Sánchez Bernabé consiguió una nota bastante alta, pues le concedieron esta parroquia de San José de Águilas que estaba valorada como una de las más altas categoría de nuestra diócesis. Regía esta de Cartagena el obispo D. Miguel de los Santos Díaz y Gomára, que se escapó de la muerte durante la persecución religiosa organizada por el gobierno izquierdista del Frente Popular de los años treinta y seis al treinta y nueve en plena guerra civil. El obispo, pudo escapar vestido como una vieja con manto negro y vestido de larga falda. Era media noche de agosto del treinta y seis. Al ser de día fueron a por él unos milicianos y comprobando que no se hallaba en palacio dijeron: “ El pájaro ha volado”. Nuestro paisano Montiel Jiménez , jefe de la propaganda comunista de aquellas calendas de guerra, se aposentó en aquel palacio episcopal , construido por el cardenal Belluga en 1720. En su oratorio donde descansaban los restos del conde Floridablanca, fueron profanados y los restos fueron dispersos por la ciudad y tirados al rio Segura. La época del terror había comenzado y no se acabó hasta finalizar la contienda civil. Luego vendría “ el paso alegre de la paz”, como se cantaba en las filas de los vencedores. Y siguieron las muertes de aquellos que no habían podido escapar después de su derrota. En este cuadro, nos llegó el cura párroco D. Antonio Sánchez Bernabé. Era el domingo del Buen Pastor, último de abril de 1939, Con la iglesia destruida y convertida en depósito de lo que sisaron los milicianos , el domingo de Ramos del primero de abril de 1939 se celebró una multitudinaria Misa de Campaña en la Glorieta presidida por la imagen de la Virgen de los Dolores, que gracias a unos socialistas aguileños, la salvaron de ser destruida de manos de aquellos bárbaros que asaltaron el templo parroquial la tarde de la víspera de la Virgen de Agosto del comienzo de la guerra, esto es el año 1936 . Celebró la Misa de Campaña, Don Salvador Pernías Rebollo, que se escapó de las pesquisas de los milicianos en la cuidad de Lorca. Ya podemos figurarnos la intención de aquellos que iban a por él. Por lo tanto Don Antonio Sánchez Bernabé, bastante labor pastoral hizo ante un pueblo hambriento por la escasez de alimentos en esos duros años de la década de los cuarenta ,y herido el vecindario por la secuela trágica de la recién terminada guerra civil. Con ánimo decidido puso manos a la obra en la reconstrucción del templo parroquial hasta ponerlo en condiciones de celebrar los ritos del culto católico. No le faltó la aportación de algunas familias aguileñas que se volcaron en su ayuda por conseguir tan laudable objetivo. Por aquel entonces no existía Cáritas, pero sí varias asociaciones , como el “Pan de los Pobres” de San Antonio, llevadas por la feligresía de San José o las devotas de San Vicente de Paul , sin olvidar las llamadas “Madres Cristianas” regentada por la simpar Dª Antoñita Gabarrón, que además de la obra de Caridad, enseñaba las primeras letras y números a las más de cien mujeres obreras del esparto y de condición humilde cuyo hogar todavía no estaba “el agua puesta” y se alumbraban con una pequeña bombilla colocada en medio de la casa. Estas en los mazos ganaban un salario de miseria, y muchas de ellas, como el resto de la población estaban atacadas por la lagaña , una enfermedad ocular que era contagiosa.
Todo esto descrito es como pórtico a la actuación del cartagenero Don Antonio Pérez Madrid el promotor de la declaración canónica de la Virgen de los Dolores como Patrona de Águilas. De baja estatura nacido en La Palma del campo de Cartagena, era un cura de fácil oratoria y muy dado a la innovación del trabajo pastoral que sentía la necesidad de emprender en la nueva parroquia. Antes habían estado Don Adrian Prisuelos como párroco ayudado por el joven Esteban Albert, de ideas revolucionarias muy en boga en aquel tiempo. Prisuelos influenciado por su coadjutor en tres años desmanteló el templo de imágenes dejándolo como un almacén parecido a la estampa horrible del saqueo de agosto del treinta y seis. El obispo Don Miguel Roca Cabanellas ante la queja de los feligreses envió a Pérez Madrid para que pusiera en su sitio lo que habían hecho sus anteriores curas. Guiado por una sentida renovación abrió los dos grandes ventanales del presbiterio y tuvo la desacertada idea de colocar el altar en medio de la iglesia como si esta hubiera sido circular. El mármol rosado que vemos ahora del bloque del altar lo puso Pérez Madrid. En cuanto a la imagen de los Dolores, quitó su tradicional corona que era de latón, y mediante una colecta, la sustituyó por otra de oro macizo y en ella engarzada unas estrellas que le concedía una singular obra de arte. El manto de la Virgen lo echó para atrás, de tal manera que su artística cabeza quedó despejada y bien a la vista de los devotos hijos de Águilas. Costó un tanto que los aguileños aceptaran esta nueva estampa de su patrona. El cura Pérez Madrid decía que la imagen mostraba la misma figura que la Dolorosa de Murcia. Todo esto se hacía para celebrar el nombramiento de la Virgen de los Dolores como Patrona Canónica del pueblo de Águilas.
La espera fue expectante, pues hacía varios meses que a través del obispado se había solicitado a la ciudad eterna que concediera el título de Patrona Canónica a la venerada imagen de los Dolores. Antes el pueblo en octubre de 1855 le habia proclamado como su reina y patrona. Pero Don Antonio Pérez Madrid, no creyó suficiente esta proclamación popular. Razón que movió todos los resortes para que este título de patronazgo estuviera refrendado por la autoridad suprema de la Iglesia Católica. Y así lo consiguió. Al llegar desde Roma el documento con el beneplácito del papa, a la sazón el beato Juan XXIII, con la afirmación de lo solicitado, el pueblo se llenó de alegría. Con tal motivo en la primavera de aquel año 1963 la Virgen salió a visitar los distintos barrios aguileños. Fue nombrado el recibimiento que le hizo las pobres gentes de las Cuevas del Rincón en el cabezo de la Aguilica. Era digno de ver las fogatas y lumbreras que adornaron dicho monte en el atardecer mientras se celebraba la Misa en un anchurón entre la playa y los habitáculos trogloditas del paraje más pobre y mísero de nuestro pueblo. También fue emotiva la visita de la Virgen al Camposanto municipal como la histórica presencia de la imagen de los Dolores a la almadraba de Calabardina . El viaje se efectuó por la mar embarcada en el pesquero “Juan Paredes” propiedad de Isidoro Pérez Ramirez. Se comentó que fue impresionante de ver la figura de nuestra Patrona entre las jarcias de los pescadores y las anclas y aperos de la almadraba bajo el tambanillo de la Chanca con el fondo del canto suave de la brisa marinera de la playa. En su recibimiento todo el pueblo se volcó en el puerto a la llegada de la Patrona venida del mar. Como un día llegó al pequeño poblado de Águilas procedente de las tierras moras de Argel.
Durante la misa solemne en el último domingo del mes de mayo de 1963 se leyó el documento pontificio mencionado y con el repicar de las campanas, nuestra amadísima Madre de los Dolores, salió en procesión convertida Patrona y Reina del pueblo de Águilas reconocida ya su maternal Patronazgo por la Santa Madre Iglesia. En el cancel del templo se colocó una lápida recordando el feliz acontecimiento ..
Ha transcurrido medio siglo de aquellos fastos sin darnos cuenta, pues el tiempo vuela que vuela, y nos parece que fue ayer, como un sueño que estaba dormido en nuestra memoria. Y la Virgen Dolorosa sigue como ya hace más de doscientos años de su presencia en nuestro pueblo natal intercediendo ante su Hijo Jesucristo por todos sus hijos del municipio de Águilas .No hay distinción. Ella es madre de todos.

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