Periódico con noticias locales de Águilas, Lorca y Puerto Lumbreras

Las alergias

Los meses de mayo y junio son temidos por muchas personas, porque los resultados de la floración primaveral producen alergias.

La R.A.E. define la alergia como: Sensibilidad extrema y contraria a ciertos temas, fenómenos, agentes externos o internos, personas o cosas. Con la llegada de la primavera, algunas personas comienzan a notar una serie de síntomas de poco valor, pero muy molestos. Estornudos, picor en los ojos o cansancio general son algunos de los indicios que advierten que la estación de las flores ha llegado.

La alergia es una respuesta exagerada del organismo ante el contacto con determinadas sustancias provenientes del exterior. En la alergia primaveral es el polen el principal causante de esta hipersensibilidad. En realidad, los síntomas alérgicos no son causados por una enfermedad, sino por el propio organismo que intenta protegernos de agentes completamente inofensivos para el cuerpo humano, tales como las gramíneas, el polen y todos sus derivados. Podríamos concluir, que la alergia es una deficiencia de nuestro sistema inmunológico, porque actúa protegiéndonos de una sustancia que no nos va a hacer daño, rechazando aquello que es inofensivo para nuestro cuerpo.

Esto me recuerda la actitud que nuestra sociedad está tomando con respecto a ciertos temas, entre ellos el referente a la necesidad espiritual de cada individuo. Es algo así como si nuestro sistema de percepción espiritual, estuviera funcionando mal. Observo a bastantes personas que tienen actitudes y formas de pensar a modo de protección o rechazo hacia Dios o hacia todo aquello que “huela a espiritual”.

Como si algunos tuvieran alergia al cristianismo porque se aparta de lo material y efímero; como si no pudieran soportar la idea de que Dios existe y les ama. Podríamos reflexionar sobre ello, a menos que también tengamos alergia a la reflexión. Puede ser que, pretendiendo protegernos, estemos despreciando o rechazando aquello que no sólo no nos perjudica, sino que nos puede traer un beneficio único: Conocer a Dios.

El profeta Isaías dijo de JESÚS: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de ÉL el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su herida fuimos nosotros curados.”

Si tienes ese tipo de alergia que te impide disfrutar de cosas tales como el amor de DIOS, lo siento de veras; pero hay solución para ese padecimiento. Hay una medicación adecuada: Una cajita de sinceridad, un frasco de conocimiento de ti mismo, una píldora diaria de búsqueda de la verdad (hasta acabar con los síntomas alérgicos) y varias instilaciones de humildad, las suficientes para poder reconocer a DIOS como SEÑOR y Salvador. Te curarás para siempre.

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