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José María Muñoz García. Hijo, hermano, cuñado, tío y padre de maestros

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Por Juan Hernández Calvo
En 1963, José María, una vez terminada la carrera de magisterio, empezó su andadura como maestro en la escuela del Cocón, después Garrobillo, Orientación Marítima (escuelas de los pescadores) y C. E. I. P.: San Juan de las Águilas y Urci hasta 1999, fecha de su jubilación. Alterna la enseñanza de profesor de escuela, con de profesor de educación física durante 14 años en el Instituto Rey Carlos III, y como profesor durante 20 años en las Escuela Elemental de Pesca, para titular patrones del Litoral de pesca y motoristas Navales, por las tardes- noches.
Ha tenido otras actividades como: Concejal –Teniente de Alcalde, como delegado de personal y enseñanza en el Ayuntamiento de Águilas, siendo alcalde D. José María Guillén Florenciano, en la última corporación del antiguo régimen, de 1974 al 78. Durante la gestión de esa corporación, fue donde al terminar dejó el Ayuntamiento con superávit. Se gestionó con Renfe la adquisición del solar del Colegio San Juan de las Águilas y se construyó el colegio. Además también el solar donde se puso el Instituto Alfonso Escámez y se inició la construcción del mismo. En aquella época y por primera vez en la historia se escolarizaron todos los niños/as de 6 a 14 años de la localidad; como no habían suficientes escuelas se utilizaron varios bajos. Cuando José María estaba explicándolo dijo sentirse orgulloso de lo logrado para el pueblo, ya que eran años muy difíciles.
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Fue Presidente -Director de Caritas durante 11 años de la Parroquia de San José. Dice José María que su ilusión era haber hecho una nueva casa parroquial, que albergara, gran parte de la acción parroquial y toda la actividad de caritas y la actividad del hogar Betania (en este centro semanalmente se encargan de repartir alimentos frescos: verduras, frutas, pollos, huevos, etc… Entre las personas más desfavorecidas de Águilas). Esperamos que pronto se puedan empezar las obras de derribo de la casa parroquial que está en ruinas.
Esta época de su vida con Cáritas, (años 1999 a 2009), le aportó mucha felicidad pues a José María le llena el poder ayudar a las personas más necesitadas, si bien es cierto que exige mucho trabajo y responsabilidad, el orgullo de lo conseguido en su gestión es por lo que hace que todo merezca la pena. Toda ayuda que se presta es poca, siempre se necesita más.
Las ayudas y subvenciones que se recibían eran: Proyectos y programas de la Comunidad Autónoma de Murcia, I. R. P. F., Ayuntamiento de Águilas – Servicios Sociales, Colecta de la segunda semana de cada mes en la Parroquia de San José de Águilas, Socios protectores, en Navidad visitando todas las empresas de Águilas, visitando el voluntariado de Cáritas, la colaboración de los comercios de la zona de influencia de la Parroquia de San José, la ayuda del banco de alimentos de Cartagena y había familias aguileñas que hacían una gran aportación cuando era necesario ante cualquier necesidad especial.
El trabajo de maestro es más que un trabajo; es una labor que debe ser vocacional y ser desempeñado con dedicación y entrega tal y como esta familia de maestros lo han desarrollado. Recuerda con nostalgia como su padre José María Muñoz Baldrich en 1956 fundó la escuela de los pecadores, con la colaboración del patrón Mayor Jaime Mayor, estando funcionando las escuelas hasta 1977. Resaltar una frase que José María comentó: “he hecho lo que he sabido y lo que he podido, por todo esto es por lo que estoy agradecido a la vida”
Hace 51 años se casó con Ascensión Jareño. Tienen dos hijos: María José Muñoz Jareño, que es profesora en el Instituto rey Carlos III, y su hijo Juan, este no ha continuado con la labor docente, ya que es jefe del área administrativa de Urcisol.
Al preguntarle a José María, una persona con tanta experiencia, qué haría para mejorar la enseñanza nos explica que el problema escolar es un problema que debe de resolverlo en todo momento el cuerpo social: autoridades de la comunidad escolar de enseñanza (padres, profesores y alumnos) y todo el cuerpo de Inspección; todos estos componentes tienen toda clase de derechos y también de deberes, no basta con tener magníficas instalaciones como las que tenemos, también debemos aplicar un grado de mínimo de exigencias para que el éxito lo tengamos asegurado, es decir trabajo, trabajo y trabajo; hay que pensar que para cada derecho existe un deber.
José María tiene muchísimas anécdotas de estos años. Cuando empezó en la escuela del cocón empezó con 11 niños/as y a los tres meses tenía 60, como no había sillas los niños/as tuvieron que llevárselas de sus casas. A los niños que vivían más lejos los recogía en el camino con su coche y a la salida los dejaba en sus casas.
En una clase con niños/as de 6 años, para que aprendieran a sumar, les dijo que llevaran un bote de los de leche condensada, y piedras, les fue muy bien a casi a todos, menos a una niña que después de muchos días no logró que aprendiera a sumar y una vez le dijo “pareces tonta”, suficiente para que se presentaran los padres pidiéndole más que explicaciones le dijo que eso no tenía importancia, pero que le costó mucho que los padres lo entendieran, dice que no sabe si lo entendieron pero ahí quedó la cosa.
Estando en las escuelas de los pescadores había varios hermanos que son listísimos, el mayor terminaba en la escuela y fue su padre y le dijo que estaba deseando que saliera de la escuela para que le acompañara a pescar que iba solo, D. José María le dijo que no podía hacer eso que ese niño tenía que estudiar, que tenía unas grandes cualidades, el padre que no , que no podía mandarlo a Murcia a estudiar, que sí que no…. al final le convenció para que al menos lo llevara a Formación Profesional, fue el numero uno de su promoción, nada más terminar le salió un trabajo importantísimo en una gran empresa nacional, al muy poco tiempo ascendió, al tiempo fue a verlo el padre para pedirle disculpas, y para decirle que tenía que haber hecho lo mismo con los otros hijos que lo sentía. Durante el relato varias veces se emocionó ya que han sido más 36 años de recuerdos.
Desde aquí mi pequeño homenaje a José María por su labor como político, como maestro y su labor humanitaria; a su familia, así como a todos los maestros por su trabajo y su vocación; la de maestro es una profesión preciosa y muy gratificante.

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