“Los zagales de Pulpí siempre me dicen que echan mucho de menos mis macarrones”

Entrevista A Antonio Mula Serrano, Antonio “El Cocinero”

La Cónica entrevista a una de las personas más queridas y recordadas por todos los pulpileños que alguna vez fueron al C.E.I.P Emilio Zurano Muñoz o en su defecto comieron en el comedor escolar alguna vez.
Entrevistamos a una de las personas más queridas y recordadas por todos los pulpileños que alguna vez fueron al C.E.I.P Emilio Zurano Muñoz o en su defecto comieron en el comedor escolar alguna vez.
Antonio Mula Serrano, conocido también como Antonio “El Cocinero” o Antonio “de la Chata” es natural de Las Casicas. Desde hace ya muchos años es muy conocido en el pueblo por haber sido el cocinero de los niños en el comedor escolar durante muchos años. Encargado de alimentar a los paladares más exigentes, también promovió jornadas de convivencia y talleres para los alumnos de la escuela, dejando su huella en todos y cada uno de los presentes de la época. No era maestro, ni secretario, ni director, era un cocinero que nos enseñó a comer de todo (cosa que muchas madres y muchos padres, seguro, siguen agradeciendo cada día), valores y respeto. Por todo esto, fue el Pregonero de las Fiestas de San Miguel en 2016, dando un discurso muy emotivo en la Gala de las Reinas de ese año ante el público que abarrotaba la Carpa Municipal.
Estas son algunas de las preguntas que le hicimos desde La Crónica de Pulpí a Antonio “el Cocinero”, que hace ya 9 años que se jubiló de esta profesión:

Crónica de Pulpí: Muy buenas, Antonio. En primer lugar, gracias por concedernos esta entrevista. Como su nombre indica, este periódico es del pueblo y para el pueblo. ¿Has vivido toda tu vida en Pulpí?
Antonio: Hola. Gracias a vosotros por interesaros en mí. Sí, he vivido toda mi vida en Pulpí. Bueno, de los 13 a los 25 años estuve viviendo en Barcelona. Trabajaba en hoteles, buscándome la vida. Pero a los 25 años volví a Pulpí y desde entonces, aquí sigo.

CdP: La gente del pueblo te conoce por ser el cocinero del colegio de Pulpí. ¿Cómo empezaste a trabajar ahí y por qué?
Antonio: Es bastante curioso. Yo me encontraba sin trabajo, cuando me llamó el alcalde de aquel entonces, Ginés Martínez, diciéndome que necesitaban alguien para el puesto y que si estaba dispuesto a aceptarlo. Yo nunca había sido cocinero antes, pero acabé aceptando el puesto y la cocina terminó siendo una de mis pasiones.

CdP: ¿Cuál es tu nivel de estudios, y cuándo empezaste a trabajar?
Antonio: Yo tengo simplemente el graduado escolar. Con 12 años empecé a trabajar en la tápena, ganando 5 pesetas diarias. Luego ya trabajé de muchas más cosas: albañil, camarero, en almacenes, más agricultura… Y luego, muchos años en cocina.

CdP: ¿Y cuántos años has trabajado en la cocina del Emilio Zurano?
Antonio: En el colegio he estado 36 años trabajando. Es decir, 36 generaciones de niños y niñas del pueblo han pasado por mis manos, coincidiendo también con 5 directores. El primero con el que estuve, incluso me dio clase a mí, Don Francisco Yebra.

CdP: Habiendo alimentado a tanta gente, seguro que has recibido muchas críticas. ¿Cuál es tu plato estrella?
Antonio: Yo considero que todos están muy buenos. Pero los zagales de Pulpí siempre me dicen que echan mucho de menos mis macarrones. Era el plato favorito.

CdP: ¿Y qué me dirías sobre las jornadas de convivencia?
Antonio: Era un día agotador, haciendo paellas para más de 500 personas. Los padres ayudaban trayendo los postres y las bebidas. Aun así, era un día precioso viendo la unión que creaba.

CdP: Yo recuerdo con mucho cariño los talleres que hacías, enseñando a hacer pizza y gazpacho. ¿Cómo surgió esa idea?
Antonio: Resulta que los viernes no había comedor y aun así, los cocineros teníamos que asistir obligatoriamente a trabajar. Junto a Pedro como directos, creamos estos talleres para que los críos aprendieran a hacer pizza, gazpacho, granizado y tortas fritas. Aunque el momento favorito era el de comerse las creaciones.

CdP: ¿Cómo has visto el cambio generacional en los niños del pueblo? ¿Positivo o negativo?
Antonio: Es cierto que los críos de antes eran mucho más respetuosos en todos los sentidos, cosa que ahora, en general, se ha perdido. Además, el cambio ha sido más en las caras. Antes conocía a todos por padres y abuelos, y eso que eran más, porque solo había un colegio en Pulpí. Ahora eso es mucho más complicado.

CdP: ¿Cuáles son los hobbies actuales de Antonio “El Cocinero”?
Antonio: Ahora mismo invierto mi tiempo libre en la cocina y en la agricultura, cuidando el huerto que tengo en mi casa.

CdP: ¿Qué tradiciones de Pulpí sigues?
Antonio: Pues, por ejemplo, nunca he corrido el toro de fuego, siempre me ha dado miedo. Mi favorita es el Día de la Vieja, aunque mi familia y amigos siempre me explotan trabajando de cocinero.

CdP: Si tuvieras que decirme cuál es tu lugar favorito del pueblo, ¿cuál sería?
Antonio: La Glorieta de Pulpí siempre ha sido el epicentro de mis reuniones con amigos y sigue siendo el lugar de encuentro todos los veranos.

CdP: ¿Qué consejo le darías al lector de la Crónica de Pulpí?
Antonio: Es un consejo para el joven lector, y es que estudie, porque para trabajar siempre habrá tiempo. He formado parte muchos años del consejo escolar y cuando los profesores hablaban, a veces ni me enteraba de las cosas. El saber, en sí, es espectacular, no sabría explicártelo.

CdP: Y ya para finalizar, un mensaje que le quieras dar al pulplieño que se encuentra leyendo este artículo. Y de nuevo, gracias.
Antonio: A vosotros. El centro de Pulpí es la Glorieta, el casco antiguo. No podemos olvidar que es aquí donde siempre ha habido vida y donde debería seguir habiéndola. Espero que se tenga en cuenta para el futuro.

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