Disfruta de un masaje de senos
Los masajes y la puesta a punto de nuestros músculos es un proceso fundamental para que nuestro cuerpo y nuestra salud estén a la perfección. Si alguna vez has tomado una sesión de masajes, probablemente te habrás dado cuenta de que una de las partes de tu cuerpo que el fisioterapeuta intenta no tocar, son tus pechos, lo cuál es muy comprensible. Los masajes activan el drenaje linfático y oxigenan los tejidos, constituyendo un buen camino para desintoxicar el cuerpo.
Tal vez haya llegado la hora de que tu misma o mismo, o mejor tu pareja, se ocupe de esa medida preventiva, pero a la vez placentera. Pues, ¿a que mujer no le gusta que le acaricien los pechos? seguramente a ninguna. Esta zona es una de las zonas más sensibles y excitantes de una mujer. Esta actividad es una mezcla de salud y placer. Por ello, es fundamental destacar que existe un tipo de masaje capaz de ofrecer grandes beneficios: el drenaje linfático manual. mediante esta técnica los senos son suavemente masajeados, de forma que se provoca que los capilares linfáticos se abran y cierren repetidamente, esta acción contribuye a transportar las toxinas de las células, depositándolas en los nudos linfáticos, los que se encargan de su eliminación del organismo. Es importante tener presente que el sistema linfático es una de las más importantes vías de desintoxicación del cuerpo humano.
Pero, la salud y los masajes están muy bien, pero por el momento vamos a dejar sus beneficios saludables de lado, para concentrarnos en el placer que produce este masaje “pectoral”. Los senos son el centro de la estimulación erótica en la mujer, pero a los hombres sólo la idea de mirarlos, acariciarlos o lamerlos les provoca la excitación. Para el masaje, además del aceite, se necesitan dos ingredientes fundamentales, la pasión y el placer, algo que no se deja pasar. Lo mejor es utilizar los recursos disponibles, buscando nuevas formas de despertar la excitación en ellos.
Si de erotismo y de atracción sexual se trata, los senos o los pechos, son los primeros en aparecer, ellos son, sin duda, los protagonistas de cualquier incursión sexual. Su atractivo radica, en parte, en que son una de las zonas más erógenas en el cuerpo de una mujer. Sin olvidar que en los hombres también son dignos de estimular y para muchos de los hombres, más de lo que se cree, su excitación al acariciar, besar o lamer los pezones del hombre sorprenderá a más de una mujer. Con tanto poder radicado en el pecho de una mujer, es casi un deber utilizar todos sus recursos, tanto los estimulantes como los afectivos. No basta con el agarrón, un beso a la succión aumenta las posibilidades.
Aunque estimular los senos activa las terminaciones nerviosas que están en las glándulas mamarias y eso es un hecho físico, la excitación es una cosa de significados y significantes, donde no da lo mismo quién la ejerce y como lo hace.
El tipo de acercamiento es vial. asÍ que, sin más preámbulo ponte manos a la obra y pide o haz un masaje de senos. Acompañate, si es posible, con un poco de crema o lubricante corporal, existen abundantes aceites excitantes, con sabores y aromas, para este tipo de masajes. Comience descubriendo lentamente y preparando el terreno para el masaje, no olvides que sobretodo las mujeres agradecen los halagos a sus curvas, a sus formas y en los senos claramente las hay.
Comienza tu masaje de forma suave y sensible, pero sobretodo, sin prisa. La mejor forma es realizar círculos con dirección ascendente, de forma que actives la circulación. Después de un rato masajeando pasa a acercarte a ellos y besarlos suavemente de forma completa para después concentrarte en los pezones. Tomarlos con los labios es una buena idea y meterlos en la boca y succionarlos suavemente, aún mejor. No olvides alternar los dos senos periódicamente. Al terminar con los pechos continua disfrutando de cada parte del cuerpo de tu pareja.
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