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Educación investiga dos denuncias por presunto maltrato en el Pilar Soubrier

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FOTO Y TEXTO LA VERDAD.ES
Padres del colegio de educación especial aseguran que se emplea la fuerza desproporcionada con sus hijos; la dirección del centro lo niega
El colegio de educación especial Pilar Soubrier se enfrenta a dos denuncias judiciales por presunto maltrato y mala praxis profesional contra alumnos, presentadas por los padres de dos de ellos. Los progenitores denuncian maltrato físico y psicológico en uno de los casos y físicos en el otro. La Consejería ha puesto los hechos en conocimiento de la Inspección de Educación.

En la denuncia formalizada por uno de los padres, F. R., ante el juzgado número 1 de Lorca, consta que su hijo autista, de 17 años, presenta síntomas de maltrato psicológico, consistente en «una alteración generalizada de su conducta, más agresiva, llegando a autolesionarse» y mostrando «inquietud y nerviosismo continuo» que le ha llevado a entrar «en un estado de pánico».

Debido a unas obras en el colegio después de las vacaciones de Navidad, el alumno vio modificada su rutina, imprescindible para su estabilidad, a la vez que sustituyeron las herramientas de educación no verbal que él utilizaba, pero «no fuimos debidamente informados», se lamenta el padre. Además, asegura que «hemos presenciado que se están produciendo maltratos a los alumnos», en el centro escolar. «Yo mismo pude ver cómo arrastraban del pie a uno de los niños por el pasillo». Con su hijo «también han empleado el uso de la fuerza; vi cómo le empujaban para entrar al comedor». El padre presentó una queja verbal ante la dirección del centro, pero no obtuvo una respuesta clara ni satisfactoria, según consta también en la denuncia.

Ante el silencio del colegio y la conducta cada vez más alterada de su hijo, los padres decidieron desde el 3 de marzo, dejar de llevarlo al Pilar Soubrier. «Todavía no se ha recuperado del maltrato recibido, no hemos conseguido estabilizarlo» y toma medicación según prescripción médica, «que antes nunca había necesitado».

La Consejería de Educación ha informado de que «según el director, el alumno cambió de comportamiento a raíz de las obras del centro», pero que desde la Consejería «se le puso un apoyo domiciliario de manera provisional por los problemas de adaptación del menor». Según la versión de Educación, el director y el administrador del colegio han prestado declaración en la comisaría de Policía y «niegan que esta situación se haya producido».

Arañazos en la espalda

Otra madre de un alumno del Pilar Soubrier, también con autismo, C. B., se ha presentado a declarar como testigo en este caso, ya que afirma que presenció «los malos modos con que trataban al joven, empujándole». Esta madre, por su parte, también ha denunciado a una maestra del colegio por lesiones leves producidas a su hijo, que llegó a casa con «algunos arañazos en la espalda». El director y la profesora «me dijeron que no sabían nada, que se los habría hecho él solo», pero la madre argumenta que «el crío en casa jamás se autolesiona». Asegura que, en otras ocasiones, el menor también llegaba a casa con algún arañazo o moratón, pero «siempre me decían que se había peleado».

Esta madre ha dejado de llevar a su hijo al colegio Pilar Soubrier porque «entiendo que son niños con dificultades, a los que hay que reñir, pero no pegarles ni obligarlos, así solo se ponen más agresivos».

En este caso, según la Consejería de Educación, el director del centro y la maestra prestaron declaración acompañados de un letrado de la Consejería en comisaría y ante el juez «negando dichos actos». El caso está en proceso judicial.

J. M., padre de otro alumno autista de 13 años del mismo colegio, declarará como testigo en el primero de los casos citados. Él también presenció «el uso de la fuerza desmesurada contra mi hijo». Relató que le avisaron desde el colegio para que acudiera a recogerlo porque «estaba muy nervioso». Cuando llegó vio cómo «lo tenían boca abajo en una colchoneta, con la cara apoyada en el suelo y seis o siete personas encima de él para inmovilizarlo; no me lo podía creer». Juan reconoce que su hijo tiene mucha fuerza, pero «así lo estaban poniendo más alterado. Yo creo que no se les debe tratar así». Pese a ello, Juan ha decidido no presentar denuncia.

Respeto a la decisión del juez

Por su parte, la Consejería de Educación ha comunicado sobre las dos denuncias presentadas, que estos casos «son conocidos» por el servicio de riesgos laborales y por el servicio de atención a la diversidad y, en ambos casos, este departamento autonómico ha puesto «las medidas necesarias y oportunas para proteger la seguridad física y jurídica tanto de los profesionales del centro como de los propios alumnos», según un portavoz. Manifiesta que hay que tener en cuenta que el colegio público de educación especial Pilar Soubrier está especializado en la atención al alumnado con dificultades y necesidades graves y permanentes.

La Consejería ha informado de los hechos a la Inspección de Educación y afirma que «respeta en todo momento las decisiones judiciales».

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