El poder de la futa
La Organización Mundial de la Salud recomienda tomar, como mínimo, dos piezas de fruta diarias. Sin embargo, sólo el 43% de la población española sigue este consejo. Por eso, con la llegada del verano y el calor, los expertos recomiendan aumentar el consumo de fruta en la dieta. Y qué mejor manera para hacerlo que probar y aprovechar las cualidades de las nuevas frutas que han llegado a nuestros mercados. La mayoría proceden de países tropicales y se pueden encontrar todo el año. Uno de los beneficios fundamentales de las frutas exóticas como el maracuyá, el kiwano (fruto silvestre de la misma familia que el melón y la sandía), el physalis (tomatillo o tomate verde), la lima, la papaya o el mango es su contenido vitamínico, principalmente vitamina C y provitamina A (betacaroteno), además de proporcionar fibra que nos ayuda a regular la función del intestino, según explica la profesora Milagros Mateos del Dpto. de Producción Animal y Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad CEU Cardenal Herrera.
Como explica la profesora Mateos del CEU Cardenal Herrera, son frutas “que disponen de un contenido importante de agua (80-95%) que las hace muy apetecibles en época estival, cuando la necesidad de hidratación de las personas es mayor”. En verano, la deshidratación y la sudoración excesiva pueden provocar cefaleas, agotamiento excesivo, calambres y dolor de las articulaciones. Y la fruta, rica en agua, fibra y, sobre todo, vitaminas, ayuda a combatir estos síntomas. “Las frutas tropicales presentan una composición acorde a las necesidades de las zonas de las que son originarias, esto es, zonas con elevadas temperaturas y humedad alta” recuerda la experta, quien recomienda como fruta estrella los cocos de agua o cocos inmaduros. Una fruta de este tipo “contiene una especie de ´leche´, con gran cantidad de nutrientes y agua, que incluso se recomienda como bebida para deportistas”.
Por último, la profesora del CEU Cardenal Herrera recuerda que el consumo de estas frutas supone un aporte importante de fibra soluble e insoluble. La primera está ligada a “la estabilización en los pacientes diabéticos de los niveles de colesterol y azúcar en sangre, mientras que el consumo de fibra insoluble se relaciona con la prevención del estreñimiento, hemorroides y en último caso de cáncer de colón” concluye Mateos.
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