El sexo, como casi todo, necesita un toque especial e interesante que le de la esencia y el morbo necesario para conseguir un resultado satisfactorio. Existe gran cantidad de personas que les excita, y mucho, la posibilidad de que la gente les vea o les sorprenda mientras que realiza el amor con su pareja. Esta actividad podríamos calificarla como “lugares prohibidos”, el sexo en estos sitios tiene eso, el encanto de lo prohibido. Lo insólito de lo extravagante o simplemente el salir de la monotonía puede hacer que le pongas lo picante a tu relación.
Los seres humanos necesitamos variación para no perder el interés en hacer el amor. Una de las mayores quejas de las parejas, que llevan muchos años de relación, es la aparición de la monotonía en el sexo, lo cual contribuye a la pérdida de deseo sexual por parte de ambos.
Imaginación al poder
Nos encontramos con muchas maneras de condimentar nuestras relaciones sexuales. Podemos ocuparnos por estimular los sentidos, incorporar juguetes sexuales a la intimidad, alternar e inventar nuevas posiciones, variar la duración de la relación, explorar fantasías sexuales, o bien, aventurarnos, a lo más morboso, a tener relaciones sexuales en los ya nombrados “lugares prohibidos” o inesperados.
Esta es una manera fácil y dramática de realzar la experiencia sexual. El buscar y encontrar sitios nuevos para hacer el amor, permite y promueve la espontaneidad sexual, o en el caso de haber sido planeado, puede proveer ricos matices para fomentar la fantasía y el anhelo del encuentro sexual.
En ascensores y probadores
Existe infinidad de sitios como pueden ser las escaleras de un hotel, por el que cualquier persona te podrá sorprender, en el mar, por supuesto, con algo de gente a tu alrededor, y porqué no, en la parte trasera de un autobús. Entre los sitios prohibidos, es fundamental destacar el famoso, morboso y solicitado ascensor, sin olvidarnos, ni dejar atrás el probador de una tienda de ropa.
Hay que tener en cuenta que la discreción es vital, no te vas a poner en un escaparate o pegado a la ventana de la sala, al menos que pongas a alguien a cobrar por el show. El tener sexo en un lugar público o poco usual, muchas veces no implica llegar hasta el final.
Con la adrenalina a mil y el temor a ser descubiertos podrás probar a hacerlo en un estadio de fútbol, basketball o en cualquier evento deportivo. Quizás sea el espíritu de liberación que genera el deporte o en el ambiente público que lo rodea, pero la verdad es que un estadio inspira una buena incursión en lo erótico, sobretodo en el momento del gol.
Otro sitio cargado de excitación podría ser una biblioteca universitaria, ideal para darle un toque interesante a una larga jornada de estudio. Por la noche, qué mejor que la luna llena para acompañaros, el pasto puede convertirse en una hermosa pradera. Tan solo se necesita un poco de deseo, de apertura mental, respaldo de nuestra imaginación, y ante todo, creatividad, para añadir un poco de riesgo, juego, aventura y mantener la pasión sexual encendida.
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