Tacones altos, hormas estrechas, horas de baile y compras interminables hacen mella en los pies y en las piernas. Todo esto da como resultado problemas comunes: sequedad, hinchazón y piernas cansadas.
El primero de estos efectos, la sequedad en los pies, se debe a una disminución de la cantidad de transpiración de la piel.
Si no se pone remedio, utilizando a diario un tratamiento rico en nutrientes, pueden llegar a aparecer descamaciones y grietas que, de no eliminarse, se transformarán en callos y durezas. No es mala idea, alternar tacones altos con zapatos planos y darse automasajes de pies a diario con una crema hidratante para prevenir los dedos en martillo y la retracción del tendón de Aquiles, haciendo especial hincapié en las articulaciones y estirando gemelos.
El segundo efecto, la hinchazón se produce porque la sangre se ha acumulado y los músculos de la zona son incapaces de bombear la sangre de vuelta. Para aliviar esta hinchazón lo mejor es poner los pies a remojo en agua templada a la que se debe añadir unas gota de aceite de romero que estimula y mejora el sistema circulatorio o bien dándose directamente un masaje con el aceite.
Son muy efectivos también los baños de contraste. Para ello hay que introducir los pies durante cinco minutos en un barreño con agua fría y luego pasarlos a otro con agua caliente. Tras esto, un ejercicio tan sencillo como hacer rodar una pequeña pelota por la planta del pié ayuda a eliminar el dolor en los mismos.
Asimismo, en el caso de las mujeres, su mayor tendencia a la retención de líquidos se traduce en la desagradable sensación de pies y piernas cansadas. Para evitarlo es importante masajear cada día las piernas en sentido ascendente, desde el pié hasta la rodilla, con ello favoreceremos la relajación, aliviaremos el stress y estimularemos la circulación sanguínea.
Además, para disminuir esta sensación de cansancio se puede recurrir a cremas y geles específico, con propiedades refrescantes, o bien utilizar un anticelulítico de efecto frío que, además, de combatir la celulitis, alivia esa sensación.
Además, no debes olvidar que tus rodillas también forman parte de tu cuerpo. Desde la infancia son la parte del cuerpo más expuesta a sufrir heridas y su piel es muy delgada y sensible, por eso pueden presentar cicatrices o manchas que debe ser tratadas de forma correcta.
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