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La imprenta Alarcón Rabal cierra sus puertas tras 140 años (1873-2013)

ARCHIVO DE LA ACTUALIDAD


Por Juan Hernández
La imprenta Alarcón abre sus puertas en el año 1873 en la denominada calle de los carros, hoy actual calle de Becerra, bajo el nombre de”Imprenta Serafín Alarcón”, precursor de las artes gráficas Aguileñas. Dicha imprenta más tarde se traslada a la calle Rey Carlos III, número 6. Serafín Alarcón falleció en los primeros años del siglo pasado, y el negocio paso entonces a denominarse “Hijo de Serafín Alarcón” que permaneció hasta el 1966.
Fallecido el hijo del fundador la imprenta cambia de manos y de nombre siendo en este caso uno de los empleados, Antonio Tudela Abellán, quien regenta la imprenta y pasa a denominarse “Imprenta Tudela” trasladándose a un local en la calle Esparteros, 13, definitivamente.
Al jubilarse Antonio Tudela, en 1979, son ya los actuales propietarios los hermanos Rabal Quiñonero, Diego y Vicente, quienes se hacen cargo de la imprenta al 50%. Respetando la tradición de 140 años, con la maquinaria de impresión original traída desde Murcia en carretas por el fundador Serafín Alarcón, deciden tomar el timón de la imprenta y continuar la labor artesanal del primer fundador de la imprenta de Águilas; siguen utilizando las máquinas de impresión plana cuya marca es Meonania-7 , fechada en 1920 en Barcelona , una reliquia que fue adquirida en 1920 y que fue traída en un barco de vela; o se sirven de una guillotina alemana, marca Karl Krause, fabricada en Leipzig y otra máquina de aspas, ya más moderna y conocida como Heidelberg. Todas ellas forman parte de las herramientas de trabajo de esta imprenta que aún conserva más de 100 tipos originales de letras distintos algunos de madera que han seguido usando hasta el día de hoy.
Diego y Vicente siempre intentaron conservar la labor emprendida por los fundadores y mantener a los de clientes de toda la vida, recordando con orgullo los innumerables trabajos realizados durante muchos años: realizados a la desaparecida línea férrea Lorca-Baza y Águilas, trabajos que se prolongaron hasta después de los sesenta, pueden verse parte de ellos en el Museo del Ferrocarril de Águilas; aún conservan antiguos billetes locales de 50 y 25 céntimos, y hasta de una peseta, que emitía la centenaria imprenta, en 1937, para los Ayuntamientos de Águilas y Pulpí.
La Imprenta Rabal ha sido según sus actuales propietarios una verdadera escuela de impresores hasta el año 1964. Durante esta larga etapa han sido varias generaciones de Aguileños los que han aprendido el oficio que ahora sirven al pueblo de Águilas. El final de la etapa de la imprenta está ya muy cerca, pues no hay interés por parte de las nuevas generaciones en continuar con este oficio. Diego se ha jubilado en el 2008 y Vicente lo hará en el segundo trimestre de este mismo año.
Los hermanos Rabal recuerdan con orgullo el reconocimiento recibido por la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación, en el 1999, por su dilatada trayectoria empresarial y artesana y con tristeza porque tras 140 años la imprenta cerrará dentro de unos meses y mantienen el deseo de que esas máquinas y todo el material de la imprenta no salieran de Águilas pues por su historia son dignas de museo.

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