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Los campos de golf, ¿rentabilidad o gasto?

Marina de Cope y otros planes parciales y convenios urbanísticos, que incluyen campos de golf entre sus infraestructuras, llegan dispuestos a dar el impulso definitivo a la economía y el turismo de Águilas

La marina de Cope en especulación

Cope objetivo de la especulación.

El golf, y todo lo que le rodea, está de moda, igual que la proliferación de campos y complejos inmobiliarios dedicados a este deporte. En la actualidad hay más de 270 campos en toda España y otros 150 en proyecto, entre los cuales se encuentran los que se instalarán en la Marina de Cope y en otros puntos de Águilas y Lorca.

Y es que, las cifras hablan por sí solas, más de 10 campos verán la luz en la geografía aguileña en un plazo máximo que no debería pasar los 10 años.

Los gobiernos, los ayuntamientos y, principalmente, las empresas privadas son los entes que promueven la construcción de este tipo de infraestructuras y las presentan como parte importante de sus políticas de desarrollo. Mientras tanto, en la calle las posturas están divididas y las distintas opiniones se hacen oír. Para aquellos con un punto de vista contrario, un campo de golf equivale, básicamente, a destrucción del paisaje natural, despilfarro de agua y ánimo de lucro. Sin embargo, un análisis más detenido de estos aspectos, sobre todo del que tiene que ver con el tema del agua, demuestra que ciertas creencias no se ajustan por completo a la realidad.

En una región como la murciana, el tema del agua cobra una especial relevancia y genera gran sensibilidad entre la población, de forma que se critica fuertemente a todo aquello que supone un gasto innecesario de ésta. Sin embargo, los campos de golf pueden verse exentos de culpa puesto que, frente a la extendida creencia de que un campo de golf supone un gasto desmedido de agua, existen una serie de datos altamente reveladores. Por ejemplo, si comparamos el gasto que supone el riego de una hectárea de tomates y de una hectárea de un campo de golf descubrimos que, en el caso de los tomates se emplea exactamente el doble de agua que en el segundo. Además, a ese coste habría que sumar el gasto que supone desalinizar ese agua.

Dicho de otra forma y teniendo en cuenta las 15.000 hectáreas de superficie que ocupan los campos de golf españoles, el agua que se emplea para su riego equivale, en proporción, a menos de un 1% del agua que se emplea para el regadío, en concreto, a un 0,4%. Además, según la ley, los campos de golf sólo pueden ser regados con agua reciclada o proveniente de pozos no potables, de manera que se evita el empleo de agua apta para el consumo. Teniendo todo esto en cuenta, se comprueba que no es tal el gasto en agua de los campos de golf como en ocasiones se cree.

La valoración respecto a la viabilidad o no de este tipo de instalaciones en una zona determinada se completa, en parte, con el estudio de los datos que se refieren a la rentabilidad económica que generan. Siguiendo la comparación anterior, se puede decir que mientras que una hectárea de regadío produce al año unos 3000 euros, una hectárea de un campo de golf puede llegar a rentar, sumando los ingresos directos e indirectos, unos 200.000 euros. Esta escalofriante cifra se comprende mejor cuando pensamos en todas las infraestructuras que acompañan a los campos, incluyendo lujosos hoteles, viviendas, restaurantes, cafeterías, más otro tipo de ingresos que conlleva como los que se hacen en patrocinios, viajes, etc.

Además, se supone que el 26% de las personas que practican el golf pueden comprarse una casa cerca de un campo, lo que se traduce en un gran impulso para el negocio inmobiliario de la zona en la que los campos se ubican. Como dato concreto, se calcula que un turista que pasa una semana jugando al golf gasta una media de 140 euros al día.

Teniendo en cuenta lo anterior, es fácil adivinar que el público objetivo que hará uso de este tipo de servicios tiene un perfil determinado. En concreto, se trata de personas muy aficionadas a este deporte, provenientes de toda Europa, a los que no les importa viajar en busca de las condiciones más favorables para practicarlo durante todo el año.

El sureste español es una zona privilegiada por su clima en la que la opción del golf se presenta como la que más posibilidades tiene de prosperar y de dar frutos en materia de ingresos turísticos. Se ha detectado que este sector, el del turismo, se ha debilitado en lo que a aportación extranjera se refiere. Lo que se conseguiría con la oferta del golf sería, entre otros asuntos, superar el carácter estacional del turismo, de forma que la ciudad contaría con un servicio que estaría en activo durante todo el año y que por lo tanto prolongaría las consecuencias del turismo. Junto con esto, cambiaría el propio tipo de turismo puesto que el golf genera una oferta con carácter propio, que se eleva por encima de la tradicional. A este nuevo turismo se le ha llamado “turismo de calidad”, lo cual significa que a la oferta de sol y playa se le añaden otros servicios y otras prestaciones de calidad altamente valoradas.

Por ejemplo, el proyecto diseñado para la Marina de Cope incluye, además de los 5 campos de golf, 10.000 viviendas, 22.000 plazas hoteleras, 10 campos de fútbol y 10 zonas comerciales y de ocio.

Todo ello hará posible que, a la hora de presentar Águilas como destino turístico, el producto tenga un carácter superior y muchos se sientan atraídos por la posibilidad de disfrutar de una ciudad de la costa no sólo durante los meses estivales. Todo visitante que pueda contar durante todo el año con un lugar donde practicar su deporte favorito, acompañado por un clima y un entorno agradable, no tendrá inconveniente en adquirir pronto una casa para pasar largas temporadas. Este tipo de decisiones supondrán, para la ciudad receptora, un incremento en cuanto a nivel de empleo y relanzamiento de la economía en general, aunque la otra cara de la moneda implique poner en marcha “modificaciones” en el paisaje original.

¿Dónde se construirán los campos de golf?

En Marina de Cope: Las máquinas empezarán a mover tierras en la Marina de Cope tras el verano de 2006. A partir de esa fecha se comenzarán a construir las infraestructuras básicas para el desarrollo de las diferentes urbanizaciones y complejos turísticos.

Los campos de golf aún tardarán en llegar a la zona y como mínimo alguno de ellos no será una realidad hasta el 2011, siempre y cuando las obras se lleven a buen ritmo. La ubicación de los mismos aún es una incógnita. En este sentido, los diferentes promotores están a la espera de que se apruebe el proyecto definitivo que saldrá del concurso de ideas al que han optado un total de 17 equipos y cuyo plazo termina el próximo día 28 de septiembre.
Por último, lo que si se ha adelantado es que estos campos de golf contarán con una desaladora para asegurar su riego.

Dentro de otras actuaciones: En el término municipal de Águilas se han proyectado, además de Marina de Cope, un total de 23 planes parciales y 9 convenios urbanísticos. Es difícil saber el número exacto de campos de golf que se ubicarán en estas actuaciones, principalmente porque se pueden ubicar más de uno (iniciación y profesional) en un mismo complejo. Entre otros campos de golf, destacar el que se llevará a cabo en la zona de Tébar, el “Plan Parcial Microbell”, uno de los más ambiciosos que se realizarán en Águilas, con 287 hectáreas incluirá un campo de golf: el “Urci”, situado junto al cruce del Cocón; Fortuna Golf, que queda a la izquierda de la antigua Discoteca La Meca, “La Cola” o Playa del Arroz, estos últimos antes de llegar a la urbanización de Calabardina.

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