Periódico con noticias locales de Águilas, Lorca y Puerto Lumbreras

Si me lo cuentan…

El bueno de Imaz, el vasco, se ha largado dejando un pastel por el que empiezan a salivar algunos de los más brutos de esa región española llamada Vascongadas. Y no es que sea especialmente apetecible para alguien que tenga los principios de tolerancia en su sitio habitual. Es un pastel atractivo para los nacionalistas más groseros, para los que brindan en la intimidad cuando los que son más brutos que ellos matan a otro español.

Y es que tener un gerente de ideas al que España no le parecía el demonio debía ser como ser un neonazi en Israel. Que hay que ser bruto y degenerado. O es que allí la juventud se aburre tanto que ya han llegado a esos extremos, una vez el cerebro está hecho pepsicola con tanta droga que es lícito admirar y adorar al hijoputa que hizo posible el nazismo.

Y es que el que se aburre tanto acaba generando disparates como ese. O también puede estar demasiado atento a sus mascotas y tejerle jerseys a su perro esquimal para pasearlo por Alicante, o incluso acabar observando que su gato tiene anorexia. Que hay que echarle coj….. , fijarse en su gato tanto como para detectar que el pobrecito animal sufre de anorexia. Tanto tiempo libre y tantas calles si barrer….. Me gustaría a mí saber cómo se detecta la anorexia en un puto gato, con perdón.

A ver si va a ser simplemente que la lata de güiscas no es del gusto del minino, o que las grasas de ballena de las croquetas de la dieta le sientan como un tiro, o es que el gatito tiene una úlcera del tamaño de un queso de bola, o que alguien le ha pillado el rabo con la tapauncofre. No se, se me ocurren un montón de posibilidades para valorar un problema físico de un gato antes de que tenga anorexia.

Por si acaso, que le dejen dar una vuelta por el barrio, para que se desfogue con una gata caliente. Y de paso el dueño puede dedicarse a la cría del champiñón, que no le dará tantos quebraderos de cabeza. O echar un vistazo a la guía telefónica de Caracas, donde parece ser que predominan nombres de pila para miccionar y no echar gota , que si Usnavy o Usmail, que si Genghis Khan o Elvis, hasta llegar tan lejos como Hitler Adonis, pasando por los diez Supermán González que están en el Registro electoral venezolano.

Entre los colgados que bautizan así a sus niños para joderlos toda la vida, los hay culturetas, que les han impuesto Sócrates o Aristóteles. Algo es algo, una isla en el mar del disparate. Ya aquí empezábamos a caer en el snobismo de imponer a los niños con nombres de risa, pero sin llegar tan lejos. Todavía. Tiempo al tiempo. Debe ser una hartá de reir ver a un profesor de primaria : “ A ver, Elvis Martínez, revisa la división de Genghis Khan Sánchez, que me parece que no es correcta….”

Y la otra historia , más de reirse todavía: el primer ministro italiano pide a Benedicto XVI que declare pecado la evasión fiscal en Italia. Manda huevos que diría el puñetero cartagenero. O bien que al hombre le quedan pocas soluciones efectivas o que han localizado una bolsa importante de defraudadores entre los creyentes.

Es cierto que el ministro Prodi está muy mayor, pero no es cuestión de provocar que la gente acabe volviendo a votar al mafioso Berlusconi. De todas formas, para tranquilidad de la peña, el pastor alemán no le ha hecho puñetero el caso. Que ya tiene el hombre bastantes preocupaciones para trabajar en beneficio de varios millones de creyentes y administrar muchos más miles de millones de patrimonio, para ahora sacar beneficio de su propia compañía aérea a base de llevar gente a los santuarios católicos en vuelos regulares.

Si es que la cosa no funcionara el primer año, siempre tiene la posibilidad de organizar vuelos chárter a La Meca, para llevar musulmanes desde Indonesia a ver la piedra negra, que lo cortés no quita lo valiente y los beneficios hay que darlos como sea, y sin trampas, que pronto puede que sea pecado hacer trampas con las cuentas.

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