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Las mujeres en el campo lorquino en los S. XIX- XX

Hoy os damos unas pinceladas de cómo eran las mujeres que nacían y trabajaban de sol a sol en el Campo lorquino durante los siglos XIX y XX, para ello hemos entrevistado a una mujer anónima del campo de Lorca y de la que desde aquí agradecemos su información, colaboración y documentos gráficos aportados.

La entrevistada amablemente nos conto el caso de su abuela Antonia Cayuela Sánchez, nacida en Purias,el año 1895(según actas de San Patricio) y su bisabuela María Magdalena Sánchez Gazquez, también nacida en el campo, concretamente en la Diputación del Río(Lorca) y nacida a principios del siglo XIX. Exponiendo el caso de estas dos mujeres lorquinas forjadas bajo el indeleble sol del campo lorquino queremos mostrar cómo podría ser una mujer típica de nuestras tierras en aquellas épocas. Empezamos con la bisabuela de la entrevistada, su nombre como ya hemos citado María Magdalena, nacida en la Diputación del Río pero traspasada a Camino de Feli-Purias cuando ella tenía corta edad. Sabía leer y escribir, su oficio era el de “partera” (matrona), por el cual no recibía recompensa económica alguna, solo de otra índole, principalmente alimentos tan necesarios en su época (SIGLO XIX).Nos cuenta nuestra entrevistada que María Magdalena siempre iba con un libro en mano, puesto que para ella era el escalón que la llevaría a madurar dentro de su mundo, el mundo de una Lorca por entonces de muy estricta moral y hereditaria de la huella de su pasado medieval. Su letra era muy estilística, para una mujer de su época sabía hasta lo que no estaba escrito. Destacaba en su físico su piel morena propia de una mujer del campo esclavizada por el Sol. De María Magdalena poco podemos decir más pues han pasado ya dos siglos y es su bisnieta la que la saca a la luz como ejemplo de la sociedad campesina de la época pero no por ello falta de cultura y dignidad. Hablamos ahora de la abuela de nuestra entrevistada, su nombre Antonia Cayuela, descendiente de María Magdalena, segadora de cebada y trigo en Purías, bautizada en fecha de 1895, como pudimos comprobar en las actas de nacimiento de San Patricio. Se dedicaba a la elaboración de haces y trínales, trabajo muy duro, realizado a mano como mandaba la tradición desde muy antiguo. De piel muy morena, de estatura baja, carácter fuerte, se casó con Pedro Paredes, quien era un carretero muy conocido apodado “EL BURRERO”, transportaba productos salidos del mejor fruto de la tierra, se desplazaba a Jumilla a por vino y a Cartagena llevaba el alambre de los parrales para venderlo en el Puerto de Cartagena. Antonia Cobraba de 6 a 7 pesetas, un sueldo muy inferior en comparación con el de un hombre de su tiempo.
Si Antonia llegaba más tarde de la puesta de sol a su labor agraria perdería su trabajo. El recuerdo del familiar de nuestro testimonio es que había un terrateniente que se sentaba en una silla para vigilar a los jornaleros entre los que se encontraba la misma Antonia. Nos cuenta la hija de Antonia que una vez su madre la mando al Molino donde trabajaba sus padres y le pidieron harina sobrante de la producción de la misma que se encontraba en el suelo y era utilizada para el alimento de animales y que ella lo solicitaba para papilla de un familiar venido al mundo recientemente y la cual (la papilla) le negaron.

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