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De “juagarzos” y “civirgones”

Los aguileños, descendientes de distintas razas y procedencias: troyanos, fenicios, cartagineses, griegos, romanos y árabes, como bien apunta Felipe Palacios en su entrañable libro “Estampas de mi tierra: Águilas”, han ido avanzando a través de los siglos hasta conformar la actual población de la localidad.

Diferentes pueblos, distintas culturas. Personalidades que unidas conforman, junto a todos esos viajeros que vinieron para quedarse, el carácter forjado del aguileño, persona que a grandes rasgos es abierta, amable, bromista y por supuesto carnavalera.
El aguileño es un tipo espontáneo y sencillo que valora mucho dos conceptos: la amistad y el “estar agusto”. Enemigos confesos de las prisas, conservan las virtudes tradicionales de los pueblos del Sur, aunque no pueden integrarse totalmente en ninguna región, porque el aguileño no es ni muy andaluz, ni muy murciano, es fundamentalmente eso, aguileño.
Y por ello, es digno de mención el modo en el que los habitantes de esta localidad han ido construyendo un patrimonio a parte, que no se basa ni en dinero ni en riquezas, sino que es puramente cultural, tradicional y aguileñista.
Vocablo este el de Águilas, difícilmente comprensible para el visitante, que, según aguileños de adopción han confesado, se pega por dentro y no hay manera de quitárselo de encima.

Ejemplos diversos
Los aguileños, normalizando las visitas, sobre todo en verano, de los foráneos habituales, están más que acostumbrados a que alguna vez le hayan espetado: “Y eso, ¿Qué significa?”
Y no es de extrañar que expresiones como “Pajizo como la bayeta” sean raramente comprensibles para oídos poco doctos en la materia aguileñista.
Sin embargo, qué lector no ha dicho, alguna vez en su vida, cosas como: “No me joas inglés”, “Ese es un civirgón” o “Esto está pansío”.
¿Qué aguileño no se enfadaría un poco si le dijeran? “Menudo juagarzo el tío manifacero, así explotes como el ziquitaque”.
O no se alegraría si escuchara: “Mira, estás amacocao, vente conmigo y tira p´alante que hoy salimos a pajera abierta”.

Unas se están perdiendo
Si bien es cierto que este vocablo tan nuestro se transmite de generación en generación, y sabemos que los aguileños han salido fuera, se han dejado influenciar por palabras nuevas, y por ello, algunas expresiones como “Miércola”, “Chambilí-guatí-piligüi”, o “Bú, morciguillo” están cayendo en desuso y quizás las generaciones venideras no lleguen ni a conocer estas palabras.

Otras se usan cada vez más
Pero si tienes algo “apargatao”, seguro que no te lo quita nadie. Si te “rescullas” ten cuidado, podrías caerte. Si te va a dar un “pipirijate”, ya sabes, ten “cuidaico”.
Y si has entendido bien todo lo que has leído, es decir, si le “Has cogío el caire” es porque eres aguileño, y de los buenos.

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