a mayoría habrá/habremos visto cementerios y necrópolis importantes, como las pirámides de Egipto y la ciudad de los muertos de El Cairo, así como los que están cerca de las mezquitas más importantes ( como la impresionante Ibn Tulum ) o los de personajes especialmente inscritos en la Historia. Aunque quizá no tantos hayan entrado, por ejemplo, en el bonito cementerio armenio de la ciudad antes mencionada. De enorme sencillez, pero familiar como ninguno. Otra cuestión, en cuanto a planteamiento ante la muerte, está en los cementerios caribeños, especialmente los cubanos, como el muy encalado de Trinidad y, sobre todos ellos, la impresionante necrópolis de Colón en La Habana, visita que recomiendo especialmente y al que procuro llevar amigos cuando vuelvo por allí. Pocos hay más bellos que la necrópolis Cristóbal Colón, donde hay españoles, cubanos, europeos , tumbas aparatosas y elegantes, inolvidables y que aún realizan milagros, como el de la niña Amelia, que otorga embarazos con buen término a los más incrédulos, y recaudando muchos, aunque miserables, donativos, que sus familiares siguen llevándose a casa. En recuerdo de la niña Amelia. Recuerden. Ciertamente resulta muy bonito, por lo simbólico y formas de pensar, ver a parejas jóvenes meter algunos pesos cubanos de poco valor en una hucha junto a la lápida de la niña muerta. Sin ir más lejos, ya en España, el cementerio de Luarca, en lo alto de una loma, sobre el puerto pesquero tiene una orientación excelente, unas vistas inmejorables. Ninguna casa las tiene mejores, sin duda. Otros más en Asturias están aún más cerca del mar, sólo ubicados para que la marea alta se acerque pero no se lleve las tumbas. Casi siempre mirando al mar. De cualquier modo, los cementerios más parecidos a los nuestros son los italianos, como los que recorren la costa mediterránea desde Roma hasta Sicilia, como el de Cetraro, con nichos abarrotados de flores de plástico ( excepto en los días señalados ) y con las fotos de los difuntos insertadas en las lápidas. Gente muy mayor la mayoría de los allí instalados, incluso ascendentes de aguileños de toda la vida. Como la familia Cochiarale, antecesores de los conocidos aguileños apodados “ los caldereros” , de la calle Jovellanos. Apenas hay mensajes de recuerdo, como sí suele pasar en los británicos. Hay decenas de ellos, muy atractivos, en la costa mediterránea entre Roma y Reggio Calabria, en la costa anmalfitana; los aconsejo. Son de visita aconsejable, sin prisas. Aunque a un servidor le falta por ver el llamado cementerio “ acattolico “ de Roma. Puede ser curioso, y atractivo, me temo. Además de otros que están pendientes de ver como el habitado por vivos y muertos de Chichicastenango en Guatemala, el Karl Marx de Londres y el de Samoa, por ejemplo. Aunque el último que me queda por ver, la verdad, no tengo el menor interés en visitarlo, todavía. A ese, que me lleven, contra mi voluntad.
| L | M | M | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « Oct | Dic » | |||||
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | |||||
2005-2012 © Actualidad de Murcia | Quiénes somos / Contacto | Accesibilidad | Artículos en RSS
Este sitio cumple con los estándares del W3C - diseño