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LOS REGANTES ANUNCIAN MOVILIZACIONES

Julián Marín, presidente de los regantes lorquinos: “En cuanto un agricultor se quede sin agua para sus cultivos todas las cooperativas nos lanzamos a la calle”
Los regantes de Lorca advierten que se lanzarán a la calle en cuanto un agricultor dé la alerta porque no puede regar sus cultivos. Así lo ha expresado el presidente de la Comunidad de Regantes de Lorca, Julián Marín, quien asegura contar con el apoyo del campo para transformar el llamamiento en protesta.
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A pesar de mostrarse contrario a las manifestaciones, asegura estar dispuesto a movilizar a las cooperativas de agricultores contra “los que están mandando si no nos socorren, en cuanto se diga que hay un plantación que no se puede regar. Si el agricultor, que está todo el día bregando con la espalda al sol, no puede sacar adelante su plantación, salimos a la calle”.
La Comunidad de Regantes de Lorca, firmado por su presidente, emitió a mediados de octubre un comunicado con seis puntos entre los que cabría destacar, por un lado, la exposición de la situación de los regantes presente y futura de la que se ha venido a considerar la comarca más árida del país; y, por otro, una ácida y directa crítica al estamento político por el escaso papel representativo que estaban teniendo en la defensa de los regantes y del trasvase de agua hacia Murcia en general y al Valle del Guadalentín en particular.

La situación real “ahora mismo, es que aún se está regando, pero cada vez hay menos agua así como menos voluntad política, porque agua hay en las cabeceras para traer, pero con más de 600 hectómetros embalsada, aún es capaz de llover y tener que abrir las compuertas para tirar agua al río. En otros tiempos, con la mitad de las reservas nos enviaban agua sin problemas”.

Las desaladoras, en segundo plano
El papel de las desaladoras lo deja en segundo plano en tanto que con la red actual la de Águilas apenas si abastece a cultivos de La Escarihuela y La Campana, mientras que desde Escombreras se encuentran con la oposición de otras comunidades de riego por cuyas conducciones transcurriría el agua en su transporte hasta Lorca por su supuesto contenido en boro.
Actualmente, las plantaciones salen a flote gracias a la última aportación de 4 hectómetros reales para ese trimestre pero se hace imprescindible ya la apertura de los pozos de sequía. En un mes, añade el regante, “han caído 11 litros de agua en mi campo y le aseguro que es más lo que seca el aire”. Hasta finales de año parece existir suficiente agua, de cara a enero próximo no está nada claro. “La culpa de esto la tienen la política”, sin señalar a quién ni a partido alguno.
En todo caso, rechaza cualquier acusación contra el agricultor, a quien se le achaca un aumento en las plantaciones para justificar la insuficiencia de agua para riego. Aduce Marín que la superficie plantada es la misma desde hace décadas, con la única salvedad de la tipología del cultivo, que ha pasado del cereal, que precisa un par de riegos al año, al intensivo.
Con menos fortuna en sus declaraciones, Marín ha analizado en el programa ‘Arada’ de Cadena Azul las consecuencias inmediatas de la situación a título económico. “Este es un pueblo que como se vaya la agricultura al traste aquí nos vamos a quitar el hambre a hostias”, espetó literalmente.
En ese sentido habló del desempleo y de su relación con la inmigración para arremeter, de nuevo, contra la clase política al señalarles culpables de dejar entrar contingentes superiores a las necesidades en mano de obra actuales, cifrando el empleo por la actividad entre 18.000 y 20.000 trabajadores.
Y ha sido bastante gráfico al señalar que “si tengo que restringir mis plantaciones, en el mismo porcentaje aumentaré finiquitos y entonces será el pueblo el que habrá de mantenerlos, porque han adquirido derechos después de tantos años trabajando”.

Lorca se seca
Lorca se seca. Realmente toda la Región de Murcia, si bien la comarca del Alto Guadalentín, la Vega Media de Murcia y el Campo de Cartagena-Mar Menor son las más afectadas por la ausencia de lluvias. De no ser por la extracción de agua de los pozos y el trasvase, desde Molina de Segura hasta Águilas la estampa sería parecida a la del desierto del Sahe, por lo menos en cuanto al nivel de precipitaciones registradas.
Aplicando el índice Lang durante la última década, que calcula la aridez de un área según la cantidad de precipitaciones recibidas en relación a la temperatura media registrada en un periodo, tendría la calificación de desierto tres cuartas partes de la Comunidad Autónoma. Y sólo Caravaca y Moratalla aparecerían en este hipotético mapa de aridez extrema en los últimos tres años, no antes. Pero los regímenes pluviométricos de este año hidrológico recién finalizado ya los incluye en este extremo del baremo.
Por partes. El valor de precipitaciones medias anuales respecto a la temperatura media que mide Lang, esto es, una relación similar a lo que tardaría en secarse un charco de agua a la intemperie, revela una Región de aridez extrema durante la última década en gran parte de Lorca, Águilas, Puerto Lumbreras, Mazarrón y Totana, además de en el Mar Menor, Cartagena, Molina, Yecla y Jumilla.
De acuerdo al estudio realizado por la delegación murciana de Coag a partir de los datos de pluviometría registrados tanto por estaciones propias de asociados de Coag como de los puntos de control que la Administración pone a disposición de los ciudadanos desde sus páginas web, si bien los últimos tres últimos años “han sido duros, tomando los últimos quince años de referencia, de 2000 a 2014, lo datos son demoledores, terriblemente preocupantes”, espeta el secretario general de la coordinadora agraria en la Región de Murcia.
Los datos “son inequívocos”, aduce la misma fuente. Murcia es por situación geográfica una región básicamente árida pero según est índice técnico el desierto le come terreno con una relación entre las precipitaciones y la temperatura permanente y alarmantemente por debajo del 20. Este año ha llegado a ser de extremo desierto con valores que apenas rondan el 3.
La calificación Lang le otorga al terreno el adjetivo de desierto entre 0 y 20, árido de 20 a 40, y la normalidad, si es que existe tal definición en términos hidrológicos, no llegaría antes del 40. En estos registros sólo se ha movido una estación y en un año concreto, la de Casas del rey en Moratalla.
Mientras tato, en el Alto Guadalentín, y más exactamente Puerto Lumbreras, en ningún momento de los últimos quince años se ha superado el estado desértico. Incluso hay municipios que a duras penas han superado el 2 del índice técnico.
Los peores resultados los han registrado las estaciones de Purias, Cañada Gallego y Pozo Higueras. Similares valores han dado Totana, Alhama y Librilla. Curiosamente, Cieza sólo un año ha dejado de ser desierto para pasar a zona árida. Yecla, Jumilla, Abanilla y Molina, terriblemente seca como Fortuna. Y la zona de Fuente Álamo, pegada a Cartagena, da registros pluviométricos muy parecidos a los de Puerto Lumbreras. Sólo se salvan del desierto puro y duro en términos Lang Moratalla, Caravaca, una pequeña zona de Cehegín y otra de Yecla.

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