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Con la cara sucia

Hay que ver la que se ha liado. Como siempre, hemos vuelto a aparecer en la prensa regional con la cara sin lavar. Unas veces por historias de curas pederastas, otras por alijos de droga en nuestra costa, ahora aparecemos hechos unos zorros (de feos) con una historia que en otros municipios puede considerarse como un juego de niños. El caso es que podemos ponernos a hilar fino , deliberar, investigar y buscar la verdad ; al final, cada uno tendrá su verdad: la que cada cual decide fabricarse.

Puesto que los españoles somos como somos y para eso nos metemos en partidos tan distantes, unos del Madrid, otros del Barça, lo que tiene infinito mérito es que saquemos el cuello. La mayor parte de nuestro esfuerzo consiste en joder al que tenemos enfrente, con razón o sin ella; al fin y al cabo, para nosotros, la razón tiene dos caras.

Si queremos aprender a no caernos no hay más que tropezar varias veces

En el momento actual, nuestro pueblo empieza a ver la realidad que tantas veces se nos ha prometido, a dejar de ser una potencia en cuestiones turísticas y empezar a palparla. Lo saque quien lo saque para adelante, me importa un huevo si es de un partido o de otro, lo que deseamos la mayoría es que pueda acabar su trabajo; si en el momento actual se llama Juan el que ha permitido que se acerquen a nuestra tierra promotores, generadores de empleo y calidad de vida para los aguileños, si va a colaborar en la mayor parte del proyecto de Marina de Cope, si el pueblo funciona con Juan, pues vamos a dejar trabajar a Juan, leches ya.

Si echamos un vistazo a la historia, podemos recordar que cuando los musulmanes decidieron invadir la península allá por el siglo octavo, tuvieron los informes previos que demostraban que la España de la época estaba dividida en cientos de señoríos que no se iban a unir para defender el territorio común, cruzaron el estrecho con un pequeño ejército y se apropiaron de casi media España en pocos años, consiguiendo que el nuestro fuera un país islámico durante ocho siglos. Lo que los historiadores dieron en llamar “ el milagro árabe ” no fue sino la unión de grupos diferentes en un mismo objetivo: invadir España. Así duraron hasta el siglo XV, donde los invasores cayeron en la misma trampa: el abandono del interés común, el descuido en la defensa de lo que es de todos.

Si un día llega otro distinto a Juan y pretende hacer, con otras siglas, lo mismo, sin duda aparecerá quien le corte la hierba bajo los pies, y así no acabaremos nunca.
Vuelta a empezar, como burros en una noria. Mientras, en los pueblos vecinos, en algunos, han superado estas tonterías y nos sacan ya dos cuerpos de ventaja.

Poner tensa la cuerda cuando se van consiguiendo metas es como empezar a tirarle del cuello a la gallina de los huevos de oro.

Si queremos aprender a no caernos no hay más que tropezar varias veces y los españoles llevamos varios siglos tropezando sin sacar apenas enseñanza de ello.

A ver si no nos vuelven a pillar en el resto de la región con la cara sucia y nos empiezan a ver lustrosos, desahogados y arrogantes alojando a 10.000 ingleses con muchos billetes en pocos años, leches.

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