Aislamientos Lorca

Pistoletazo de salida a las fiestas de San Clemente con uno de los mejores pregones que se recuerdan, a cargo de Diego José Mateos

El Alcalde de Lorca, Diego José Mateos, pronunciaba el pregón de las Fiestas Patronales en Honor a San Clemente en un solemne acto que da comienzo a las mismas. Os dejamos el pregón íntegro que ha pronunciado y unas fotos del acto.

Señoras. Señores. Queridas Autoridades. Señor Presidente de la Federación Festivo Cultural San Clemente de esta Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Lorca. Lorquinas. Lorquinos. Los de aquí, los de allá, Bienvenidas. Bienvenidos. Buenas noches.

Bien hallados todas y todos al este pistoletazo, trabucazo, arcabuzazo, en cualquier caso dichoso inicio de una Fiestas Patronales en honor del santo Clemente. Unas fiestas singulares, puesto que congregan culturas que son diferentes, y, al mismo tiempo, complementarias, en la historia y el devenir de los siglos que ha visto esta ciudad de Lorca a lo largo de su inagotable periplo.

En primer lugar, dejad que os agradezca a todas y a todos, esta ocasión, plena de trascendencia y solemnidad, que ha propiciado mi presencia en esta escenografía plagada de historia de Lorca.

Pregonar al santo Clemente, anunciar y proclamar la incursión en el pasado a los cuatro vientos, a los miles de astros del firmamento que esta querida tierra contempla en su cielo luminoso, que comienzan los festejos del Patrón.

Dueña y señora, Lorca, de “Segura llave del reino”, y más recientemente, como todos ustedes ya conocen, orgullosa ciudad incorporada a la prestigiosa Red de Juderías de España.

Habéis propiciado mi presencia, mi voz y mi anuncio, y es un honor intentar poder hacerlo. Lo hago, empeñado y empañado de abrigo amistoso, de aliento familiar de apoyo incondicional de organizadores y amigos que siento en cada punto cardinal de mi espacio vital.

Al mismo tiempo, con la imponente responsabilidad de mostrar mi voz y mi palabra ante todos ustedes. Pero aquí estamos, en un pregón que es parte, no sólo de un programa de actos, sino la oportunidad de inicio, de génesis gozosa para aclamar, una vez más, los entresijos y el tejido de nuestras más entrañables señas de identidad.

De unas señas de identidad que son, van a ser y serán, inclusivas y no excluyentes. Propias y no impermeables. Abiertas y no cerradas a nada ni a nadie. De murallas francas, y nunca de fronteras inaccesibles. De todas y de todos, y no privadas e intransferibles. Unas señas de identidad en las que dar cabida y acogimiento, no incomprensión ni desdén desordenado. En definitiva, unas señas de identidad de libertad, esperanza y solidaridad.

Lorca es así. Es sureña, imprevisible, recogida, exultante, apacible, luchadora, brillante, orgullosa, celosa de su pasado, con las manos abiertas al futuro, sorprendente, de castillos y escudos en el recuerdo, de proyectos que esperan en el horizonte. Y de luz, de un cielo azul y blanco que enardece sentidos y entendimiento.

Somos quienes somos, porque nuestra historia nos ha fabricado a lo largo de los siglos. Y no podemos renunciar a nada. Ni a cómo somos ni a la tarea que nos ha sido encomendada. La Historia ha de servirnos para aprovechar enseñanzas y experiencias, para lograr cada vez, cada día, cada instante, construir entornos para respirar los unos al lado de los otros. Que el pasado alumbre y ponga luz a nuestro caminar. Que el presente sirva para el trabajo en común. Y para que el futuro para los que vienen empujando sea habitable y lleno de paz.

San Clemente en el calendario, y en nuestras entrañas, sin duda va a ser motivo, un año más, una vez más, para conmemorar hechos grabados en nuestra historia. Aprendamos de ellos. Dejémonos seducir por conferenciantes y sabios que estudian el pasado propio, y aprendamos a vivir. Dejémonos seducir por reconstrucciones históricas y homenajes a los que nos antecedieron. Para seguir regalando orgullo a nuestra tierra.

Entonces, dejad que os agradezca y reconozca a unos, por haberme invitado a anunciaros lo venidero. A otros, por escucharme, por estar a mi lado en una travesía que constituye responsabilidad, inquietud, zozobra de pregonero poco habituado a pregonar. A unos, por dejar que este Alcalde pase a engrosar una lista de anteriores pregoneras y pregoneros, que nos deleitaron en años anteriores, justificando y exaltando nuestra historia. A otros, porque con vuestra presencia, con vuestro aliento, hacéis posible que este acto se convierta en acto entrañable, cercano, familiar.

A unos, gracias, querida Federación Festivo Cultural San Clemente, responsables de que la fiesta de nuestro patrón, sublime y trascienda el calendario de la jornada festiva del 23 de noviembre, hasta completar programa e intenciones en sucesivas jornadas que se encuentran llenas de opciones para todo el que quiera sumergirse en el goce de la fiesta. En días en los que las mañanas, tardes y noches de Lorca, van a propiciar la calle, la atención a una oferta atractiva, plena de contenido plural, volcada a la participación y al mejor disfrute de todos.

A otros, amigas, amigos, lorquinas, lorquinos, familia, gracias por escucharme, por estar ahí. Acompañándome como pregonero, en una noche que ya esparce sonidos de desfiles y trompetas y timbales y espadas que se entrecruzan en la paz.

Que nos deja oler aromas de castañas y reuniones frente al fuego. Que nos permite desbordar miradas que se asoman a fortalezas, emblemas y arquitecturas conservadas. Que nos deja estrechar la mano y abrazar al ser querido. Los sentidos, tan a flor de piel, cobran vigor y crecen por San clemente. Porque San Clemente, es una fiesta viva y para vivirla.

Conviene que todos sepan que se acerca el 23 de noviembre. Que vuelven a visitarnos las fiestas de nuestro patrón. Y conviene que desde lugares públicos como este teatro Guerra que nos cobija, anunciemos y proclamemos que el acontecer está cercano.

Conviene anunciar, proclamar y pregonar una festividad, a la que todas y todos estamos llamados. Respondamos pues a nuestros deseos. Salgamos a la calle. Disfrutemos de la calle. Vivamos la fiesta. Vivamos San Clemente. Como el primer día. Como siempre sabemos hacerlo.

Sabed algo, y sabedlo bien. Y es que en Lorca, por el otoño, la tierra y las entrañas de la tierra, se transforman en ocre y amarillo, en hojas que caen con parsimonia por avenidas y paseos, en grano que madura, en profundas cicatrices en la piedra antigua y rota.
Debéis saberlo, y conocerlo, porque las almas de Lorca, perciben el otoño y hacen del otoño algo suyo como nadie. Mirando a los cielos con sed y deseos de un agua siempre necesaria.

Lorca, por el otoño, es tierra que brilla y seduce, que centellea y refulge, que contempla sus horizontes con orgullo. Con altivez, sí, pero también con sencillez y humildad fabricadas por siglos de esas cosas que nos pasan de vez en cuando. Por esas pequeñas cosas, que cantaba Serrat, que son muy nuestras, que nos hacen sentir emociones, que nos hacen ser lo que somos y como somos.

Por esas cosas que a veces se agigantan también, y nos abruman, y nos ponen como a prueba. Pero cosas, que vienen a fabricar carácter, encono, fuerza, determinación. Que miran y se dejan mirar. Que están profundamente destinadas a apostar por algo tan concreto que se llama convivencia.

Lorca, sabedlo bien, es tierra fronteriza y amurallada. Parece como recogida. Pero habréis de saber, y conocer, que como pocas, sabe ser ciudad de luces, esperanza, abierta, generosa, albergadora, superviviente, solidaria.

Nuestra Lorca es tierra de paz, que estalla y se estremece, que a veces se agrieta, sí, pero que despierta una y otra vez, para plantarse y diseñar un presente que habla de entendimiento, de comprensión, de aceptación de culturas, propias y que nos llegan de otros rincones, para seguir proponiendo un futuro de orgullo e integración.

Y hoy, precisamente hoy, noche de Pregón y circunstancias, nos encontramos viviendo un nuevo otoño de nuestra Lorca, con el horizonte de festejar a nuestro Patrón San Clemente, que cada noviembre nos recuerda que es tiempo para el festejo, para la calle, el encuentro y para colmar los sentidos con las experiencias escritas en un programa completo ágil, integrador, tal y como venturosamente acostumbra a hacer en su impagable trabajo la Federación Festivo Cultural San Clemente de Lorca.

Sabed, esta noche, que quiero una vez más agradecer el honor que me brindáis al pregonar al Patrón en este mi primer noviembre como Alcalde, sabed bien que quiero reconocer el afecto y la cercanía con que me habéis propuesto para que os anuncie jornadas plenas de aconteceres que van a apoderarse de cada rincón, de cada espacio de nuestra Lorca.

Y sabed, además, que esta oportunidad de encuentro y entendimiento, ha de tener como fin que sigamos construyendo un entorno aventado y alimentado por algo, y permitidme la insistencia, a lo que llaman convivencia.

Judíos. Musulmanes. Cristianos. Somos historia. Y nuestra historia ha de disponernos a vivirla, a que se cuele con gozo en nuestros corazones. Profundamente. Con vocación. Con ganas de aprender, con deseos de hacer del disfrute un acto de fe. Por San Clemente, nuestra Lorca vuelve a vestirse y engalanarse para la esperada ocasión.

Es otoño, otra vez, y el aire se llena de grises luminosos que, como pinceladas precisas, se esparcen por cada recoveco de una ciudad que convoca a propios y extraños al milagro de la fiesta.

Sabed, entonces, que se avecinan jornadas preparadas para el gozoso festejo. También, para el recogimiento y la procesión solemne, para el desfile cargado de familiares colores y sonidos, para el bullicio callejero por mercados, plazas, fortalezas, templos y lugares para reponer cuerpos con degustaciones milagrosas.

Para distinciones y agradecimientos. Y torneos. Y refriegas. Y música y bailes. Y conferencias que abrigan el conocimiento. Y niñas y niños llenado con sus voces y algarabía cada espacio. Nuestros hijos, pequeñas y pequeños a los que enseñamos que la tradición de la fiesta, que la conmemoración de nuestro santo patrón, es algo que aprenderán a amar y a entender.

Sabed entonces, que tenemos que apostar por la risa, por el encuentro, el abrazo, la complicidad. Vivir con emoción cada ocasión de un programa preñado de expectativas y mejores ejecuciones. Y sabed que estamos obligados, como bien escribía Mario Benedetti, a defender la alegría. Frente a todo, frente a tanto, defender la alegría. Defender la alegría. Defender la alegría.

Es un privilegio pregonar a San Clemente. No sólo como Alcalde. No sólo. También, como lorquino que desde muy joven contemplaba con fascinación como mi ciudad solía engalanarse por noviembre, cada año, con motivos para vivir la calle y disfrutar una fiesta entrañable, única, a la que esperaba con impaciencia y ganas de participar de su indiscutible magia.

Como un niño que espera la noche de reyes, o las vacaciones de verano. San Clemente, en el calendario, se convertía en una ilusión que ha pervivido en mí a lo largo de los años. Fabricar ese sueño, no ha caído del cielo por un casual, o por un destino caprichoso. Ha sido un hermoso empeño.

Por ello, sabed que este anuncio, esta convocatoria que llevo a cabo con el temor y la inquietud de un primerizo en estas lides, quiero dedicarla a cuantas mujeres, a cuantos hombres, a cuantos seres generosos han venido trabajando durante más de treinta años para que las fiestas de San Clemente, vayan alcanzando ese estado esperanzador de un trabajo bien hecho. De una realidad incuestionable que no puede conocer la marcha atrás.

Una labor que, me consta, ha estado en ocasiones plagada de sinsabores, de incertidumbre, de instantes en los que parecía llegado el momento de abandonar el empeño. Es cierto. Pero también lo es que una Federación Festivo Cultural San Clemente ambiciosa, militante, esperanzada siempre, ha sabido dar sentido a la conmemoración desde la solvencia organizadora, ha aglutinado ideas, ha sido receptiva a las sugerencias, ha sabido inventarse cada año a sí misma, para no hacer más que una fiesta para todos, y que todos podamos sentirla como nuestra. Profundamente nuestra.

Escribía y gritaba a voces el gran poeta Gabriel Celaya aquello de.

“¡A la calle! Que ya es hora
De pasearnos a cuerpo
Y mostrar que, pues vivimos,
anunciamos algo nuevo”.

Gracias. Muchísimas gracias, por dejarme pregonar.

Y sabed que la aventura no ha hecho más que empezar.

Buenas noches, y ¡¡Viva San Clemente!!

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