Aislamientos Lorca

¡MORENA VEN AQUÍ!

DESDE MI PRISMA AZUL
Por Dolores Ibarra Espín

Esta es la frase lapidaria que oímos todos los días en las noticias, frase que a todos nos produce tanta rabia e impotencia. Es la frase con la que José Enrique Abuín, alias “El Chicle”, secuestró y asesinó a su víctima Diana Quer. Esas palabras quedaron escritas en el móvil de la joven cuando por wasap se las enviaba a un amigo.
Hace unos meses en un viaje a Madrid, la ciudad cosmopolita, en la que se supone que las mentalidades, la cultura y la igualdad de género deben estar muy avanzadas, se produjo delante de mis ojos y mis oídos un hecho que me dejo perpleja. En una calle céntrica y concurrida había una agente de la Policía Municipal, uniformada y perfectamente reconocible. Tenía el pelo rubio recogido en una cola, estaba de espaldas y oí como un hombre de mediana edad se dirigía a ella llamándola: “¡Oye rubia!”, y a continuación le preguntó por la ubicación de una calle. Me quedé parada presenciando la escena, la agente le contestó muy seria y no entró en consideraciones. Estuve a punto de decirle a ese individuo, que la próxima vez que se dirigiera a una policía la llamara “agente”, de igual manera que si se dirigiera a un hombre, porque estoy completamente segura de que a un hombre no le llamaría, “¡Oye rubio!”. Pero me callé y seguí mi camino malhumorada, recordando cuando yo era más joven y estaba en las calles de Águilas, con el uniforme de policía, y lo más normal es que me llamaran también, “¡Oye rubia!”.
A mis compañeros le llamaban señor agente o directamente agente. En alguna ocasión sí que les decía amablemente que me llamaran agente, pero ellos se reían, y aquellas sonrisas no sé por qué me recuerdan a la sonrisa cínica que tiene “El Chicle” en el juicio, tal vez sea una exageración, pero a mi me parece ese tipo de sonrisa burlona con aires de superioridad y de supremacía sobre el género femenino.Y es que hay aún en nuestra sociedad, en las mentes machistas, en pleno siglo XXI, con todo el estado de libertades, de igualdades, de lucha feminista de tantos años, comportamientos como éste que relato, que nos hacen pensar que no hemos avanzado tanto, que aún continúan en las neuronas de muchos hombres estas conductas, estas actitudes y estas formas de proceder con las mujeres.
Y yo me pregunto, ¿hasta cuándo? Cuántos años tienen que pasar más para que la igualdad de género sea una realidad, para que esa frase terrible, “¡Oye rubia!” o “¡Morena ven aquí!, desaparezca de la mente de los hombres.
Lo peor de todo esto, es que este comportamiento no solo se da en hombres adultos, sino también en menores, y esto ya sí que es alarmante. En nuestra región de Murcia, en el pasado año se juzgaron a 18 menores por delitos de Violencia de Género.
Con los menores tanto en colegios como en institutos y en los hogares, hay que adoptar medidas con su educación desde muy pequeños. Adoctrinarlos en las conductas y en los comportamientos de igualdad de género, para que el día de mañana sean hombres que respeten a las mujeres. Y para que ni en Madrid, ni en el más recóndito de los pueblos, se escuche más ese tipo de frases.

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