Setenta ‘sin techo’ tuvieron hoy su particular Navidad en el cortijo Venta Vieja de La Torrecilla

Más de 40 niños de familias desfavorecidas, además de la comida solidaria, disfrutaron de juegos, talleres y regalos a iniciativa de Antonia Mirón

Setenta personas de las consideradas socialmente “sin hogar” pudieron disfrutar hoy de una auténtica comida de Navidad. Por segundo año consecutivo, el cortijo Venta Vieja de La Torrecilla, bajo el impulso de Antonia Mirón, acogió este evento solidario para los denominados sin techo, basado en la experiencia de la primera edición y en coordinación con la Asamblea Local De Cruz Roja Española. El lema elegido en esta ocasión es “No tendrán un techo fijo bajo el cual vivir, pero sí les podemos dar el calor de un hogar” y fue dirigido especialmente a los más de 40 niños que en esa situación se dieron cita en el evento.
Precisamente hacia los más pequeños se ha destinado la mayoría de contenidos del acto, que este año ha implementado el avituallamiento con actividades recreativas y talleres lúdicos, como el pintado de camisetas, de instrumentos musicales e, incluso, un castillo hinchable.
Dada la multiculturalidad de los asistentes, el menú confeccionado pretendió ser respetuoso con todas las inquietudes culinarias del colectivo. Así, el stand de arroces incluyó el típico lorquino de pavo cocinado con una variedad habilitada para todas las etnias y religiones; habrá arroz caldero, oriundo del Mar Menor, y otro de marisco; tortilla de patatas, brochetas de carne de pollo a la brasa y de verduras a la plancha, además de ensaladas; todo ello acompañado de pan tradicional al horno de leña con masa madre en piezas de dos kilos, producto de una receta centenaria única en la zona.
De postre, una mesa de dulces a base de ensaimadas (de mantequilla en sustitución de la manteca de cerdo habitual), roscones de reyes y cruasanes. Para los que se han elaborado 9 kilos de masa.
La bienvenida, ceremoniada por Francisco López Olivares, acogió a los comensales con estaciones de queso, falafel, hummus, ensalada de pimientos, pastel de espinacas, canapés y gambas a la plancha. Al final de la comida se hizo entrega de los tradicionales regalos a los más pequeños, aunque hubo para todos los asistentes.
La iniciativa de Antonia Mirón, Engracia Poveda y Ángel García surgió de la idea de sus alumnos de cocina para poner en valor el producto de sus prácticas de final de trimestre. Una veintena de comerciantes, hosteleros, empresas de transporte y otros emprendedores voluntarios de Lorca y Puerto Lumbreras se han sumado ya a colaborar en el evento.

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