Periódico con noticias locales de Águilas, Lorca y Puerto Lumbreras

Juan Bautista Pianelo Moreno” El Chirri”- El Pajarero


Por Juan Hernández Calvo
El Efrén fue adquirido en el año 1970 por los hermanos Juan Bautista y Luis Pianelo Moreno, “Los Pajareros”.
Estos hermanos, en su vida de pescadores, han sido propietarios de distintos barcos de pesca: La “Anita González”, “El Cano”, “Efrén” y “ El Pajarero” ; todos ellos han ido dejando una gran huella en sus vidas pues en ellos se dejaban un poquito de alma y de piel, teniendo que ir vendiéndolos para comprar el siguiente.
Con especial cariño se recuerda el “Efrén”, que fue comprado en el año 1970, en Torrevieja, y traído a Águilas para la pesca. El Efrén, con matricula AT- 1- 484 fue construido en 1950, a lo largo de los 63 años que tiene ha tenido varios cambios siempre para mejorar, tanto en la estructura como en el motor, el primer motor tenía 50-60 Hp. En la actualidad tiene 350 CV en línea. Y su actividad casi siempre ha sido la pesca de arrastre.

En ese momento era el patrón Bautista Píanelo Moreno, y estaba acompañado siempre por su hermano Luis, de motorista Vicente Soler Pianelo, y los marineros Bautista Pianelo Cano, hijo del Patrón, Luis Pianelo Melenchón, hijo de Luis uno de los propietarios y un cuñado de los propietarios Francisco Meca García; siempre formaban la tripulación de entre los distintos miembros de la familia.
La actividad del barco era pesca de la marrajera en verano y el resto del año la pesca de arrastre hasta que prohibieron dedicarse a las dos pesqueras, haciéndolo solo en la de arrastre. Cuando pescaban a la marrrajera era una pesca muy dura ya que, a veces, se pasaban más de 48 horas para poder pescar; en muchas otras ocasiones la faena se daba bien y la pesca era muy buena, en alguna ocasión se llegaron a pillar pescados de más de 400 kilos. Como anécdota nos contaban que una de las veces que pillaron un pescado de estos kilos se formó un buen espectáculo en plena calle ya que el barco atracaba en el puerto y los pescados había que llevarlos a la pescadería antigua, al lado del peñón, en un carro, y al llegar a la altura de la plaza de abastos el pescado se calló al suelo y para poder subirlo otra vez al carro tuvieron que reclutar a gran cantidad de hombres que pasaban por allí; pero la historia tuvo el final esperado acabando el pescado en la pescadería.
Me gustaría hacer especial mención a Bautista, al que los amigos llaman “el Chirri”. Empezó a pescar a los diez años, en 1943, con su padre en “el Manolo”, como no lo podían enrolar en el barco por su escasa edad estuvo pescando y tuvo que esperar hasta los 13 años, que fue dado de alta. Nunca ha tenido otro trabajo que la pesca, sin parar de faenar en diferentes barcos. Fue en 1966 cuando se saca el título de patrón y se hace cargo de la ”Anita González”, y alterna como patrón entre “El Cano” y el “Efrén”.

Ha sido tan buen patrón de la pesca de arrastre como tan buena persona, conociendo las marcas como el primero y teniendo la habilidad de pescar en el sitio adecuado, a esa habilidad le ha acompañado la suerte, siendo reconocido como un gran patrón.
Los hermanos Pianelo, así como el resto de la familia: padres, tíos, etc., han tenido toda su vida ligada al mar. Con la jubilación de los hermanos en el año 2000, y al no haber ningún pescador en la familia Pianelo Moreno, deciden vender el “Efrén” a José Hernández Díaz “El Joseico”. Queda mucho cariño a ese barco y muchísimos recuerdos y anécdotas; la boda celebrada en el barco en 1972, una boda preciosa y con el marco incomparable de la Bahía de Águilas pero que debido al mal tiempo que hacía ese día hizo que acabaran mareados tanto el cura como muchos de los invitados; o con él se sacaron restos de un avión o recordar cuando en un día de verano alguien del barco cambio el agua del botijo (agua potable por agua del mar) y fueron bebiéndolo agua salada y dejando el botijo en su sitio, todos bebieron, ya que nadie dijo nada, cuando todos había bebido (menos quien la puso) empezaron las bromas, pero nadie dijo quien lo había hecho. Al día siguiente hicieron lo mismo esta vez cambiaron toda el agua potable del barco por agua del mar y estuvieron sin agua potable durante todo el día se bebieron hasta el agua destilada que tenían en el barco y tuvieron que regresar a puerto antes de lo previsto pero sin saber quién lo había hecho.
Ese barco guarda historias, risas, muchas horas de esfuerzo de toda una vida dedicada al mar.

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