Cuando uno oye cosas como aquellas declaraciones pidiendo ayuda para Pakistán, basadas en argumentos tales como “debemos ser generosos con un pueblo que a su vez lo ha sido, acogiendo refugiados de otros países…”, no puede por menos que pensar ¡se trata de hacer méritos!.
Es decir, los seres humanos no han de ser ayudados porque lo necesiten, sino en premio a sus apriorísticas “buenas acciones”. Habrá que pensar que la política se ha convertido en un “credo” más donde se castiga a los “malos” y se premia a los “buenos”.
¡Hagamos méritos, pues!, ¡Portémonos bien!, ya que será la única manera de que el Todopoderoso deje caer su misericordia toda vez que algún desastre se cebe en nuestras vidas.
Acto de presentación de la maqueta del nuevo pabellón deportivo.
Las obras del nuevo pabellón de usos múltiples arrancarán a principios del 2006. Así lo puso de manifiesto el edil de Deportes, Diego Martínez Parra, la noche del pasado miércoles, 21, en el Hotel Cala Real, durante el acto de presentación de la maqueta de esta nueva infraestructura deportiva, cuya puesta en marcha supondrá, según palabras del alcalde, Juan Ramírez, “un importante paso, no sólo en la mejora de los servicios, sino también en la oferta hacia el conjunto de los ciudadanos”.
Ramírez mostró, por tanto, su satisfacción y “especial alegría” por la consecución de este proyecto, cuya envergadura “ha supuesto un gran esfuerzo para el Ayuntamiento”, si bien recompensado con creces, “en tanto servirá para que nuestros jóvenes cuenten con un nuevo espacio para desarrollar sus actividades deportivas”, dijo el alcalde.
El futuro pabellón cuenta con un presupuesto de 3 millones de euros y se ubicará a la espalda del Polideportivo.
Convenio del ayuntamiento y Cajamurcia con la federación de peñas del carnaval.
Por tercer año consecutivo, la entidad financiera Cajamurcia colabora con la Federación de Peñas de Carnaval aportando una cuantía de 3.000 euros que irán destinados a todos los actos culturales relacionados con la fiesta más importante que celebra la localidad.
Un convenio que rubricaron el pasado día 20 en la Alcaldía del Ayuntamiento de Águilas el Alcalde, Juan Ramírez, y el Director Territorial de Cajamurcia, Francisco Lizarán. En el acto también estuvieron presentes el Director de Zona de la entidad financiera, Matías Peña; el Vicepresidente de la Federación de Peñas de Carnaval, Juan Pérez; y la concejal de Cultura, Clara Valverde.
Celebraciones de la XII gala del deporte.
Más de seiscientas personas apoyaron con su presencia la XII Gala del Deporte Aguileño, que se celebró el pasado sábado día 24 en el Pabellón Cubierto “Agustín Muñoz” del Polideportivo Municipal. Un evento que cuenta con importantes apoyos y cuyo objetivo reside en reconocer públicamente la labor de los numerosos aguileños que destacan en diversas disciplinas deportivas, cuyos esfuerzos han dado lugar a la obtención de importantes títulos no sólo a nivel regional, sino también a nivel nacional.
El acto comenzó con el espectáculo de fuegos artificiales que sorprendió a los invitados a la entrada del Pabellón de deportes, donde, además, permanecía expuesta la maqueta del futuro Pabellón de Usos Múltiples, cuyas obras comenzarán a principios del próximo año.
Visita a la feria de artesanía de las amas de casa.
Cada año, el viaje a Lorca para visitar la Feria de Artesanía se convierte en un anticipo del calendario de actividades que la Asociación de Amas de Casa de Águilas despliega para la época otoño-invierno. En esta ocasión, las mujeres aguileñas tampoco faltaron a la cita, que tuvo lugar el pasado jueves, día 22.
Así, las más de cien mujeres participantes en la excursión partieron alrededor de las cinco de la tarde desde la explanada del puerto, para pasar el resto de la jornada en la vecina ciudad y disfrutar de sus fiestas, además de ser partícipes de la mencionada visita al recinto de exposiciones.
Los niños se unen a la celebración del día europeo sin coches.
Cerca de 200 aguileños se sumaron el pasado 22 de septiembre en la Plaza de España a la celebración del “Día europeo sin coches”. Bajo el lema “364 días sin bicis, 1 sin coches”, la Concejalía de Medio Ambiente y el Gabinete de Educación Vial de la Policía Local organizaron una serie de actividades cuyo objetivo principal fue sensibilizar a la población aguileña para que durante toda la jornada utilizara el transporte público y evitara coger el coche para desplazamientos cortos, contribuyendo de esta manera a hacer de Águilas un lugar menos contaminado y libre de ruidos.
Cena con motivo del galardón concedido al hotel Don Juan.
El Hotel Don Juan de Águilas recibió el premio a la “Mejor actuación turística en la Región de Murcia 2005”, galardón que se engloba dentro de los Premios a la Promoción Inmobiliaria, que, en su segunda edición, son otorgados por la Asociación de Promotores de Viviendas de la Región de Murcia.
El acto de entrega de premios tuvo lugar durante una cena de gala celebrada en el Silken 7 Coronas de la capital murciana, al que acudió el Presidente del Grupo Montiel y García y propietario del Hotel Don Juan, Juan Montiel, que, orgulloso, subió a recoger esta importante distinción.
Comienzo de las actividades de la asociación de amas de casa
Un año más, las Amas de Casa celebraron el arranque del nuevo curso, en esta ocasión, con una Misa y una comida el Los Geráneos.
A las 12 tuvo lugar la Misa en la Iglesia de San José. A ella asistieron, además de las Amas de Casa, la Concejal de Servicios Sociales, Ana Belén García. Tras la Misa, todas ellas se reunieron en la puerta de la Iglesia y posaron para los medios.
La siguiente actividad prevista para esta primera jornada del curso fue una comida en el comedor del Camping de Los Geráneos. Hasta allí se acercaron unas 150 personas, entre las que también se encontraban el Alcalde de Águilas, Juan Ramírez Soto, la Concejal de Educación y Cultura, Clara Valverde, y varios párrocos de la Iglesia de San José, entre ellos, Don Francisco Carreter. Hacia las 14.30 se sirvió un aperitivo de bienvenida para todos los asistentes. A continuación, el Alcalde dijo unas palabras y Don Francisco Carreter, por su parte, bendijo la mesa.
Brindis durante las celebraciones de la fiesta de la Virgen del Pilar
La fiesta de la Virgen del Pilar es enormemente significativa para el cuerpo de la Guardia Civil, ya que esta imagen es precisamente la que esta institución reconoce como su patrona. Como todos los años, los efectivos aguileños comenzaron tal celebración con el oficio de una santa misa en la parroquia de San José. A la liturgia religiosa se sumó una amplia representación municipal, con el alcalde, Juan Ramírez, a la cabeza, así como también estuvieron presentes numerosos aguileños y familiares de los agentes.
Entrega de trofeo de campeones de liga a los infantiles de la escuela de fútbol.
Los infantiles de primera de la A.C.R Escuela de Fútbol recibieron el pasado día 6 el trofeo que los reconoce Campeones de Liga de la temporada 2004-2005, título que comparten con el Real Murcia, que también quedaron primeros de su grupo en la pasada campaña.
Para hacer entrega a ambos equipos de sus correspondientes copas, se organizó un encuentro amistoso, que tuvo lugar en el campo municipal “Muñoz Calero”, donde el dominio del balón se hizo patente entre los jugadores de ambos equipos, que tras luchar por hacerse con el partido acabaron con un justo empate a cero.
Durante el descanso del encuentro, en el que ambos equipos demostraron un magnífico nivel, tuvo lugar el acto de entrega de los trofeos, que contó con la presencia del Presidente de la Federación Murciana de fútbol base, José Miguel Monge Carrillo, del Alcalde de Águilas, Juan Ramírez, y de numerosos profesores responsables de la Escuela de Fútbol de Águilas, encargados de la formación de estos jóvenes futbolistas. El Presidente de la Federación Murciana
Partiendo de las observaciones realizadas durante los últimos años entre la gente de mi pueblo, creo estar en condiciones de plantear una hipótesis que, en la confianza de que sea bien aceptada, me atrevo a elevar al público de mi pueblo, y sus visitantes.
Siguiendo la teoría de Lamarck, teoría biológica de la evolución distinta a la de Darwin, según la cual los órganos se desarrollan según el uso que se les da, cualquier observador mínimamente avisado advertirá que hay una parte importante de la población, básicamente masculina, de entre 15 y 20 años, que está desarrollando un aspecto fisonómico evidente, tienen el cráneo cada vez más pequeño: se están haciendo microcefálicos.
La cosa, al menos para mí, es preocupante porque si Lamarck levantara la cabeza, lo diría muy claro: “….es apropiado que el cráneo tienda a hacerse pequeño dado que el uso del órgano que aloja, el cerebro, es cada vez menos empleado por los sujetos, objeto de nuestra investigación, lo que viene a corroborar mi teoría, que el señor Darwin intentó echar por tierra…..”. Pues bien, siguiendo el ejemplo que este científico puso hace 196 años en su libro “Filosofía zoológica”, que hablaba del incremento de la longitud del cuello de las jirafas en su busca de frutos en las copas de los árboles, podemos colegir que en la época que nos toca vivir se está produciendo algo similar con una parte de la población, que ahora aplaudimos y nos divierte con eso de que “pasa de todo”.
El paciente lector de este artículo puede localizar al sujeto al que me refiero con facilidad: suele ser ése que se pone junto a ti en el semáforo, habitualmente se lo salta, siempre va sin casco y emplea la parte exterior del cráneo para aplicar unos cortes de pelo extraños pero repetidos en la tribu de forma que da la sensación de que el trasquilador de borregos ha pasado por la zona haciéndoles parecer una manada más que un grupo social. Muchas veces se hace en la piel unas marcas indelebles de tinta, y se aplica aretes en las orejas, tal como se hacía en la antiguas Indias occidentales.
También se puede identificar por el sonido, el que suele producir el vehículo que cabalga, que siempre hace más ruido que el resto, por elección personal , y desidia de los vigilantes responsables de evitar que unos nos molestemos a otros.
Otras muchas veces se pueden identificar porque son los conductores habituales de motocicletas de cuatro ruedas, llamadas quads, que molestan sensiblemente más que el resto de los vehículos que circulan por nuestra ciudad ( los conductores de quads que tienen la cabeza gorda están fuera de este grupo zoológico ).
Suele coincidir que no respeten la mayor parte de las normas por medio de las cuales la mayoría nos respetamos mutuamente, como efecto añadido al menor empleo del cerebro, al menor número de conexiones neuronales a que están sometidos. Porque no las usan…..
Con estas características, y algunas más que prefiero no hacer evidentes hoy, se reúnen las necesarias para definir al microcefálico de mi pueblo (seguro que en otras poblaciones hay muchos más, pero esos no me preocupan) .
Más adelante la teoría de Lamarck nos habla de que esos mismos caracteres adquiridos son heredados por los descendientes . Vaya tela, los hijos de los macarras de ahora serán también microcefálicos, lo que los distinguirá aún más que ahora sus progenitores, a pesar de que algunos saldrán de estas normas de conducta que he definido y que me parecen, al menos, insolidarias con el resto de los miembros que tenemos la cabeza más gorda, con todo lo que de positivo conlleva, dadas las circunstancias.
María del Carmen Moreno, diputada socialista por Águilas.
El PSOE aguileño calificó de “fracaso total” las medidas adoptadas por la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma de Murcia para acabar con la violencia escolar, después del suceso ocurrido el pasado día 3 en el I.E.S Rey Carlos III de Águilas cuando un alumno agredió al jefe de estudios de dicho centro en un acto de violencia.
La diputada socialista por Águilas, María del Carmen Moreno, se ha pronunciado ante este hecho declarando que el protocolo que el Consejero de Educación, Juan Ramón Medina Precioso, puso en marcha como consecuencia de anteriores casos de violencia en las aulas no ha solucionado el problema y sólo cubre, según palabras de Moreno, el pago de un abogado a los docentes agredidos por parte de la Comunidad Autónoma.
Inauguración de la nueva carretera de acceso a los Arejos
La pedanía aguileña de Los Arejos cuenta desde el pasado 30 de septiembre con un nuevo acceso de casi 2 kilómetros, gracias a las obras de mejora y acondicionamiento que se han estado realizando en la carretera D-14 durante todo un año. La nueva carretera de acceso fue inaugurada por el Director General de Carreteras de la Región de Murcia, Fernando Mateo, y por el Alcalde de Águilas, Juan Ramírez. No faltaron al tradicional corte de cinta el anterior director de carreteras, Evaristo San Vicente Callejo; los ediles de Limpieza y de Agricultura y la diputada regional Cati Lorenzo, así como el Portavoz del Grupo Municipal Socialista, Ramón Román.
El coste de las obras, realizadas por la empresa “Pavimentos Asfálticos Lario S.L”, asciende a 598.435 euros (cerca de 100 millones de las antiguas pesetas) y supone para los usuarios de la zona una gran comodidad.
El Director General de Carreteras, Fernando Mateo, informó de los próximos proyectos que se van a desarrollar en la localidad, de los que destacó como más avanzado el acondicionamiento del acceso que va desde Águilas hasta el límite con la provincia de Almería: “se nota mucho el contraste de carretera cuando se pasa de la provincia de Almería a nuestra comunidad, por lo que estamos trabajando en ello”,declaró.
Según explicó Mateo, desde la Dirección de Carreteras se trabaja en otros dos proyectos: uno es el acondicionamiento de la carretera de Los Mayorales, la D-13; y el otro es el proyecto de desdoblamiento de la carretera de Águilas a Calabardina, que, según manifestó Mateo, podría estar finalizado en dos años: “el mérito de este proyecto es del Alcalde de Águilas, que va a conseguir una financiación que oscilará entre los 15 y los 18 millones de. Hablamos de una carretera con cuatro carriles, paseos y vías de servicio”, añadió.
Capitán de la policía municipal de Águilas
Las obras del edificio que albergará el nuevo Cuartel de la Policía Local de Águilas comenzarán a finales de este año o principios de 2006, según afirmaron fuentes municipales. Desde el Ayuntamiento de la localidad se declaró que ya se han adjudicado los trabajos de construcción, cuyo importe de licitación asciende a 600.007’84 euros.
El nuevo edificio se ubicará en una parcela municipal de 5.399’38 m2, que linda al norte con el vial de circunvalación y al este con el nuevo parque de bomberos, y constará de dos plantas sobre rasante, la planta baja y la primera planta. Sobre ésta última se situará una cubierta plana no transitable. Tal y como se refleja en el proyecto, la planta baja albergará la entrada, un recibidor, las zonas de señalización y atención al público, una sala de espera, identificación, tráfico, seguridad ciudadana, aseos, una biblioteca y una sala de actos.
La primera planta constará de distribuidor, rellano, secretaría, armamento y transmisiones, educación vial, los vestuarios, una sala de juntas, aseos y despachos.
Por último, en la cubierta que se construirá sobre la primera planta se situará la maquinaria y las dependencias auxiliares.
La nueva instalación, además, contará con los mecanismos de elevación necesarios para resolver los problemas de accesibilidad.
El Alcalde de Águilas, Juan Ramírez, señaló que desde el Equipo de Gobierno son conscientes de que la seguridad ciudadana es un asunto de gran importancia para cualquier municipio, por lo que, además de la incorporación de nuevos efectivos, declaró, se les está dotando a estos de los medios materiales necesarios para que desarrollen su trabajo en las mejores condiciones.
Los medios de comunicación no son objetivos.
Al menos la mayoría. A muchos les parecerá esta afirmación exagerada; la mayoría creo que ya lo sabía o lo intuía.
Los medios son como otras tantas empresas: mercantiles. Y el mercantilismo se acerca a quien tiene el poder económico o los medios para conseguirlo. Esta es una sociedad capitalista, es cierto, pero se está acercando al salvajismo de manera pasmosa.
La dignidad del informante se deja apabullar por la cuenta de resultados, ese es el salvajismo al que me refiero. Que la aureola del informador interesado dé justificación a quien realmente sólo busca hacer caja o tener amigos en la curia.
Que una emisora de radio o un periódico, a nivel nacional (que no quiero tener más problemas de los necesarios), haga llegar a la población las noticias de manera perversa es bastante indigno para quien ejerce una profesión que, como mínimo debe tener un principio: la objetividad, la honestidad de lo que se dice.
No siempre es así, como todos sabemos. La SER trabaja en beneficio del PSOE, como es evidente, ONDA CERO trabaja en beneficio exclusivo del PP, también evidente, la COPE trabaja para los obispos y para el PP más heavy, como se sabe, y en contra especialmente del PSOE, esté gobernando o en la oposición, por si acaso.
Indecente la lucha que surge ahora entre Losantos y del Olmo para ver quien es menos socialista. Como para rifárselos a los jodíos. Que tengamos un Carlos Herrera, simpático y gracioso cuando estaba el PP y ahora saca los colmillos y trabaja con saña sin medida contra los socialistas y cuanto parta de ellos, hasta ridiculizarlos a diario.
Posiblemente en la época de González no le dieron lo que buscaba.
EL PAIS se orienta para el campo socialista y el MUNDO, ABC , LA RAZON para las derechas españolas, que les aseguran más futuro, debe ser.
Cada cual compra su periódico tendencioso en la orientación que decide, nadie espera en la actualidad un periódico objetivo, nadie lo busca. Sería una sorpresa que apareciera un periódico que no se decantara para uno u otro partido.
Nos dejaría inermes, sobrecogidos.
Bueno, como ahora hay una iniciativa para relanzar EL ALCAZAR, quizá, no sé, oye, a ver si va a ser esto lo que esperamos. Resulta que un grupo de militares con medallas franquistas en el pecho y barrigas hinchadas ha decidido sacar a la calle semejante periódico, posiblemente porque la información que les llega de Jiménez Losantos o Ansón no llega a los extremos fachas que les gustaría a los idem.
Dentro de los medios de comunicación indecentes, pero aún más allá , están las emisoras que estafan directamente, en lo material, no sólo en lo ideológico. Ahí tenemos a TELESIERRA, que ha robado a niños, ancianos y solitarios más de 5 millones de euros, a base de infames concursos de refranes. Por fin les han pillado, todos intuíamos que era una estafa pero la justicia que tenemos es lenta, cuando la hay. Pero, me pregunto, si será culpable sólo quien organiza la estafa o también quien la hace llegar a miles de ciudadanos, por ejemplo, quien ha facilitado la estafa a los ciudadanos.
Sólo pregunto.
La frase de San Agustín referente al tiempo encierra una paradoja en la que, sin remedio, habitamos todos. “Cuando nadie me pregunta qué es el tiempo, lo sé. Si me lo preguntan y tengo que explicarlo, no lo sé”.
El tiempo, que es la forma misma de presentación de lo real, encierra insolubles dificultades intrínsecas, sin embargo, para la aprehensión conceptual de su esencia. El tiempo vivido con la conciencia de existir, el tiempo de la conciencia, es lo que llamamos temporalidad.
La confusión entre temporalidad y tiempo es el primer escollo intelectual que aparece, porque a la temporalidad le es inherente la duración; el tiempo de la conciencia dura, porque en la duración es donde puede desplegarse el ser. Esa duración tiene siempre, además, un matiz subjetivo de apreciación: No es lo mismo el tiempo del goce que el de la espera o el de la angustia.
La duración es la experiencia de la continuidad de cualquier proceso en nuestra conciencia, y requiere por tanto de la memoria. La duración es una experiencia constantemente actualizada, que sin embargo, la atención orientada hacia ella pone en duda.
Las cosas están siendo, yo estoy siendo con ellas, hasta que decido fijarme en ese durar de las cosas y mío, y entonces mi razón, mi capacidad analítica, me descubren descomponiendo esa continuidad en un instante, que denomino presente, y que deja a un lado un pasado que ya no es, y anticipa un futuro que todavía no es. Entre esas dos ausencias, la fijación de mi atención adelgaza el instante del presente hasta su desaparición.
Los orientales utilizan, al parecer, una metáfora para esto: La conciencia- el presente- es como el cuchillo que corta el pan del tiempo. Corte por donde corte, donde está el cuchillo, no se encuentra pan.
Los filósofos antiguos constataron ya esta paradoja: que estamos hechos de tiempo, que fluimos con él, en perpetuo cambio, que no nos bañamos dos veces en el mismo río, según declaró Heráclito, y sin embargo, nuestro pensamiento nos conduce a una refutación del tiempo: nada es el pasado, nada el futuro, nada el presente. La suma de esas tres nadas, que es el tiempo, sólo puede dar nada.
Algún filósofo, como Platón y su escuela, recurrieron al artificio de separar tiempo y eternidad, que sería la fijación de ese fugaz instante presente, que para nosotros es cuando ya ha dejado de ser. El mundo verdadero, el de las esencias, pertenece a la eternidad, al tiempo que no pasa, y, por tanto, es. (Y al ser, deja de ser, la eternidad es lo contrario del tiempo).
Kant recluyó el tema en el ámbito de lo impensable a priori. El tiempo es una forma básica de la sensibilidad, la primera de todas. Sin él no podemos concebir ni representar nada. Es previo incluso al espacio, ya que si podemos concebir entes ajenos al espacio, como los números o la música.
Que sea ingrediente indispensable de nuestra representación del mundo no implica que no lo sea también de las cosas en sí.
El tiempo en Kant es tan sólo la constatación de la temporalidad primordial, elevada a categoría. Su esencia, una vez más, se le escapa a él también.
Nadie sabe en esencia qué es el tiempo. Ni siquiera la física moderna, que se cuestiona esencialmente su naturaleza vía la experimentación y la medida.
Hablar, como la relatividad lo hace, de continuo espacio- temporal, considerar las variaciones en la medición del tiempo que afecta al estado de movimiento acelerado de los cuerpos (relatividad restringida) o a la existencia de masas gravitatorias que curvan el espacio- tiempo (relatividad general) no hace más que concretar en términos medibles la condición propia del tiempo, que es la de ser la condición primera de posibilidad de la manifestación del ser.
Se trata de especificaciones y se refieren a aspectos relacionales del tiempo, no a aspectos sustanciales. El tiempo en sí mismo, referido a sí mismo, no vinculado o referido al movimiento, al espacio o a los procesos termodinámicos irreversibles que postulan la famosa “flecha del tiempo”, sigue siendo un completo misterio.
Un misterio quizás irresoluble si su condición última fuese lo que no se puede desechar de antemano, de naturaleza lógica y lingüística. No olvidemos que el primer ámbito mental donde aparece una estructuración del tiempo es el lenguaje.
El otro día estuve en un concierto de música heavy. Tengo la suerte (regular, mala o excelente) de ser muy aficionado a esta clase de música, que para muchos de mi edad es absolutamente espantosa.
Escucharla habitualmente en casa o en el coche es delicioso y excitante, en cambio escuchar ópera (otro vicio), es delicioso en el más amplio sentido de la palabra.Cuando acudes a conciertos en directo, donde el grupo heavy toca ante tus narices , la sensación pasa a un nivel superior, pasa de ser sensación para los oídos a serlo para el estómago, que se mueve al son de las baterías, como en un ritmo ancestral se movían las barrigas de los africanos cuando suenan los tam-tam o de las bailarinas cubanas cuando suenan los bongos.
Amigos de mente fría y ambigua intención me lo hicieron llegar. Era un pequeño volumen con la crítica que un filósofo hacía de la obra de otro filósofo. Asunto académico, diréis, no nos interesa. Pero sí amigos lectores, sí os interesa. No me obliguéis a recordaros ese certero poema de Brecht que expresa la desesperanzada reflexión de un hombre acorralado, que asistió indiferente a la desaparición de los homosexuales, pero él no era homosexual y no le incumbía, de los comunistas, pero él no era comunista y no le importaba, de los judíos y de los curas, pero él no era judío y tampoco era cura. “Ahora vienen a por mí, pero ya es tarde”…
La obra en cuestión era un estudio monumental sobre el Genocidio firmado por un tal Horst Aspernicus. El libro que llegó a mis manos, la crítica de la obra en cuestión, era un texto firmado por Stanislaw Lem, polaco y una de las mentes más lúcidas del siglo pasado. A éste acaso lo conozcáis, al menos por sus obras de anticipación científica en la línea de corrosiva crítica social de un Jonathan Swift o un Voltaire. Su notoriedad es grande, al menos en los círculos de lectura atenta y reflexiva, siempre minoritarios, es cierto. Al primero, seguro que no lo conocéis. Ni vosotros ni quizá nadie. Bien pudiera ser éste un caso de erudición apócrifa, del estilo en que era maestro Jorge Luis Borges.
Parece que Pascual Maragall sigue haciendo de las suyas sin cesar en su actitud nepotista; erre que erre con el Estatut, sin valorar el desgaste político que le está ocasionando al gobierno de Zapatero, que ya sólo superaría a los populares en un punto y medio si se celebraran hoy elecciones, tal y como publicaba El País el pasado fin de semana.
Y es que, nadie duda que la filosofía que parte de este Estatuto ha olvidado la esencia de las leyes democráticas, con un pensamiento debilitado que se presta a desencadenar una dictadura del relativismo en suma, dejando demasiada letra pequeña… Pardiez, no se puede aprobar un texto intervencionista y desequilibrado, que no pasa de ser un batiburrillo legal, dejando a un lado los derechos universales e incluyendo competencias que parecen extraídas del diario de Bart Simpson. Un texto que hipertrofia el poder público, que crea un gobierno intervencionista en esceso y que margina al ciudadano y a la sociedad civil.
Esta manifestación congregó a unas dos mil personas, provenientes de toda la Región, que de modo pacífico y festivo marcharon de la Torre de Cope a la playa de Calabardina, donde se concentraron y se leyó un manifiesto en defensa del litoral, que fue muy bien recibido por los bañistas que se encontraban en la playa en ese momento.
El motivo de la participación de los Socialistas aguileños en esta manifestación fue, una vez más, la denuncia pública del desarrollismo desmedido y especulativo que promueve el Partido Popular y que supondrá una losa muy pesada para el desarrollo económico y social de la localidad, hipotecando el futuro de los aguileños en favor de sus amiguetes.
Los Socialistas aguileños han estado y estarán con los ciudadanos en defensa de sus intereses, que no pasan por las políticas de recalificación y ladrillo para segunda residencia que promueve el Partido Popular desde el Ayuntamiento.
Ante los mensajes insidiosos e interesados que lanzan desde el Partido Popular, la Agrupación Socialista de Águilas quiere dejar claro su actitud favorable y responsable por un desarrollo turístico sostenible, de calidad y respetuoso con el medio que nos rodea; un desarrollo turístico que genere mano de obra cualificada y un empleo estable, sin que por ello tenga que resentirse ningún otro sector económico de la localidad, huyendo de un modelo especulativo ya caduco, más propio de otras épocas felizmente olvidadas. Este modelo lo único que reportará son unos cuantos ricos, pero no generará riqueza en la ciudadanía, sino un mayor endeudamiento y un empleo cada vez más precario y peor pagado, como demuestran los datos ya existentes, que ponen de manifiesto que la Región de Murcia es la Comunidad Autónoma con la renta laboral más baja y con el mayor grado de endeudamiento de los ciudadanos.
Por eso, desde la Agrupación Socialista de Águilas queremos alertar a los aguileños, para que no caigan en la propaganda y los mensajes vacíos del Partido Popular, que lo único que buscan es favorecer a sus amiguetes, que a la postre son a los que se deben y los que realmente nos gobiernan en Águilas y en la Región de Murcia.
No debemos confundir los términos “desarrollo y turismo”, con “especulación y ladrillo”, ya que las políticas que desarrolla el Partido Popular, lejos de traer un turismo de calidad que invierta en nuestro municipio, buscan un turismo residencial de menor calidad que masifique nuestros servicios públicos y apenas genere puestos de trabajo.
El atentado del 11 de marzo ha traído consigo, (como cualquier suceso trágico de tamaña magnitud), nuevas y siempre desgraciadas voces a los diccionarios. No cabe duda que cuesta acuñar estos recién nacidos vocablos por lo terrible que resulta aceptar aún sobrenombres al sufrimiento y al dolor; sin más, sólo porque cuando algo desborda los cauces del léxico, es inevitable que así suceda.
El pretendido neologismo “autor intelectual de los hechos”, cuando se trata de buscar a un asesino o presuntos asesinos en este caso, suena a una perífrasis tan vacía de contenido que pondría en peligro la semántica de cualquier lengua que se precie de tal.
Claro que para cierta estirpe de lingüistas, cuyo objetivo es hacer crecer su ámbito a costa de lo que sea, el parir términos que no comuniquen nada, sino ver justificado el sueldo que por ello le pagan, es más que suficiente. Sin embargo, para calificar su trabajo no es necesario inventar palabras. Bastaría con decir “demagogia” y en la mayoría de los casos “mal hecha”; porque para que algo así no resulte creíble, ya hay que ser un profesional nefasto.
Hace poco, un amigo mío decía -refiriéndose al debate sobre los símbolos franquistas-, que bien podía simplificarse el asunto dejando todo como está, aunque matizando la información sobre los personajes. Así, a la placa en donde rece: “Calle general Mola”, solo habría que añadirle un sufijo para que su evocación reflejase la verdad histórica: “Calle del general Mola, el traidor”. La estatua madrileña del general Franco, podría seguir donde mismo con una reforma insignificante en su rotulación de tipo: “General Franco, el dictador”; reservando para el general Yagüe el acreditado sustantivo de “el carnicero de Badajoz”. Y así todos contentos.
Sin embargo ya imagino que, haciendo realidad aquello que “antes muerta que sencilla”, algunos fachas irredentos preferirían ver sus símbolos del alma hechos gravilla de obras públicas, que sirviendo para ilustrar a sus conciudadanos sobre los perfiles nada ejemplares de aquella caterva de traidores, que sumieron a España en una guerra civil y avalaron una dictadura de afectó a tres generaciones de paisanos nuestros.
“Los símbolos franquistas son parte de nuestra historia” alegan, con razón, quiénes postulan por ellos, sin explicar jamás porqué las cruces gamadas y los haces de lictores, fueron volados con dinamita en Italia y Alemania, allá donde no bastase con la maza y el buril, sin caer en la vanidosa pretensión de que alemanes e italianos sean menos respetuosos de sus cosas que lo podamos ser nosotros.
Y es que, amigos, las heridas de la guerra civil solo han quedado cerradas para los vencedores y sus herederos ideológicos. Lo que el gobierno socialista se ha impuesto con la creación de una Comisión Interministerial, próxima a dar sus frutos, es tratar de dar respuesta a todo un clamor, -que solo asusta a los que les tocan sus fidelidades vergonzantes-, de quiénes buscan los restos de sus abuelos en cientos de fosas comunes, a quiénes les asiste el derecho irrenunciable a ”saber” qué fue de ellos, el de los españoles que fueron secuestrados de orfanatos o también a la exigencia de los que pedimos la nulidad de las sentencias que llevaron a 170.000 republicanos españoles ante los piquetes de fusilamiento, en cumplimiento de aquella operación de exterminio del adversario ideológico.
Los símbolos no pueden disociarse de lo que representan. Es por ello por lo que, para poder ofrecer a las generaciones presentes y futuras las señas de identidad de aquel régimen atroz, cabe la alternativa de preservarlos siendo conservados en Museos de Historia o espacios culturales, pero nunca presidiendo los espacios públicos con la inequívoca pretensión de exaltar conductas infames, porque los símbolos, como los nombres de las calles, están “para honrar a los que nos honraron”, y no al revés.
Porque, -no nos engañemos- los símbolos franquistas solo los defienden… los franquistas.
Los fuegos del cielo se derraman sobre la piel resquebrajada de esta vieja España sin mañana, con el corazón roto. En la inclemente, devoradora luz del mediodía, arden los escasos paraísos naturales que nos quedan, y se queman las esperanzas de los que creímos, y aún creemos, en su grandeza, desguazándose cada día un poco en la almoneda de los cambalaches de los políticos, que disimulan su odio con gestos demagógicos de oportunismo electoralista. El fuego abrasa la tierra y los espíritus; llamas gigantescas se alzan.
El combustible que las alimenta y propaga por doquier con rapidez fulgurante se llama estupidez.
La estupidez e irreflexión de esos excursionistas malditos que no podían renunciar a hacer su barbacoa pese a las advertencias recibidas. ¡Estaría bueno, restringirles a ellos en sus derechos, ellos que tan bien saben lo que se hacen! No parecían saberlo lo bastante, según se ha visto. La estupidez e irreflexión de unos equipos dotados de medios de extinción nominalmente establecidos y efectivamente inexistentes, inoperantes o absolutamente descoordinados. La de los responsables locales, incapaces de percibir la necesidad de afrontar la situación de máximo riesgo existente antes del incendio. La estupidez prepotente de las autoridades autonómicas, que piden ayuda a Francia para apagar el fuego, desdeñando orgullosos la que les ofrece la vecinísima Comunidad de Madrid, porque, según las vigentes concepciones de lo que ahora es España, “del enemigo, ni agua”. Aquí tenemos un ejemplo claro, además, de lo poco que significan para esas autoridades la solidaridad y la prevalencia del bien común sobre las consignas partidistas. El silencio culpable de las máximas autoridades nacionales, que callan porque no tienen nada que decir, y temen que su retórica vacua arda también.
En fin, que, como diría un castizo: “entre todos la mataron y ella sola se murió”. Ella, la madre tierra, la madre historia, la madre España, digámoslo sin sonrojo.
Al oscuro, espantoso dios de la estupidez, ayer recluido en una pintura negra de Goya, y hoy libre y campante, se le han sacrificado en holocausto al menos once vidas humanas, enviadas con ligereza a una muerte atroz, y decenas de miles de hectáreas de uno de los paisajes más agrestes, bellos y libres de contaminación humana que nos quedaban.
Hablo con conocimiento de causa y auténtico dolor en el alma, pues yo conozco bien esas, hasta ayer, hermosas tierras del Alto Tajo.
Voy a cambiar de tercio, y hablaros ahora de otro fuego bien distinto: del fuego del espíritu, tal como hace poco lo he visto inflamarse en la Plaza Mayor de Madrid. Quiero hacerlo así como una aportación personal a la esperanza, porque no me quiero amargar del todo el artículo, ni amargaros a vosotros, amigos que me seguís, su lectura.
Se trata de una experiencia extraordinaria vivida con ocasión del concierto ofrecido en homenaje a las víctimas de terrorismo, con la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, Opus 125 en re menor, por la Staatskapelle de Berlín dirigida por Daniel Barenboim. El acontecimiento tuvo lugar el pasado 15 de julio. Se había dispuesto un estrado para los músicos cubierto por un antiestético tinglado de armaduras de hierro y plástico negro en medio de la plaza. La fea precariedad del montaje contrastaba con los perfiles armoniosos y severos de las cubiertas y chapiteles de pizarra gris que coronan sobre el cielo azul las fachadas que dan a la plaza. Un poniente de fuego derramaba su plomo derretido sobre la multitud asistente, sentada en sillas de tijera. Alrededor de este espacio, guarecidas junto a los soportales, las terrazas abarrotadas de cafés y restaurantes bullían de actividad: tráfago de camareros, conversaciones, risas, tintineos de vasos y cubiertos.
Al poco, llegaron los músicos, ocuparon sus asientos y un hombre alto, de pelo blanco y ademán resuelto, empezó a dirigir la obra, con enérgicos movimientos de batuta.
Y de la fea embocadura del tinglado que os he descrito empezó a fluir un huracán de pura belleza, de belleza dura, indigesta, radical, ultraterrena. De belleza sin concesiones al sentimentalismo, a las alambicadas armonías que son también la gloria de la música. La belleza de esta música es la de la voluntad y el intelecto, la de la sobria percepción y acatamiento del absoluto. Una música exigente, invasiba, poderosísima, que no da tregua y corta el aliento.
Y este vendaval, este torrente angélico-de los ángeles terribles que cantó el poeta Rilke- se derramó sobre los que allí estábamos, deglutió todos los sonidos profanos de esa vida intensa y cotidiana de la plaza. Cuando llegó la parte coral de la obra, el silencio era total, y la atmósfera, recalentada y eléctrica, se podía cortar con un cuchillo. Al concluir el “Himno a la Alegría”, toda la plaza, al unísono, se puso en pie, aplaudiendo a rabiar con una expectación, un entusiasmo, que podían leerse en cada cara, en caras llenas de asombro, que quizás nunca habían escuchado esta obra.
Fue un milagro. Como lo viví os lo cuento…
Alegría y felicidad
El Placer”, esa bella recreación cinematográfica del mundo de los relatos no fantásticos de Maupassant, tan llena de luz y de sombra, se cierra con una vista de las extensiones desoladas de una playa normanda. Allí, bajo un cielo plomizo que se refleja en un mar gris, transmitiéndonos con una increíble fisicidad una sensación de frío y humedad, Max Ophuls, el director, sitúa a los protagonistas de su cuento: el artista truncado que empuja con resignación la silla de ruedas a la que ha reducido a su amada, la modelo bella y vulgar, por no haber tomado en serio su rigor y determinación al amenazarle con el suicidio si la dejaba. El narrador, una figura cínica que hay que suponer trasunto de Maupassant, tanto como de Ophuls, quizás, comenta que al final se ha cumplido el destino de ambos, que es amarse siempre, reducidos y condenados inevitablemente el uno al otro: “la felicidad no es alegre”, concluye el narrador.
No recuerdo si esta frase pertenece o no al relato de Maupassant, pero en todo caso centellea con el furgor de la verdad.
Yo sé muy bien lo que puede llegar a ser la acumulación de experiencias placenteras sobre un telón de fondo de tristeza presente, que no acaba dejando más que un poso de irritación y cansancio.
Tenemos hoy la obligación de buscar la felicidad acaparando, acumulando: bienes, experiencias, espectáculos, viajes, prácticas sexuales, banquetes, relaciones, sueños prefabricados por las industrias de la ilusión, etc, etc. Tenemos la obligación, sentida como deber inexcusable hacia nosotros mismos y hacia los demás (deber que entraña periódicas e implacables rendiciones de cuentas de todo lo que hemos acumulado) de ser plenos, intensos y felices. Si no podemos exponer ante nuestros amigos y relaciones una serie de viajes, adquisiciones y prácticas placenteras de todo tipo últimamente realizadas, ya nos sabemos en falta, al borde de la insignificancia.
Pero eso no nos salva. En verdad la felicidad no es alegre, y la actividad desenfrenada que aplicamos a procurarnos alegrías y placeres no nos hace felices. Vivimos una época triste de placeres vacíos que proliferan como nunca antes, y que nos dejan más vulnerables que antes frente a las inevitables y acechantes desdichas.
A los arquitectos
Una opinión sintomática de los prejuicios que nuestra época disfraza con razones es el criterio de hacer estructuras tan afinadas como sea posible, tan ahorrativas como se pueda, dentro de lo que la normativa autorice. Y ello porqué “se trata de optimizar y de extender la felicidad” según expresión notable de un experto en la materia ampliamente reconocido. Yo creo que lo que se consigue en todo caso, al afinar mucho es un ahorro en general muy menor, con respecto al coste total de una obra, lo cual sin duda puede complacernos, pero no veo en qué puede hacernos felices saber que nos hallamos bajo una estructura estrictamente dimensionada con arreglo a una teoría de cálculo, que no es en definitiva más que una construcción teórica que nunca recogerá los avatares e incertidumbres de la realidad. Más felices deberíamos sentirnos sabiendo que, aunque sobrevengan corrosiones, imprevistos, errores o pase largo tiempo, nuestras estructuras tienen un holgado margen de resistencia, aunque hayan sido algo más costosas.
Todo esto tiene que ver más de lo que parece con ese fenómeno general de nuestro tiempo que es la sustitución de la realidad por las apariencias.
Me explico: todos sabemos (en el ámbito profesional) cómo se hace una casa sólida. Hoy día nos vemos obligados a aprender cómo convencernos, y convencer a otros, de que es sólida, reduciendo su solidez al estricto mínimo, mediante el recurso de teorías, normativas y cálculos cada vez más complejos y difíciles.
La belleza melancólica
En una bella reflexión, el poeta Amado Nervo expone cómo en un paisaje natural, por bello que sea, hay siempre un fondo de tristeza, algo que se echa en falta. Esa embriagadora tristeza, estimulante como la idea del suicidio, habría anotado Ciorán, es indiscernible del sentimiento de la belleza que en tales lugares idílicos puede aprehenderse. Un paisaje urbano degradado, cuya fealdad nos repugna y nos puede deprimir profundamente, no sabría producirla. El misterio de esa carencia es probablemente uno de los caminos más seguros hacia la mística.
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