Momentos de la presentación.
El Hotel Don Juan ha sido el lugar elegido para la presentación oficial ante los medios de comunicación de la asociación cultural “Tradición y folclore”, en un acto al que han acudido el primer edil del Ayuntamiento, Juan Ramírez, la concejal de Cultura, Clara Valverde, el presidente de dicha asociación, Félix Cano, y el secretario de la misma, Antonio Guardia.
Esta semana la Asociación Rociera de Águilas ha hecho públicas las bases para el Concurso del Cartel Anunciador de la Romería, un evento que, como aquel que dice, se encuentra ya “a la vuelta de la esquina”. Se trata de una fiesta que en pocos años ha dado un salto gigantesco, proporcional, sin duda, al trabajo y esfuerzo realizados por la Asociación Rociera, un grupo de “amigos” y “amantes” de una celebración que , gracias a ello, se ha implantado en la sociedad aguileña como algo que estuviera siempre en el ánimo de sus representantes.
De esta manera, un año más, y dentro de escasamente un mes y medio, de nuevo se escucharán los casos de los caballos al unísono con la música, recorriendo las calles aguileñas en primer lugar, para después iniciar ese “camino”, que lleno de devoción y alegría a la vez, conducirá a la comitiva hasta el emplazamiento donde actualmente, y por segundo año consecutivo, se desarrollan los actos del festejo: el Molino del Saltaor.
Una vez allí, la celebración estalla en todo su esplendor, y durante toda una jornada se rendirá homenaje a una imagen que sirve de guía a muchos, no solamente en ese día conmemorativo, sino a lo largo de sus vidas. Ese otro camino que nos ha tocado en suerte recorrer para bien o para mal, pero en todo caso para reconocer que si lo llenamos de alegría, ésta será su principal protagonista.
Un nuevo servicio público nace para uso y disfrute de los aguileños. Se trata del espacio que desde mañana albergará el mercado semanal y que supone todo un cambio en el ideario que hasta ahora imperaba en su actual zona de situación. No es lo mismo improvisar un escenario, que representar la obra sobre unas tablas con el decorado adecuado y realizado con los condicionantes que la pieza exige.
Así, la zona que albergará desde mañana los diferentes puntos de venta se encuentra totalmente acondicionada para las funciones que, a partir de ese momento, va a desarrollar: los puestos se encontrarán distribuidos conforme a la naturaleza de sus respectivos artículos y productos; cada uno de ellos dispondrá de su correspondiente espacio para el aparcamiento de los vehículos oportunos, etc.
Pero en este escenario no solamente van a sentirse cómodos los actores, sino también el público: contará éste con zona asimismo de aparcamiento, además de tener a su disposición, en el caso que corresponda, el transporte público. En el interior del recinto podrán disfrutar de servicios básicos como son los “necesarios” aseos, e incluso en un futuro, se tiene prevista la instalación de una cafetería para completar la oferta de este nuevo espacio público.
En esta obra pensada para la interactividad es posible que mañana, jornada de estreno, se confundan actores y asistencia, pero eso es lógico dentro de las representaciones ideadas para que todos disfruten participando. Serán unas “amas de casa” dispuestas a competir con la modernidad con todas las armas de que disponen para ello.
En este artículo era mi intención hacer una reflexión sobre el “misterio de la mochila”, un enigma que tan de moda ha puesto el periódico El Mundo tras sus apasionantes investigaciones sobre el 11 de marzo, sumidas en un leit motiv que busca la cabeza del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sino lo hace antes el estatuto de Cataluña.
Y es que, tras hojear las páginas del periódico de Pedro J., no dejo de sorprenderme de las numerosas contradicciones que están surgiendo entre el PSOE y el principal grupo de la oposición. Claro está, dos años después nadie duda que hay demasiadas lagunas que aún están por desvelar.
Aquí en mi pueblo, Águilas, también hemos asistido a un toma y daca similar, aunque aquí la mochila está repleta de ladrillos e informes varios. Me refiero al asunto de La Zerrichera. La recalificación de la finca -propiedad del Grupo Hispania, y cuyo expediente está actualmente en el Tribunal Anticorrupción- ha desatado la furia de los ecologistas de todo el Levante y sesgado la cabeza a un concejal popular, mientras que los demás han perdido buena parte del crédito de la ciudadanía. Pero lo más lamentable no es la imagen de los políticos, unos irán y otros vendrán, sino la que se ha dado de Águilas, tanto a nivel regional como nacional, con continuos artículos en El País y en los principales diarios regionales, así como reportajes en Televisión Española y en la tele de Polanco, Quatro.
Dicen los entendidos, que sobre ambos temas sólo se ha escrito el primer capítulo y que la polémica está aún por llegar. Yo, por mi parte, tanto en la mochila del 11-M como en la del ladrillo no soy quien para hacer valoraciones, así que hablaré de otros misterios menos terrenales y, sobre todo más culturales…
Me hubiera gustado haber nacido artista en el siglo XVI, donde sí se daban verdaderos enigmas, como el de La Gioconda de da Vinci. Sobre esta pintura han surgido innumerables leyendas, las cuales principalmente versan sobre la identidad de la joven dama, del porqué de su media sonrisa, del gesto de las manos o la capacidad hipnótica de su mirada.
Y es que, el retrato no deja de ser una burla, ya que dependiendo de la perspectiva en la que lo observemos, la imagen muestra un gesto burlón, risueño, enfadado…. En este sentido, y si realizamos una sucinta reflexión, esta es la magia de la pintura: la Gioconda nos muestra el estado de ánimo que encontramos en cada uno de nosotros, al tiempo que lo más relevante del cuadro no deja de ser la falta de expresión en el rostro de la más admirada inquilina del Museo Louvre.
Sin duda, son muchas las rarezas de una obra que, a pesar de tener más de 500 años, sigue estando de moda. Entre ellas, quizás tengamos que destacar que la pintura no está firmada, mientras el apelativo de Monna Lisa procede de la identidad de la retratada, Lisa, y de la abreviatura de madonna, monna, señora en italiano.
Pero, cómo no, de nuevo es la identidad de la la joven florentina la que más interés siempre ha despertado entre los estudiosos. Tal vez Leonardo sólo quiso pintar a la mujer ideal, hay quien dice que a su madre; otros se atreven a decir que se trata de un autorretrato basándose en los rasgos andróginos del rostro. Y tampoco han faltado análisis de su media sonrisa. Sobre esto escribió en 1992 J.E. Borkowski explicando que el gesto de la Gioconda es similar al de las personas que han perdido sus incisivos…
En fin, tal vez algún día podamos saber quien fue esta dama, tal vez algún día las mochilas de las que hablaba al principio del artículo sean más transparentes y dejen de confundir a los ciudadanos.
Hace escasos días mantuve una conversación con el presidente del Paso Blanco, con motivo de obtener información para un artículo que precisamente aparece en este número, relativo al nuevo trono que este año va a lucir la imagen de San Juan Evangelista.
En varias ocasiones, y a título personal, me reiteró su preocupación por la falta de implicación de gente joven en los actos de Semana Santa. Ante tal situación, este hombre que ha dedicado gran parte de su vida a la celebración, se lamentaba de “poder encontrarse en peligro la tradición, y no hallar en un futuro quien tome el relevo en estas funciones”.
Le prometí entonces hacer un llamamiento de invitación, no sólo a participar, por supuesto, en la fiesta, sino también que ésta sirviera de ánimo para los jóvenes: a conocer la dinámica, principalmente.
Eso es lo que pretenden estas líneas, invitar a las nuevas generaciones a acercarse a una fiesta que se encuentra en las raíces del pueblo,y como dijo mi amigo Pepe, “mejores o peores, son las que tenemos; las que siempre hemos conocido y que intentamos mejorar edición tras edición”.
Hace unos días que tuve el privilegio de escuchar una entrevista digna en televisión. Como comprenderán, esto es una cosa que ocurre muy pocas veces. El presentador “sabía preguntar” y el entrevistado era un hombre inteligente y culto que sabía perfectamente lo que decía. Esto es para hacer “sonar las campanas” y me llenó de honda satisfacción presenciar semejante evento.
El personaje es un escritor consumado, de gran éxito (afortunadamente, ya que ahora cualquier imbécil escribe y vende libros y muchos genios pasan desapercibidos), que observa la sociedad con un gran realismo y objetividad. Pero también es una persona que llama las cosas por su nombre, sin remilgos, ni rodeos.
Después de más de veinte años como corresponsal de televisión en distintos países (¿o debería decir de guerra en guerra?) y habiendo visto todo lo que podía y, a veces no quería, ha llegado a ciertas conclusiones determinantes, claras y precisas sobre el mundo en que vivimos. Sus aseveraciones son tan precisas que es imposible rebatirlas, diciendo la verdad, claro.
De todas las cosas trascendentes que expresó en apenas tres o cuatro minutos que duró la entrevista, me impactó lo siguiente: “En la antigüedad, en la Edad Media, los médicos recetaban analgésicos para aliviar o quitar el dolor, pero hoy recetan anestésicos, por lo que la sociedad actual vive anestesiada”.
Pérez Reverte se estaba refiriendo a la pasividad con que todos afrontamos actualmente la realidad que nos rodea. Nos hemos acostumbrado a observar lo malo y lo contemplamos ya sin reacción alguna, como anestesiados por el horror, la indiferencia y la infamia que tenemos que presenciar diariamente. Terminó este hombre diciendo que las cosas van a peor y que no espera mejora alguna para esta sociedad.
Me impactó que llegara a esta conclusión, ya que es la misma que se contempla en la lectura de la Biblia, escrita hace miles de años. Los cristianos genuinos, los que seguimos a CRISTO, ya lo sabemos desde hace tiempo; la sociedad no tiene arreglo, aunque seguimos luchando por mejorar todo aquello que esté al alcance de nuestra mano, y lo seguiremos haciendo.
El apóstol Pablo escribió en su Carta a los Romanos: “No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (de vuestra mente).
Nosotros, los cristianos, somos “eternos rebeldes” contra la violencia, la injusticia, la impasibilidad ante el sufrimiento ajeno, la ambición desmedida de gobiernos ricos que no miran a los menos afortunados.
Yo no pienso vivir anestesiado; estoy, y quiero estar, bien despierto porque no me pienso dejar llevar por la inercia de una sociedad corrompida que vive ciega porque quiere.
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