Cuando se enfrentan términos tan antagónicos como pudieran ser “ángel y demonio”, parece que se ha llegado al clímax de los contrarios: el bien y el mal. En efecto, dos consideraciones cuya monstruosidad conceptual resulta difícil de abordar. Ahora bien, bajemos a la tierra, donde se podrá observar como, al igual que en las altas esferas, la naturaleza etérea de los “luciferes”, “rafaeles” o “gabrieles”, se confunde en su origen: todos eran ángeles, hasta que uno va y se rebela.
El efecto inmediato de esa rebelión, o mejor dicho, el castigo por ella, es la terrible aparición de dos prominentes cuernos y un considerable rabo. Eso en lo que respecta a los cambios físicos que experimenta el rebelde.
Luego llegan los internos, aquellos que afectan al ámbito de los sentimientos: se torna malo, muy malo, hasta el punto de convertir su entorno en un absoluto infierno, al que además arrastra a quienes, como él, no son capaces de controlar sentimientos tan “humanos” como la envidia, por ejemplo.
No sé si el mundo está lleno de envidiosos, de personas a quienes les resulta difícil encarar a un semejante con corazón noble y generoso. Y, oh, paradoja, en vez de imitarlo, prefieren adornar sus frentes y arrastrar “cola”.
No creo en DIOS porque ÉL tiene la culpa de todo lo que pasa, especialmente de lo que me pasa a mí. Por SU culpa murió mi hijita, así que ahora yo lo voy a castigar”.
Algo así debió pensar ese asesino que entró en un colegio de una Comunidad Amish en Pensilvania y mató a cinco inocentes niñas. Ni más ni menos; si su hija no vive que tampoco vivan las de los demás. Así castigó ese hombre tan inteligente a DIOS y después se suicidó él. Por ahí podía haber empezado, por quitarse de en medio y no hacer daño a nadie. Pero, claro, ahora vendrán los profesionales, estudiosos de la mente y el cuerpo de los humanos, diciendo que ese individuo estaba enajenado, que era víctima de antiguos traumas y que no sabía bien lo que hacía porque su mente estaba enferma y perturbada. Eso es; digno de lástima ¡pobre hombre!
Porque decir que se trataba de un malvado asesino está desfasado. Porque la expresión “hombre malo” hoy día está en desuso; es arcaica. No existen malas personas, existen personas “con problemas psíquicos”. Somos tan comprensivos y solidarios… No se cómo se sentirán de comprensivos con este individuo los padres y familiares de esas niñas asesinadas con premeditación y alevosía. Y en cuanto a DIOS: ¡Menudo castigo se ha llevado con la venganza de este justiciero!
Es estupendo eso de tener a alguien a mano para culparlo de todo lo que nos acontezca. Me llama la atención la gente que confiesa no creer en la existencia de DIOS, pero que cuando le parece bien culpan al Creador de todo cuanto les da la gana a ellos. Se quedan sin recursos, sin explicaciones a sus contrariedades y entonces reconocen la responsabilidad de DIOS en todos sus males. ¿En qué quedamos? ¿Existe o no existe?
El rey David escribió en uno de sus Salmos: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien”. La necedad persiste en el corazón (o la mente) de los seres humanos, a pesar de los adelantos de la ciencia y el desarrollo de los conocimientos y la cultura. El apóstol Pablo (Saulo de Tarso) escribió en su Carta a los Romanos: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”.
Esta es una definición muy actual, a pesar de que han pasado dos mil años por el ser humano, desde entonces. Ya sabemos que la ignorancia es muy atrevida, por eso el hombre o la mujer se enfrentan a DIOS y le piden cuentas, cargados de razones y derechos. La soberbia los corona.
Procuremos más bien ser responsables de nuestros propios actos y aceptar que vivimos en un mundo con dificultades, problemas y adversidades, fruto del desorden y del desequilibrio que nosotros mismos hemos implantado. Dejemos de buscar culpables en quienes depositar nuestros rencores e impotencias. Y, por lo que a DIOS se refiere, no es ÉL el que tiene que darnos explicaciones a nosotros, sino nosotros a ÉL.
No es que yo esté en contra de las celebraciones que cada cierto tiempo conmemoran situaciones o proponen causas. Pero lo que sí es cierto es que, en la mayoría de los casos, me parecen simplemente “un lavado de conciencia”, más que una toma de ella. Por ejemplo, la reciente celebración del Día Europeo sin coches me parece muy bien, así como queda muy espectacular… y no digo yo que muchos de los que acuden a mostrar su “espíritu ecológico” sobre sus respectivas bicicletas no estén de acuerdo con la idea que la campaña intenta transmitir.
Sin embargo, la mayor parte de participantes solamente hace acto de presencia, sobre todo los niños, que precisamente son los menos indicados, para divertirse. Es decir, para ellos se trata de un mero juego que no va más allá del tiempo que el mismo dura. En fin, que creo que el uso indiscriminado de vehículos y sus consecuencias nefastas no se puede dejar en manos, o en la conciencia de personas que todos sabemos cogen el coche hasta para ir al “baño”, sino que se deben establecer leyes o normativas, como ya existen en otros países, que controlan esta desmedida falta de consideración y respeto hacia el medioambiente. Diría más, ello va en contra de nuestra propia supervivencia.
Tomás Montero
Desde que tuve noticias del proyecto municipal encaminado a la creación de un parking subterráneo en la Plaza del Doctor Fortún, o El Placetón, más conocida así por todos los aguileños, y más aún, cuando leí las opiniones de las personas encuestadas por este medio al respecto, sentí la necesidad de expresar mis juicios, pues me hubiera gustado ser uno de los que precisamente aparecen en dicha sección. Creo que el problema del aparcamiento en Águilas va mucho más allá de poner en marcha algunas zonas, como es el caso, destinadas exclusivamente al estacionamiento de vehículos.
También hay que pensar que la creación de infraestructuras no es una cosa que se lleva a cabo de un día para otro, sino poco a poco, pero cuando hablamos de un pueblo como este, en vías de crecimiento, y con las esperanzas puestas en un futuro donde los visitantes van a ser protagonistas, no se puede ir tan despacio. Porque así, el tren pasará una y otra vez, y siempre tan deprisa que nunca se podrá alcanzar.
Manuel Hernández
Como siempre, más papistas que el Papa. Me parece que empezamos a parecerlo.
O eso, o en Europa empezamos a defecarnos (qué palabra más elegante…..) encima mismo de nosotros mismos. Desde que los cutres dibujos de un periódico que nadie lee, seguramente ni en su helado país, alarmaron a unos cuantos zumbados radicales, nos hemos empezado a mear en los pantalones de Hil-Figer (o algo así) .
Ahora suspenden una ópera de Mozart en Berlín porque pudiera ser que pudiera molestar a los mismos extremistas religiosos. Manda cojones. Una ópera que tiene 250 años y que van a ver los cuatro entendidos de una ciudad culta y que, por cierto, no suele incluir a los otros cuatro sujetos descerebrados a los que me estoy refiriendo, por cierto. No vaya a ser….….
Ya rizando el rizo, en un pueblo casi desconocido para el resto de España, suavizan el tratamiento que le dan a una marioneta hecha de harapos que simula algún dios extraño para los europeos de la actualidad y no la hacen explotar llena de petardos. Joder, toda la “vidadedios” se ha pegado fuego a los monigotes en las fiestas sin darle mayor importancia . Peor es que le pongan antorchas a un toro en los cuernos.
El otro día un amigo me recordaba una célebre cita que viene al pelo en esta cuestión : “estamos en la cárcel y con miedo….” .
Vamos a ver, que si cada vez que se cabrea una ínfima parte de la población, nos pusiéramos contra las pared la inmensa mayoría, no sacaríamos las orejas ni para ir a por el pan, leches. Es que no despegaríamos el culo de la pareta en la vida.
Cuando le promulgaron la famosa “fatwa” a Salman Rushdie, el tío hizo que se cagaba, pero desde entonces vende más libros que nunca. Y quizá ni era buen escritor. Ni me interesa; pero el tío lleva una vida de lujo y mujeres que ya quisieran muchos que le cayeran alguna de esas “fatwas” para sí, con ese resultado.
Luego va un alegre dibujante y hace unos dibujos y va un grupo de integristas y se cabrea, y dejan de comprarle galletas de mantequilla a los países escandinavos.
Después va el jefe de la otra gran religión monoteísta y mete la pata hasta el corvejón, tocándole las narices a la competencia. Y van y se molestan otra vez, y van y se cargan a una pobre monja en Africa. Hay que joderse con la paz predicada por algunas religiones, que hasta las hindúes tan pacifistas la aprovechan para matarse entre sí .
Hasta ahí, se puede entender que las acciones han provocado unas reacciones, si es que se le quiere dar carta de credibilidad a semejantes chalados. Pero desde ese punto de inflexión lo que empieza a ocurrir es que nos defecamos antes de cometer algún acto que moleste a tales sujetos ; lo que decía aquel : “en la cárcel…”
Nadie como un servidor admira a los árabes y sus costumbres, pero cuando se dejan llevar por unos cuantos radicales, dejan de ser ellos mismos, indolentes y pacíficos. Me da la sensación de que desde las Cruzadas, la Reconquista y la Reforma luterana no habíamos tenido tanto problema por la religión, al menos en esta Europa culta y avanzada en las ideas y en la tolerancia. Y hablamos de entre 1000 y 500 años, que ya ha llovido, pero de poco nos ha servido, valga el bonito pareado. Mucho susto debe haber para que ahora empecemos a andar con pies de plomo por si alguien se molesta por un puñetero dibujo o por la recreación festiva de las batallas entre moros y cristianos que se hacen en cada pueblo y cada año. A ver si le va a caer una “fatwa” al alcalde de Alcoy, o a la de Cartagena, o a Leoncio en Lorca…. . No hay que dar ideas : ”…….. y con miedo”. Mi resumen: por ese camino sólo vamos a tenernos miedo unos a otros, a despreciarnos cada vez más y a mirarnos de reojo cada día más, a alejarnos más cuando lo que el sentido común dice que el camino debe ser justamente el opuesto.
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