Es un dicho muy americano que en inglés suena así: “Nobody is perfect, least of all me”, es decir, “Nadie es perfecto, y yo el que menos”. Encierra toda una filosofía de la esencia de la libertad, la educación, la democracia, el respeto y la tolerancia sin descalificación del adversario ideológico. Y por supuesto, potenciando una oposición sin la cual jamás habrá progresión o progreso, avance en ninguna sociedad considerada civilizada o avanzada. Son los valores democráticos de nuestra civilización.
Nuestro retraso democrático nos impide ver y comprender el alcance de la realidad humana que siempre nos ha demostrado que nadie tiene el monopolio de la verdad, que todos tenemos parte de la misma y que sólo el consenso enriquece, potencia y hace avanzar las civilizaciones. No queremos verlo y así nos va.
Un ejemplo es la educación en nuestro país. Ante un sistema que no potencia la cultura del esfuerzo, del trabajo cotidiano y la exigencia estricta del control y la doma de las voluntades en las edades infantiles y adolescentes, nos está llevando a la desintegración social. Intentamos apuntalar el edificio con apoyos, refuerzos, Proacs, Pronees, Acnees, desdobles, laboratorios, animación a la lectura, aulas varias, etc…
Parece que la magia que envuelve al séptimo arte, tras su halo de glamour y su, en ocasiones, subyugante contenido artístico, nos sorprende en muchas ocasiones con anécdotas o gazapos, que consiguen hacerlo más humano, con su pequeñas y grandes miserias.
Porque, al fin y al cabo, todo tan bien ambientado y colocadito conforma en muchas ocasiones un film sin “personalidad”, donde la creatividad del director queda oculta por el embudo de la historia. Y, claro está, son las superproducciones de “cheque en blanco” como Titanic o El gladiador, las que se llevan el gato al agua en cuanto al número de pifias, a pesar de la exhaustiva documentación, donde se tiene en cuenta hasta el más insignificante detalle.
En El gladiador, parece que Ridley Scott quiso, como Julio Verne, reñir con el tiempo y dar un adelanto de lo que podía deparar el futuro. No es difícil ver un bidón de gasolina en uno de los combates o los volantes impresos que leen los romanos, cuando aún quedaba la friolera de 15 siglos para que Guttemberg inventara la imprenta.
Aunque, la franja de condensación de un avión que aparece sobre la cabeza de Crowe en una de las escenas, no desmerece en nada los gazapos anteriores. Y es que el cine es así, o si no que se lo digan a James Cameron, que con Titanic encabeza el ranking de la película con más pifias, unas 200, que no son pocas si se tiene en cuenta el desorbitado presupuesto con que contó este filme.
Es curioso que en Titanic - una película donde se hizo especial hincapié en la ambientación histórica -, el cuadro de nenúfares del francés Claude Monet, que forma parte del decorado de uno de los salones de primera clase, se terminó de pintar diez años después de que el Titanic, el verdadero, se hundiera en el Atlántico.
Pero es aún más llamativo, si cabe, un error en la segunda escena, o tal vez en la tercera… bueno eso da igual. En uno de los diálogos se hace referencia a la virtudes de una pintura que lleva consigo el personaje interpretado por Kate Winslet, “Las señoritas de Avignon”, de Pablo Picasso… Aunque si el cuadro se hundió con el barco, ya me dirán cómo ha llegado hasta nuestros días. Todo un misterio… ¿Qué tal una llamadita a Cameron para que nos lo explique?.
Tampoco se salva de la quema Robin Williams, cuando en “El club de los poetas muertos” parodia al personaje de Marlon Brando en “El Padrino”. El director de este filme, Peter Weir, pasó por alto que la película de Coppola se estrenó en 1972, unos veinte años después de cuando se desarrolla la acción, lo que conduce a un claro anacronismo. Pero este hecho no deja de ser un mero error de cálculo como ocurre en “Atrapado por su pasado”, cuando la novia de Al Pacino pide una coca-cola light, una bebida a la que aún le quedaban diez años para su comercialización.
Muy “pija” la chica de Al Pacino, no cabe duda; aunque en este sentido Madonna se lleva la palma en Evita. La cantante, metida a actriz de tres al cuarto, se cambia 85 veces de vestido durante esta película, usa 39 sombreros diferentes, 59 pares de pendientes, 45 pares de zapatos y 42 peinados distintos… Pardiez, no me extraña que el filme fuera un rotundo fracaso.
Y son muchas más las anécdotas que se pueden contar acerca de este fascinante mundo, pero mi tarjeta de escribiente no da para mucho más. Algo parecido, y ya para terminar, debió pensar Ingrid Bergman durante el rodaje de “Casablanca”, Humphrey era filmado siempre encima de una plataforma de palmo y medio de altura ya que la futura musa de Rossellini rondaba el metro ochenta de estatura mientras que el intérprete de “El Halcón Maltés” superaba apenas el metro sesenta, más o menos la altura del sex-simbol del cine Mel Gibson.
Siempre viene bien. Una buena escapada viene siempre bien al cuerpo y al espíritu, que decía el romántico del XVIII. Me refiero a una escapada viajera, no a pegar un buen viaje, sino a regalarse un viaje bueno, que la riqueza de nuestro idioma es tanta que puede dar a entender mil ideas con las mismas palabras. El caso es que, bien empleado (el idioma, digo), debe ser una delicia pero, desgraciadamente, los españoles de tipo medio no acabamos de llegar al nivel de vocabulario suficiente como para hacer alarde de castellano, que ya quisiéramos.
Bueno, al tema, que me rascullo entre las palabras: algunos no pensarán que ir a Marruecos es darse un buen viaje.
Mal informados , sin duda.
El norte de África se divide en Túnez, Libia y Marruecos. Túnez no tiene mayor interés por lo excesivamente turistificado (vaya tela) que está en la actualidad, Libia es el tesoro por descubrir, después de tantos años puteado por occidente; que puede que el tal Gadaffi sea un déspota, pero su pueblo no es culpable de ello, ni las bellezas de su país debían estar ocultas tanto tiempo.
Pero nos queda Marruecos , ese sí es un tesoro descubierto y accesible. Que tienen un rey joven pero que no trabaja para su pueblo, es cierto, pero al menos nos deja a los infieles ir de cuando en cuando. Y qué menos que una vez al año. En ese periodo no se ven muchos cambios, ni en 20 años de espacio entre una visita y otra, tampoco, pero los niños de entonces hacen ahora dos cosas: mantenerse en las cafeterías de Tánger o Larache tomando un te tras otro con los amigos o trabajar en el tomate en Ramonete.
Las expectativas de la juventud marroquí no son muchas y la preparación de unos pocos no parece conseguir elevar el nivel de vida del resto. Va a ser que los desertores de la escuela superan a los que se aplican. Y si se aplican mucho y bien, también acaban largándose.
La culpa va a ser de esa monarquía divina del padre Hassan y del niño Mohammed, que han preferido mantener a los marroquíes contra las cuerdas en lo económico, sobre todo.
El caso es que ese contraste brutal que se produce tan sólo cruzando el estrecho, en unos 15 kilómetros, entre nuestra Europa del siglo XXI y la África del XV, sigue siendo un impacto aunque lo vivas cada año. El Marruecos medieval aún sigue estando ahí abajo.
El problema del rey es que la cantidad de parabólicas en los tejados de las casas más miserables (y en las otras también, por supuesto) ha aumentado exponencialmente, con lo que la información que les llega por la ventana más peligrosa de cada casa es cada vez mayor. Lo que no tengo muy claro es si la orientación de las parabólicas va hacia las emisoras árabes integristas, de lectura de Corán diaria, o hacia Europa, con anuncios de coches impresionantes, chicas vistiendo lencería más impresionante (y sin pañuelo en la cabeza). La cuestión es que aquello un día, explotará . Y no podremos ir de visita, con lo mucho que nos gusta a algunos.
Como consejo a los nuevos visitantes: olvidad el hotel y alojaros en Riads, de siglos precedentes si es posible. La impresión de la que hablaba será entonces mucho mayor.
En la imagen, el alcalde durante la visita a las obras de las viviendas
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Imagen del secretario general el PP, Francisco Montiel
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Un concurso de ideas al que podrán optar arquitectos de toda España dará como resultado un proyecto para lograr que el centro histórico de Lorca tenga una imagen semejante a la de grandes cascos históricos culturales.
En la imagen, un grupo de turistas asisten a una visita guiada al castillo
Los miembros de la Comisión Técnica del Plan de Dinamización Turística, reunidos el pasado martes en el Ayuntamiento de Lorca, han manifestado que las primeras actuaciones contempladas en dicho plan darán comienzo de forma inmediata.
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