La Actualidad de Águilas y Lorca

Periódico con noticias locales de Águilas, Caravaca y Lorca

La Actualidad - el periódico que te da el triple

EL TIEMPO INM: Águilas - Lorca - Caravaca

José Asensio

16/09/08

  • José Asensio

Sociedad aguileña y aguileñismo

Si hay una cosa que nos distingue a nosotros los aguileños de otros ciudadanos de otros pueblos y ciudades, es nuestro intenso amor, nuestra pasión por este rincón mediterráneo. Esto dicho, naturalmente, sin la menor intención de menospreciar el arraigo o el apego que cada uno puede sentir por el lugar donde ha nacido o se ha criado. Pero sí que es verdad que el aguileño demuestra un sentimiento hacia su pueblo que traspasa muchas veces ese otro sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Las personas de mi generación y también de generaciones anteriores han difundido por toda la geografía española ese aguileñismo que, paradójicamente, era menos claro en los propios habitantes de Águilas. Muchos de nosotros nos hemos dedicado a expandir las bondades de Águilas a propios y extraños, sin ningún tipo de duda, abiertamente y declarando con sinceridad todo lo que creíamos interesante. Existen numerosas anécdotas de aguileños que, encontrándose fuera, han manifestado su aguileñismo y no particularmente su murcianismo. Uno de Águilas es aguileño y nada más. Los historiadores tienen un trabajo fascinante para poder descifrar este pequeño nacionalismo, por llamarlo de alguna manera, pero creo que sus conclusiones podrían ser que la situación de Águilas, lejos de todo y de todos ha convertido este lugar en una especie de rincón con historia propia, con una cultura propia, me atrevería a decir.

Pero, últimamente, las nuevas generaciones llevan otro ritmo. Está claro que la mejora de las comunicaciones entre las ciudades más cercanas, la generalización de la educación, la llegada de turistas y también el auge de las nuevas tecnologías de la información, hace que esta juventud aguileña que se encuentra entre los 14 y los 25 años, no tenga un arraigo tan destacado como sus antecesores, o al menos no lo manifiesta tan claramente. Este hecho en sí no es malo, porque abrir las mentes a otras culturas, a otros pueblos y a la propia realidad de la Comunidad Murciana es posiblemente una de las actitudes más coherentes. Pero sí que es verdad que todo es compatible y también deseable.

El mundo que nos rodea camina inexorablemente hacia la globalización, un concepto poco definido y que entraña multitud de aspectos. Para unos, la globalización es intrínsecamente mala; para otros es la panacea y la solución a todos los problemas de la humanidad. Bien es cierto que si no luchamos por nuestros propios intereses, podemos quedar en una situación difícil y seguramente lamentarnos más adelante. Me explico; creo sinceramente que deberíamos recuperar ese aguileñismo que tanto honró a los hombres y mujeres que se quedaron y también a los que emigraron. Pero no tan sólo eso, sino recuperar la memoria histórica de cuantos hicieron que esta villa pudiera ser lo que es hoy en día.

Muchos ayuntamientos ya están trabajando en este tema, a través de los Consejos Escolares Municipales que elaboran guías y programas para que los jóvenes trabajen y sobre todo, no olviden la historia particular de la ciudad que les ha visto nacer. Los colegios y los institutos se ven inmersos en una especie de túnel del tiempo y, lo más importante, los alumnos y también los profesores, aprenden in situ una parte de la historia que, además, les hace conocedores de su propia identidad. El Castillo, la Chimenea de la Loma, el Hornillo, el Ferrocarril, la minería, la influencia de los ingleses, la pesca, el Casino y tantos y tantos otros temas quedarían al alcance de nuestros jóvenes que seguramente los llevaría a quererlos aún más. Por descontado que eso supone la recuperación de algunos monumentos y la dinamización de los museos ya existentes y una inversión en cultura nada desdeñable.

Otro aspecto a tener en cuenta sería la participación de nuestros mayores en esta tarea. No son pocos los municipios que piden la colaboración de personas de la tercera edad para entrar en las escuelas y explicar sus vivencias. Además del hecho en sí de poder escuchar de primera mano las vicisitudes de una persona que ha participado en un aspecto de su ciudad, es importantísimo, por lo que supone de relación entre generaciones. Desgraciadamente aparcamos a nuestros mayores en centros de jubilados o simplemente en sus casas, cuando podríamos aprovechar su experiencia para formar a nuestra juventud.

En definitiva, deberíamos ser más estrictos con nuestro pasado, recordando, viendo y siguiendo nuestra historia. El Mediterráneo está lleno de pueblos que abandonaron su historia en favor seguramente de un turismo bienintencionado pero que engullía a sus habitantes.

También, y es de recibo decirlo así, hay otros que han sabido conjugar la llegada de foráneos y del progreso con la propia identidad. Importante es también el papel que pueden jugar las nuevas tecnologías y en especial Internet, que nos abre un camino interesantísimo para dar a conocer nuestra cultura. Águilas debe aprovechar cualquier momento que se le presente para incidir un poco más en nuestro pasado. Alguien dijo alguna vez que quien perdía sus orígenes perdía su identidad y Águilas tiene unos orígenes y una historia demasiado importantes como para perderlos.

15/09/08

  • José Asensio

Do you speak english?

Como el mundo está lleno de anécdotas que muchas veces son las que llenan los periódicos, voy a aprovechar una de la que fui testigo este verano en Águilas, muy cerquita del Ayuntamiento, en el centro neurálgico de nuestro pueblo que ya se sabe que es amante del turista, acogedor del visitante y muchas cosas más. »

15/07/08

  • José Asensio

Periodistas: entre la libertad, la ética y el morbo

Hay veces en las que, a pesar de que se tiene claro lo que se va a escribir, se hace difícil redactar un titular que resuma claramente la idea de lo que a continuación se va a exponer. Este es precisamente el caso y ruego a los lectores que se dignen a introducirse en este artículo, que no tengan ningún reparo en cambiar libremente el enunciado del mismo.

Hace unos meses leíamos en muchos diarios nacionales el siguiente titular: “Un cabo de los Mossos (policía autonómico catalán) salva la vida de un ladrón de coches al que perseguía”. La noticia precisaba que el delincuente, de 23 años y origen marroquí, era ya muy conocido en la comisaría de Lleida, donde volvía una y otra vez después de ser detenido y dejado en libertad por el juez en numerosas ocasiones.

Parece ser que José Gálvez, que así se llamaba el policía, había acudido en apoyo de una patrulla que acababa de perder el rastro de un individuo al que seguían tras sorprenderle reventando coches frente a un hotel. Esos agentes vieron cómo el hombre saltaba por un terraplén que da aun canal y después le perdieron la pista. El cabo Gálvez avisó a los bomberos al temer que esa persona había caído al canal. Pero parece ser que el ladrón se había podido agarrar a algún saliente y había aguantado así casi una hora hasta que la corriente lo arrastró, sin fuerzas ya para asirse a las cuerdas que le lanzaban. Gálvez se ató una de ellas a su cuerpo y después de varios momentos de tensión, en los que incluso llegó a soltarse el nudo, logró cogerle de una mano y salvarle la vida.

Hasta aquí el relato de lo sucedido. No voy a entrar en la valoración de la actuación del cabo ya que me parece obvio. Pero sí querría poner de manifiesto las diferentes opiniones que se vertieron en alguno de los foros que últimamente se agregan a las noticias en la mayoría de diarios que tienen además su propia página web. Todos podemos decir lo que pensamos, aunque se advierte que el “moderador” censurará los que vayan en contra de las más elementales normas de educación y los que resulten ofensivos contra personas o instituciones. Nada más lejos de la realidad, puesto que algunos medios ya cambiaron la palabra “ladrón” por la de “marroquí” directamente, iniciando una cascada de insultos e improperios contra esa comunidad y contra los inmigrantes en general.

Curiosamente, el “moderador” dejaba añadir comentarios como éstos: “Lo tenía que haber dejado que se ahogara, así tendríamos un moro y un ladrón menos, ZP, espabila, ¡expulsiones ya!”; “Suspensión de empleo y sueldo al “mosso” y trabajos para la comunidad. Por uno que se ahogue hay 100.000 de repuesto”; “Eso, sálvalo y así podrá seguir robando y quien sabe si también matando”; “Al día siguiente el moro estará tobando otra vez, reagrupará a sus familiares para que vengan a robar o a curarse las sarnas que cogen en su pueblo, donará dinero para el terrorismo islámico, pagará para que le hagan la “ablandación” o circuncisión a sus hijos y dentro de mil años serán medio europeos. ¿Dónde nos has metido? ZP canalla.

Naturalmente estos foros permiten el total anonimato y esto acentúa los comentarios de todo tipo. También los había que alababan la proeza del agente, pero desgraciadamente el “moderador” prefería subrayar los de índole racista para así favorecer el morbo y las respuestas de los internautas. Al final, más de cien comentarios lamentables, insultantes y encarnizadamente racistas que seguramente servirán al director del periódico para resaltar que ese mes lo han visitado miles y miles de personas que, digo yo, han caído en la trampa de responder a comentarios que no merecen ni tan siquiera ser leídos.

Por desgracia, todo ese conjunto de morbosidad y juego peligroso prolifera en nuestros medios de comunicación. La audiencia manda y los sociólogos tienen trabajo. Me gustaría ser optimista y pensar que esto ha sido una anécdota sin importancia. Querría incluso confiar en la ética profesional de la mayoría de los periodistas y también en la imparcialidad de sus actuaciones. Pero me inclino más por creer en la fuerza de la gente, de los ciudadanos, hombres y mujeres que debemos huir del maniqueísmo, de la vulgaridad y de la manipulación para ser más cultos y más libres.

30/05/08

  • José Asensio

Trabajar con mayores

No siempre es fácil abrir una puerta que te lleve a un espacio diferente, atractivo y donde se pueda encontrar algo de felicidad. A veces, esas puertas no tienen llave y son imposibles de traspasar y, por lo tanto, se ignora siempre lo que hay detrás. Pero en ocasiones las puertas se abren solas e inmediatamente observamos que aquello que nos imaginábamos no corresponde exactamente a la realidad que nos habíamos forjado.

Eso precisamente es lo que me ha sucedido cuando acepté participar como dinamizador en un taller de lectura para gente mayor. De repente llegas con unos prejuicios, te forjas unos estereotipos y, casi sin quererlo, desaparecen de tu mente al observar unas personas que abriendo los ojos como platos te observan y te analizan esperando algo de felicidad en sus vidas.

La experiencia empieza en un barrio de Terrassa donde un centro de mayores acepta participar en el programa “Amigos Lectores” patrocinado por “La Caixa” y expandido por toda España, donde el objetivo principal es ejercitar la mente de nuestros mayores mediante la lectura de un libro. Después vienen la tertulia, la camaradería, las explicaciones más o menos comprometidas pero, en especial la harmonía entre los diferentes participantes que escuchan atentamente las confesiones de sus amigos. Baldomero, Antonio, María, Andrés, Gabriel, José, Cayetano, Ramón…, son nombres que se agolpan ante mí y que esperan con ansiedad que el rato que pasamos juntos sea lo más agradable posible.

La primera lectura corresponde al libro “Diario de una maestra” de Josefina Aldecoa y después viene “La hoja roja” de Miguel Delibes. Los temas van saliendo como agua en un manantial: el racismo, la miseria, la guerra, la soledad, las disputas familiares, el progreso, la mentira, la política, la jubilación, la incultura, la muerte. Pero a pesar de las edades de los contertulios, entre los 65 y los 85 años, hay una vitalidad excepcional. Los diferentes achaques debidos al paso del tiempo no impiden esa fuerza para comprender el mundo en el que viven y se acercan sin miedo a las nuevas tecnologías. Reconocen, eso sí, una merma en alguna de sus cualidades físicas, pero muchos de ellos son más felices ahora que hace unos años. La independencia con respecto a los hijos y al trabajo les ha abierto las puertas a un ocio que desconocían anteriormente. Talleres de pintura, fotografía, informática, excursiones, baile, incluso estudios universitarios y musicales forman parte de las actividades de este grupo de personas que día tras día me sorprende en sus afirmaciones.

Paradójicamente, la muerte no es un tema que les preocupe en demasía y dan las gracias por levantarse y ver un nuevo día. Reconocen que cada vez con más asiduidad se producen fallecimientos de amigos suyos y eso provoca un sentimiento de angustia, pero lo ven como un acto natural irremediable que no impide seguir adelante. La mayoría no volvería atrás y se siente más joven y activo que sus padres a la misma edad. Las oportunidades que se les ofrecen en la sociedad actual son especialmente atractivas para ellos y solamente les gustaría poder disfrutar de una pensión un poco más potente. Huyen de los políticos que solamente se acercan a ellos cuando hay elecciones y manifiestan un interés por el pequeño mundo que les rodea en la comunidad de vecinos y en el barrio. Me hablan de una juventud sin inquietudes y del poco entusiasmo hacia la cultura. Mi labor como dinamizador y profesor me hace explicarles que también existen jóvenes implicados con la cultura, con las ONG’s, con inquietudes solidarias. Están al día porque suelen ver los informativos en la televisión y leen mucho más de lo que se pudiera creer. “Los pilares de la Tierra”, “La sombra del viento”, “El niño con el pijama de rayas”, “La catedral del Mar” y otros son nombrados como libros leídos y analizados.
Aunque para gran parte de este colectivo lo más importante es el sentirse querido y escuchado. La tendencia a aparcar a nuestros mayores en asilos y residencias es completamente detestada por unas personas que se sienten activas y útiles. Huyen de la soledad de esos lugares aparentemente idílicos para poder vivir sus penas y sus alegrías en las casas que lograron con tanta dificultad. Critican el poco uso que se hace de su sabiduría y quisieran que sus vivencias personales se trasladaran a centros de enseñanza donde los jóvenes pudieran conocer de primera mano los aspectos más importantes de la España del siglo XX. Sus hijos trabajan, sus nietos estudian y solo demandan cariño y atención, algo relativamente sencillo pero que se complica en la sociedad del siglo XXI.

Esta experiencia de trabajo con mayores me ha hecho ver que este período de la vida en la que muchos pensamos en enfermedades, depresión, infelicidad y decadencia es en muchos casos una opinión alejada de la realidad porque el cambio físico producido por la edad no lleva consigo un efecto implícito negativo, sino que aquella puerta que permanecía cerrada se abre para ofrecer un espectáculo que no imaginábamos y que, como a mí, puede sorprender a los que piensan en una ancianidad triste y sin ningún aliciente.

8/05/08

  • José Asensio

Otra vez el ridículo

Hace ya varios años que España no remonta en el Festival de Eurovisión. Atrás quedaron otras épocas donde Massiel, Salomé, Julio Iglesias, Karina, Mocedades, Betty Missiego, Sergio Dalma y Anabel Conde dejaban el pabellón español en un digno lugar. El Festival era una especie de aglutinador de la familia y ese día, bocadillo en mano, todos se sentaban delante del televisor para animar a una España olvidada en Europa y que pensaba más en salir de la crisis económica y política en la que se veía inmersa. »

22/02/08

  • José Asensio

Una calle para “El Toribio”

Poco después del fallecimiento de Antonio Campos Mula, al que todo conocíamos pro el apodo de “El Toribio”, algunas personas de su entorno familiar y yo mismo, iniciamos contactos con el Ayuntamiento para que de alguna manera se le hiciera un homenaje para recuerdo de futuras generaciones. Después de varias entrevistas con la Concejala de Cultura, Sra. Clara Valverde, en las que mostró su apoyo y su consideración hacia la persona de Antonio Campos, estas mismas personas hemos pensado que además del apoyo verbal necesitamos un apoyo social que hemos iniciado con la recogida de firmas, tanto en Águilas como en Montcada i Reixac. A pesar de que el Ayuntamiento de Águilas siempre se ha mostrado favorable a dar una calle con su nombre y a la espera de que surja una de ellas en cualquier sector de crecimiento de la población, queremos que, además, haya un apoyo que dignifique y reafirme esta petición. »

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