28/10/08
Hay quienes, ante cualquier circunstancia cotidiana corren, raudos y veloces, a posicionarse mientras otros se decantan por adoptar una determinada pose. Los unos y los otros hacen que mucha gente se identifique con esas actitudes -reales o ficticias-, o se aposenten en la convicción de que las cosas sólo pueden ser de dos maneras. Blanco o negro; conmigo o contra mí. O sea, la solitaria dualidad. »
28/10/08
El viernes, día 22 de agosto de 2008 se inauguraba finalmente una calle a nombre de Antonio Campos Mula, al que todos conocíamos por el apodo de “El Toribio”. A la una de la tarde, bajo un sol abrasador y con la sola presencia de amigos y familiares, culminó un proceso que había arrancado cuatro años antes. »
28/10/08
Desde que hemos pasado la época de la abundancia que, como todo el mundo sabe, ya se ha acabado, nos queda el regusto de haber realizado ciertos avances en lo cultural, en lo gastronómico, en el consumo justificado o no y en mil caprichos, poco o nada razonables. »
15/10/08
Siga usted fija en lo suyo, que es prosperar en su noviazgo contra todo y contra todos. Dicho de otro modo: siga usted poniéndose el mundo por peineta (cosa que me parece muy bien) porque usted señora duquesa tiene un pronto de bailaora de palacio y punki con volantes.
Por encima de lo que opinen amigos y familiares, usted siempre ha hecho su real gana. Eso ha tenido la suerte de hacerlo usted toda la su vida, y ya solo faltaba que a sus 80 años bien vividos usted se corrigiese. Naturalmente, los medios de comunicación no son nadie para enmemdarle su rumbo desde sus páginas, lo suyo es pura y saludable rebeldía, pero comprendo en parte a sus hijos, que no ven en el tal Alfonso Díaz Carabantes un corazón desinteresado.
La verdad, cuesta tragarse eso de que lleva 33 años de amor profundo y secreto hacia ustedes. Leo que la llama “mi porcelana” o “mi porcelanita” y con hombres que tienen tan mal gusto para piropear hay que andarse con ojo. A mí me mosquearía tanta cursilería. Se ha dejado fotografiar a su vera, en el Cristo de los Gitanos, después de pedir respeto para su intimidad, vía comunicado.
El que quería que le dejaran en paz se ha presentado así como un prometido, se ha hecho la foto de rigor para la prosperidad.
Con este hombre nunca se sabe, pero usted mi duquesa es mujer inteligente.
Se han fotografiado ambos, los hemos visto en todos los medios de comunicacion del país, en una iglesia andaluza, a tres pasos del altar nupcial. ¿No quiero pensar que fuera esto un ensayo de boda?
En verdad señora que el amor no conoce edades, pero hay edades en las que hay que llevar cuidado pues nuestros sentidos no funcionan igual, sobre todo la vista y el oído, ni tan siquiera para el amor.
15/10/08
Nosotros, los españoles digo, viajando somos más de otra forma, bastante diferente a los japoneses, por poner un ejemplo de viajeros impenitentes; vamos a donde hay que ir, si nos llevan en el autobús, vemos lo que nos dicen que nos interesa y le vemos la gracia hasta al guía más tonto, que luego se embolsa nuestras propinas con más risa todavía.
Cuando nos paramos a comentar algo en la calle, parece conveniente que se enteren hasta los propios del país (y que nos son ajenos) de lo que pensamos, bueno, de lo que decimos, lo pensemos o no. Solemos hablar en voz alta y le pedimos al camarero en voz más alta todavía, por si no nos entendiera. Las comidas no nos gustan todas y no experimentamos excesivamente.
Si, al cabo de una semana, no encontramos un mal restaurante italiano nos puede entrar el mono de nuestro potaje. Menos mal que las pizzas y los spaguettis nos alivian bastante de coger la maleta y largarnos, que parece que todos los europeos comen raro menos nosotros, que si la carne poco hecha, que si la col agria, que si no hay pan. “Donde se ponga una paella de Alicante….!!!”, que se oye mucho, todavía.
De todos modos, al menos en Europa, todo es tan asquerosamente previsible como en España, nada se deja, al menos en las ciudades, a la exploración y la sorpresa de lo nuevo y lo extraño, todo está previsto y los servicios, las señales, las informaciones se han unificado tanto que hasta el más tonto puede prever encontrar lo que busca allí donde se espera que esté.
La uniformidad hace menos atractivo el viaje.
Al menos del que espera sorprenderse, encontrar algo diferente a lo que ya conoce de su tierra. La capacidad de sorpresa en Europa ha sido cancelada por decreto de la CEE de los huevos.
El que quiera sorpresas que se vaya a Africa, que allí las tiene a montones. O a Suramérica, o a Centroamérica donde, a pesar de que en el idioma nos entendemos mucho mejor, las cosas siguen siendo tan diferentes como saltar de un siglo para otro en nuestra querida, vieja, conocida y previsible Europa.
Algo así deben ser los Estados Unidos, donde un servidor no tiene el menor interés en recalar. Que no me gusta que se copien el disco duro de mi portátil, oye, una manía.
Al fin y al cabo, los africanos y los americanos hispanohablantes, cuando vienen a Europa, no es a hacer turismo.
Los que sí salen cada vez más son los chinos, los coreanos y los indonesios.
Todos tienen hambre de conocer la cultura occidental, y de verse desahogados en sitios amplios, creo yo. El caso es que son respetuosos habitualmente, a no ser que tengan que hacer fotos. Entonces son capaces de hacer esperar al director de una orquesta para hacer la última puñetera foto.
13/10/08
Septiembre anunciaba despedida con agua en su última semana de este año “horribilis”. Mes uvero por excelencia y al que la sabiduría popular del refranero reservó una frase que no tiene desperdicio:”Septiembre, o seca los ríos o se lleva los puentes”.
En esas fechas fue cuando Mari Cruz, nuestra profesora del curso sobre Atención Eficaz de Quejas, en el que participé con seis compañer@s de empresa, pronunció la palabra mágica: asertividad. Confieso que fue la primera vez que escuché ese término. Me chocó. Y tuvo que ser en la capital del Segura y en un “lunes marrón”, como canta el Sabina. Claro, que siempre hay una primera vez.
Pero vayamos al grano. La asertividad se define como “la capacidad de una persona para expresar sentimientos, aptitudes y capacidades socialmente aceptadas e identificadas con la autoestima y el bienestar personal”. Surge del latín “asserere”, que significa “afirmar”. Para entendernos, pongo un ejemplo que puede disipar dudas:
Usted va a un restaurante a comer. Cuando le traen lo que ha pedido, observa que una de las copas está con marcas de pintura de labios de otra persona. Ante esta situación, podría reaccionar de distintas maneras. La primera sería callarse y no decir nada, aunque a disgusto. La segunda, armar la de San Quintín y echarle la bronca al responsable de ese establecimiento. También, puede llamar al camarero y pedirle que, por favor, le cambie la copa. Son tres tipos distintos de comportamiento.
Si eligió la primera opción, actuó de una forma pasiva. Es de los que piensan que no hay que interrumpir nunca a la gente, ya que es de mala educación. Cree que los problemas de uno no le interesan a nadie más y no hay que hacerles perder el tiempo escuchándolos, que hay que adaptarse a los demás, si no corremos el riesgo de perder una amistad. Por si faltaba poco, considera que cuando alguien tiene un problema tiene la obligación de ayudarle. Parece ser que no es cierto. Todas ellas son ideas falsas. Primero, tiene derecho a interrumpir a quien le habla para pedir una explicación, o a pedir ayuda o apoyo emocional, o a decir no y por supuesto, a decidir cuando prestar ayuda a los demás y cuando no. Mira tú por donde.
Evidentemente, creo que no hace falta explicar que si armó la marimorena en el restaurante, usted tuvo un comportamiento de tipo agresivo y nada recomendable. Como diríamos por aquí, pierde la razón aunque la lleve.
Y sí amablemente solicitó al camarero que le cambiase la copa, usted se comportó como una persona asertiva para resolver una situación incómoda. O lo que es lo mismo, quedó como un señor.
Algunos expertos opinan que estas formas de actuar nos vienen de cuando niños: “eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca”, “si fuimos obedientes, nos premiaron” o “no me hacen caso, lloraré o romperé algo”. A mi juicio, no parece descabellada esa teoría.
Para ir terminando-ni corresponde ni hay suficiente espacio para contarles aquí la importancia de los silencios, el lenguaje no verbal o explicarles lo que es la retroalimentación ni el resto de técnicas aprendidas- tengo que decir que aprendimos y disfrutamos al mismo tiempo durante los 4 días que duró la enseñanza.
¡Ay, si los “picos de oro” supiesen que en la comunicación sólo un 30% es verbal y en muchísimas ocasiones nuestros gestos, el 70% restante, expresan lo contrario de lo que decimos!
En el curso participamos buena gente. De Alcantarilla, Beniel, Las Torres de Cotillas, Lorca y Águilas. A mis colegas Diego, María Ángeles, Pedro, Manoli, Tomás, Teresa y a nuestra profe Mari Cruz Marín, una gran profesional, se nos hizo corto. Ahora, más de uno, echamos de menos las tertulias y las empanadillas rellenas de ensaladilla a la hora del almuerzo en un bar cercano donde, por cierto, hemos dejado aparcado un brindis con pacharán. Todo se andará.
No puedo ni quiero olvidar mencionar el video que bajo el título de “Si las miradas mataran. El poder del comportamiento”, nos enseñaba, en una atmósfera que me recordaba a las películas del gran Alfred Hitchcock incluyendo a un severo inspector de Scotland Yard como narrador, las distintas formas de comportarse ante las peripecias de un personaje denominado, con toda la mala leche del mundo, “Señor Desgraciado” que al final resultó pertenecer a la “brigada anti mal comportamiento”. Sin duda, genial.
De todas formas, tengo que contarles que no es oro todo lo que reluce y que pese al poder del comportamiento, siempre hay lo que Mari Cruz calificó acertadamente como “palomicas sueltas”. Es decir, aquellas personas que por mucha empatía que usemos y por mucho que nos pongamos en la piel del otro, no atiende a razones de ningún tipo. O lo que es lo mismo, son las excepciones que confirman la regla. Y ahora sí. Finalizo con algunos consejos aprendidos para conseguir el milagro de la comunicación. Ahí van algunos:
“Si quieres aburrirles, léeles. Si quieres comunicarte, háblales. Si quieres que te atiendan, escúchales. Si quieres que te odien, monologa. Si quieres convencerles, dialoga.” ¡Ah, antes de que se me olvide! Recuerden siempre que el comportamiento no es algo con lo que se nace, aunque es contagioso y también se puede elegir.
Ya solo me queda una duda. ¿Habrá conseguido el vuelo de estas “palomicas sueltas” atraer la atención de nuestros lectores, dejando a un lado por una vez la crisis financiera del mundo mundial, sus hipotecas “subprime” o basura (menudo regalito de despedida del señor Bush), euribors a la carta y bancos en apuros? Ustedes eligen.
¿Qué opina del Plan de Competitividad Turística de Águilas?
(49 comentarios)
La última cinta de la saga de James Bond llega esta semana a los cines
Más vídeos
2005-2008 © Actualidad de Murcia | Quiénes somos / Contacto | Accesibilidad | Artículos en RSS
Este sitio cumple con los estándares del W3C - diseño