3/09/09
Decía Albert Einstein que “En los tiempos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”.
En la actualidad, el libro de ruta socialista, al menos en materia económica, se rige por la nula imaginación y un, digamos simbólico, grado de conocimiento. Y es que, esta astillada casta política no parece tener ni pajolera idea de por dónde hay que tirar y sólo se inquieta por un concepto, irremediablemente relacionado con la palabra crisis: el voto.
En cualquier caso, no pienso que esta recesión actual sea una casualidad, en todo caso una causalidad. Las izquierdas nunca han demostrado capacidad para administrar los recursos disponibles en una economía… ¿acaso no resulta ilustrativo que para identificar un retroceso del PIB similar al de este año tengamos que remontarnos a 1993, con el gobierno de González? Dixit
El gatillazo de la economía española, cuya recesión se alarga irremediablemente frente a Europa, no es sino un cúmulo de desaciertos de las actuaciones presupuestarias guiadas bajo la batuta de Zetapé; un cúmulo de gastos para entretener a la comunidad. Bien podríamos hablar de los 400 euros repartidos al “tuntún”, sin valorar las rentas de los perceptores, o del Plan E –por supuesto, he de suponer que la “E” es de efímero-, puesto que su usufructo se limitó a maquillar las cifras de paro de cara a las pasadas Europeas.
Comienza el curso económico
Y bien, después de tanto bandazo e improvisación, comienza el curso económico tras las vacaciones. La preocupación aumenta y nadie puede adelantar cuando creceremos para generar empleo; eso sí, los expertos sí están de acuerdo en la necesidad de un nuevo modelo basado en la innovación, produciendo más y mejor.
Sin dicha innovación el mercado español no puede ser competitivo. Verbigracia, no es tan difícil implantar nuevas tecnologías que abaraten los costes de producción, repercutiendo en nuestro imparable déficit con el exterior en el saldo de la balanza por cuenta corriente. No creo tampoco que desde el Gobierno no sean capaces de reducir un gasto público que está asfixiando al sistema.
Por contra, este gobierno si que lo está “bordando” , imponiendo la ley del silencio en los (sus) sindicatos.
Tal vez, desde la tan novísima, como aburda, Subdirección General de Medidas Económicas Extraordinarias deberían estudiar el modelo sueco. Recorte de la carga fiscal a empresas o individuos, eliminación del despilfarro estatal, mayor liberización del comercio, reforma del mercado laboral, eliminación del impuesto de sucesiones, renovación del sistema de pensiones mediante la capitalización privada del ahorro obligatorio.
En fin, como en la obra de Calderón de la Barca, La vida es sueño.
1/04/09
Cuba está viviendo la ausencia del dictador Fidel Castro en el poder, después de medio siglo de dictadura. La sucesión, ahora con su hermano Raúl al frente, no seja de ser una incógnita que cada día cobra fuerza, y los numerosos cambios en el gobierno no parecen calmar a la población.
Sin lugar a duda, dicha suceción es difícil. La edad de Raúl no conllevaría estabilidad a medio plazo, mientras que las nuevas generaciones, empezando por su hija Mariela Castro Espín -médica con la que ha chocado ideológicamente en numerosas ocasiones- no están por prorrogar este régimen.
Y hete aquí, que los continúos achaques del comandante han revivido la vieja idea de la revolución, aquella que respaldaba el 90% del pueblo justificando la lucha contra Batista; pero, claro está: una revolución hacia la democracia que ponga fin al castrismo.
Sin embargo, su desaparición no tiene visos de ser pacífica y se ciernen no pocos interrogantes. La transición podría desembocar en una revuelta popular o un alzamiento impulsado por ciertos sectores yankis, que seguro no tardarían en apoyar un regreso masivo de exiliados ultraderechistas, residentes en Miami, para disputar el poder a Raúl.
Incluso, se podría llegar a una guerra civil, como en Irak, un país invadido bajo un idéntico pretexto: “la democratización inventada por Bush”; o, tal vez, no sea necesaria la ofensiva de la barra y las estrellas y se de una revuelta popular como la que derribó a Ceasecu en Runamía….
La historia nos enseña que las dictaduras personalistas son muy difíciles de mantener tras la muerte de su cabeza ejecutora, y eso en España lo tenemos muy presente con Franco.
Las dictaduras, todas, son negativas y las democracias son el menos malo de los sistemas de gobierno, como ya se dijo en la antigua Grecia y repitió Churchill.
Con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, que ha mostrado su intención de suavizar el embargo, la transición podrá iniciarse desde el estómago, liberarando la iniciativa y la propiedad privada.
En fin, el ejemplo chino vuelve a mostrar sus pautas sobre la isla de Cuba dando, en buena parte, la razón al Che.
18/01/09
Las ocurrencias del ministro de Industria parecen seguir los pasos de su homóloga Maleni, dejando contra las cuerdas a una industria importadora que mueve el 19% del PIB . Y, es que, tras defender el uso de bombillas de bajo consumo para reducir la dependencia energética española, ahora quiere que los españoles dejemos de comprar productos extranjeros.
Igual, Sebastián no se ha dado cuenta que optar por la vía de la reducción de importaciones es volver a los tiempos de las economías cerradas y autárquicas, más propias de dictaduras que de democracias del siglo XXI. “Estamos pidiendo que en el hábito de consumo se introduzca el factor español”, afirmó el ministro durante un desayuno con la Asociación de Periodistas de Información Económica, en el que hizo un guiño a la filosofíá política de John F. Kennedy para hacer un llamamiento a nuestra conciencia y preguntarnos ¿qué podemos hacer por nuestro país como ciudadanos?
Ahhhhh!!, vamos, la vieja Autarquía de los regímenes totalitarios! Igual el Sr. Ministro no se acuerda de cuando Franco ideó un anuncio que decía “compre o consuma productos españoles”. El dictador, tras la Guerra Civil, diseñó un plan económico que denominó “Fundamentos y directivas de un Plan para la organización de nuestra economía”. Era la base de la autarquía, y según el régimen y sus gobernantes de entonces, para nada economistas o estudiados, era la única política económica capaz de “reconstruir España”. En fin, una falacia, una especie de yo me lo guiso, yo me lo como, que no hizo otra cosa que prolongar el sufrimiento y la hambruna posterior al desastre genocida.
Sinceramente, las decisiones en materia económica del Gobierno me confunden… No sé si apedrear la General Electric de Cartagena o dejar de hacer fotos con mi Canon. Este humor del absurdo no lo superan ni Faemino & Cansado. La lástima es que no nos gobernasen otros mientras nuestros progres se dedican al humor.
1/08/08
La batalla de Madrid, la batalla del Ebro y la caída de Cataluña: otoño de 1936, verano de 1938 e invierno de 1939, sellaron el destino de la República española. Tres momentos, tres estaciones que allanaron el avance franquista y acabaron con el sueño de muchos, con una oportunidad que empezó precisamente en primavera, el 14 de abril de 1931, con la proclamación de la II República.
Y hete aquí, que digo oportunidad; perdida, eso sí. Aunque no en la memoria, por mucho que algunos se empeñen en pasar página y asignarle, erróneamente, el sinónimo de Guerra Civil. Sin duda, tenemos que tener presente la modernidad pasada para poder afrontar la modernidad y el estado democrático de hoy en día. No podemos obviar nuestra historia, tenemos que aprender de ella… ¿y por qué no?, este verano no debe ser mal avenida una lectura de pensadores como Ortega y Gasset, Pérez de Ayala o Manuel Azaña.
La II República fue la culminación del libro de ruta de los progresistas españoles, reflejo, hoy en día, del modus vivendi de Zapatero, donde los aciertos se cuentan con los dedos de la mano.
La II República planteó un proyecto modernizador y necesario en aquellos años. Se trató de un quinquenio donde los esfuerzos se centraron en la cultura y los avances sociales, como el derecho al voto de la mujer. Sin embargo, la magnitud social del gobierno erró en el momento y se topó con unos compañeros de viaje poco oportunos. Pero, a pesar de la cerrilidad de la sociedad de entonces, el principal error no fue otro –y esto me suena– que obviar la situación económica: hablamos de una España azotada por una crisis que afectaba a todos los órdenes de la vida civil. Las hambrunas, la agricultura caciquil, las revueltas sangrientas, el hundimiento de la peseta y, sobre todo, la oposición a la monarquía, desencadenaron en una idea de cambio, republicana en este caso, aunque podría haber sido otra cualquiera.
Aún así, la historiografía política nos muestra cómo solventar una crisis, y seguro que Alcalá Zamora, y más tarde Manuel Azaña, hicieron de ello su leit motiv. Pero, el poder o las buenas ideas necesitan contar con el plano económico, al igual que no entienden de socios. Por una parte, la deriva leninista del Partido Socialista de entonces, quienes entendieron que su colaboración con la democracia republicana era meramente instrumental, siendo el fin la revolución.
Pactos equivocados y butifarradas catalanas se han convertido en referencia del actual gobierno socialista, que han construido un grupo como aquel del ´31, en el que se aliaron los socialistas de Largo Caballero, los comunistas, anarquistas y separatistas. Casualidad, tal vez.
Demasiadas semejanzas para un Zapatero que se ha definido como “republicano de pensamiento” y que en 2006 se adentraba en el peligroso mundo de los estatutos y determinaciones (no olvidemos que la II República también tuvo su Statut), dejando a un lado la situación de España, con síntomas manifiestos de “recesión”.
Se trataba del primer error de Zapatero, aunque y afirmó Sócrates “el vicio se reduce al error”. El desconocimiento, la estulticia y el nerviosismo no conducen sino que a la toma de decisiones desordenadas.
2008: Tal vez, como a los chinos, el ocho que cierra esta cifra le traiga suerte a José Luis Rodríguez Zapatero, un presidente al que el Partido Popular le regalaba el pasado mayo las elecciones, con la lacra de los Zaplana, Acebes y compañía idealizando su política de descalificación e instalados en la barricada de la protesta “per omnia saecula saeculorum”, lejos de tratar de promulgar el tan ansiado reciclaje que los separe de la derecha tradicional.
El pater de los novatos ha repetido plaza en la Moncloa, a pesar de llevar cuatro años anclado en la irresponsabilidad y con pocos logros, salvo la Ley de Dependencia. Zapatero ha gobernado con la cabeza gacha, sin ofrecer resistencia a sus aliados políticos, llegando ahora a un punto de inflexión, a no poder mantener las contradicciones, las quijotadas de las que ha hecho gala hasta la fecha.
Y claro está, tanta indiferencia y sonrisa amable nos muestran a este agosto una crisis negada por el gobierno de Zapatero hasta apenas hace un par de semanas. Nos toca asumir que hemos sido engañados y esperar el resultado de la Comisión de Asuntos Económicos, convocada en el día de ayer por nuestro presidente, quien ha interrumpido su descanso veraniego.
En cualquier caso, mucho me temo que tan urgentes medidas podrían haberse aprobado hace casi un mes, pero se ha impuesto la estrategia mediática para escenificar la preocupación del Gobierno ante la situación económica. ¡No desesperemos! Siempre nos quedarán otras medidas tales como quitarmos la corbata, usar bombillas de bajo consumo, poner la lavadora por la noche, o comer carne de conejo.
En fin, nuestro republicano presidente se encuentra inmerso en una encrucijada de difícil salida y un error más dejaría a su equipo de marketing sin capacidad de reacción, al tiempo que los barones socialistas ya claman al cielo al valorar el coste del sudoku autonómico, donde los desacuerdos de hoy día no son más que el fruto de errores pasados, al concebir privilegios colectivos que se exigen ahora como derechos irrenunciables.
El Partido Popular debe de aprovechar el guiñol político de Zetapé, ya que la presión social que se está ejerciendo sobre el partido fundado por Pablo Iglesias –por cierto, obrero y español, nada más lejos de la realidad– seguirá pasando factura. Y cuando digo aprovechar, estoy hablando de un trabajo de partido, donde se deje a un lado el espíritu conservador y donde se instale la modernidad.
3/07/08
Cuando mayo se haga cargo del calendario, mis días gozarán decididos, previos al estío, a un junio de tránsito y a su júbilo inventado. O no… de alguna manera, como en aquellas mañanas de carnes y banderas que habitaban el poema de Salinas: “La palabra iba suelta, vacante, ingrávida…”, Sabina nos devolvió su mes de abril el pasado 28 de junio, en la ciudad del sol: vibrante y resuelto, el flaco de Úbeda recitó sus versos más conocidos en el claustro de La Merced, y -cómo no, en primera fila y con la Canon en mano- yo lo recibí como si de un gurú se tratase, a pesar de su voz rasposa, delatando a quien en realidad que ya lo ha vivido y bebido todo.
Las alas de este cronista de la santa transición, de este juglar de cafés de medianoche y algún canuto con el que celebrar la vuelta de su unicornio azul, volvieron a ganarse al público; como Ícaro, aunque esta vez sin la compañía de los dioses del Olimpo.
Y es que al flaco de Úbeda sólo le queda su talento - por cierto, ¿para qué necesita más?- y da igual que tenga una guitarra sobre su regazo o un gastado poemario sobre un taburete.
Con su recital de poesía, acompañado en este ocasión de un también genial García Montero, Sabina no tardó en reencontrarse con sus seguidores, dispuestos a vivir, que no a oír, sus versos. Y es que, la poesía de Sabina no deja de ser una trouppe de dardos lingüísticos que cantan como nadie a la victoria, aunque su voz esté vencida y rota.
Sabina y García Montero nos hicieron vibrar con su poesía, como Luis Eduardo Aute, que cerró el telón del Festival Todo Letras 2008.
24/03/08
Decía Nietzsche que “solamente aquel que construye el futuro puede juzgar el pasado”.
Cuanta razón llevaba el bendito!! Y es que -visto lo visto, y no sin antes haberlo meditado concienzudamente- tengo claro que el futuro económico de Águilas debe pasar en buena parte por macroproyectos como la actuación de Marina de Cope; claro está, sin olvidar el sector industrial y el mantenimiento de los primarios en su justa medida.
Digo esto, sobre todo, ante la ralentización económica a nivel comarcal, que se agravará si no levanta cabeza el sector agrícola, olvidado por una clase política que ocupa su tiempo en discutir sobre los cansinos “Programa Agua” y “Agua Para Todos” mientras nuestro campo se ahoga, no por falta de recursos hídricos que, por cierto, nos sobra.
La A.I.R de Marina de Cope, representa una fuerte apuesta en materia turística, a pesar de que el Partido Socialista, para variar, recurre a su demagogia para frenar no ésta, sino cualquier actuación en materia turística o urbanística propuesta por el PP.
Hay que joderse. Y digo yo, si se oponen a todo y la agricultura se agota, ¿de qué va a vivir Águilas de aquí a unos años? ¿Dónde están las alternativas socialistas?
Este proyecto es un claro ejemplo de sostenibilidad, contemplando todas la áreas de preservación paisajística y una edificabilidad irrisoria que le otorgan un alto riesgo. Y es que, el requisito de que tanto infraestructuras como equipamientos corran a cargo de los propietarios, y que se deban hacer antes que las zonas residenciales, no es pecata minuta. Estamos hablando de cinco campos de golf, otros tantos de fútbol, un centro de alto rendimiento, una marina deportiva y cerca de 20.000 plazas hoteleras. Sin duda, una inversión astronómica supeditada a la posterior venta de viviendas y a la amortización del capital de la compra de los terrenos, que precisamente no se han adquirido por cuatro duros.
Vamos, que con cifras en la mano, este proyecto tiene poco de pelotazo, siendo una oportunidad de futuro. Pelotazos, por ejemplo, el Niágara, donde una edificación descentralizada, el impacto medioambiental y las dudas sobre la construcción del prometido hotel son los actores principales.
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