VOX y PP aprueban en Murcia y Cartagena la prohibición del burka y el niqab

No se podrá acceder a las dependencias municipales con el rostro cubierto de modo que dificulte o impida la identificación, por razones de seguridad y garantizar la dignidad de las mujeres

 

El pleno del Ayuntamiento de Murcia de hoy ha acordado, con los votos de VOX y PP, prohibir en dependencias municipales el uso del burka, niqab y prendas similares que cubran el rostro y que dificulten o impidan la identificación. La medida se toma por razón de garantizar la dignidad de las mujeres en un régimen de libertades, y por razones de seguridad. Esta prohibición ya se ha aprobado en los ayuntamientos de ciudades como Alcalá de Henares, Lorca (Murcia), Níjar (Almería) o Burgos. Hoy también se incorpora la ciudad de Murcia.

También en Cartagena

En la misma línea, VOX ha conseguido sacar adelante en el Pleno de este jueves dos mociones clave para el futuro de la ciudad: la propuesta para regular el uso del burka, el niqab y otras prendas de uso análogo que busquen la ocultación del rostro, y la iniciativa para rechazar la regularización extraordinaria de inmigrantes ilegales.

 

De esta forma, el acceso a dependencias municipales y el uso de servicios públicos locales deberá realizarse en condiciones que permitan la plena identificación del individuo. El objetivo de esta iniciativa es desarrollar una normativa que garantice la seguridad de todos los usuarios de los edificios de la Administración local, independientemente del origen, la motivación o el significado que tenga la prenda con la que se pretenda ocultar la cara al acceder en ellos.

 

“En estos espacios, la identificación visual del rostro no es un capricho ni una cuestión estética: es una condición básica para la verificación de identidad, la prevención de suplantaciones y el correcto funcionamiento del servicio público prestado”, ha defendido el portavoz del grupo, Gonzalo López Pretel. Así, la moción presentada por VOX es la respuesta natural al agravio que supone la normalización progresiva de prácticas culturales que se alejan de nuestra tradición y de nuestros más elementales valores cívicos. Entre todas ellas, “resulta especialmente hiriente el uso de prendas que ocultan integralmente el rostro de la mujer, como el burka o el niqab, símbolos innegables de su invisibilización y del sometimiento femenino en determinadas corrientes religiosas”, ha apostillado López Pretel. El rechazo a estas prendas es, por tanto, una obligación en sociedades que, como la nuestra, hallan en el respeto a la mujer y su dignidad uno de sus innegociables principios.

Esta web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies