«El libro de Semana Santa es un recorrido visual por nuestra Semana de Pasión”
En unos días la lorquina presentará una nueva edición de su ya clásico ‘Semana Santa de Lorca. Una Pasión Diferente’, una recopilación de lo sucedido en los días en que se rememoran los últimos instantes de Nuestro Señor
Entrevista a la fotoperiodista lorquina María José Ruiz Reverte
Bien entrados en la Cuaresma, a pocos días del inicio de la Semana Santa lorquina, nos adentramos en el estudio de fotografía de la fotoperiodista María José Reverte, ‘María José la Fotógrafo’, como la conocen prácticamente todos. El revuelto escenario tras las continuas sesiones de fotos presenta un estado más agitado de lo habitual. “No hay tiempo para ordenar. Estamos a punto de entrar en máquinas y, ahora, lo que toca son los últimos repasos al libro de Semana Santa. Cuando esté en imprenta, ya habrá tiempo para colocarlo todo”, afirma mientras contesta a las preguntas de La Actualidad, pero sin dejar de repasar páginas del libro de Semana Santa que en unos días será presentado en el patio porticado del Palacio de Guevara.
Pregunta: La Semana Santa del mundo a la vuelta de la esquina… ¿Qué siente?
Respuesta: Emoción. Una emoción tremenda por disfrutar de un espectáculo único, considerado singular en el mundo entero. No somos conscientes de lo privilegiados que somos de poder disfrutar de nuestra ‘Semana de Pasión’ cada año. Hay visitantes que acuden desde todos los rincones del mundo, haciendo un esfuerzo tremendo, y nosotros, lo tenemos aquí, a la vuelta de la esquina. Y como fotógrafa, ilusionada por captar esa imagen que vale más que mil palabras y poderla ofrecer en el libro del próximo año.
P.: En unos días presentará una nueva edición de ‘Semana Santa. Una Pasión Diferente’. En estos instantes previos, ¿qué siente?
R.: Siento la misma sensación de vértigo de hace catorce años cuando por primera vez se hizo realidad este proyecto que parecía una auténtica locura. Aquí están todos. Todos los colores, todos los desfiles y procesiones, y acontecimientos que han destacado por su singularidad. Ha sido un año apasionante y tenía mucho interés en que se viera reflejado en esta nueva edición. Ahora toca relajarse, cruzar los dedos y esperar felicitaciones y críticas. Críticas que me parecen necesarias para seguir avanzando y que agradezco tanto como los parabienes.
P.: La Semana Santa de Lorca la documentan gráficamente muchos profesionales, ¿es un reto?
R.: Es el reto que tú te quieras imponer. Creo que los lorquinos jugamos con cierta ventaja. Conoces el escenario, las posibilidades, la luz… Pero también esto puede ser un inconveniente, porque puede pensarse que nos acomodamos. Yo soy una fotógrafa de calle, que pisa la arena… a la que le gusta estar en las salidas, en las recogidas, en los encuentros… En ese chocolate que se prepara para después de ensayos o procesión, pero también me gusta adentrarme en la sala de maquillaje, en la trastienda de las casas de los pasos y naves… Esa ‘otra Semana Santa’ es quizás la gran desconocida, pero también apasionante. Me impresiona ver a cientos de personas trabajando en los instantes antes de la procesión. Cada uno sabe cuál es su cometido. Ese trabajo se refleja fielmente en la carrera. Nada se deja a la improvisación. Eso no es tarea de un día es de semanas, meses… Acaba la Semana Santa, pero los talleres, las naves, las casas de los pasos… son un bullir de gente que ya prepara la del próximo año. Eso es una hazaña que se repite cada año.
P.: ¿Quiénes están en esta catorce edición?
R.: Están todos. El Paso Blanco, el Paso Azul, el Paso Encarnado, el Paso Morado, el Paso Negro y la Archicofradía de Jesús Resucitado. Pero, como le decía, también acontecimientos que destacaron en el último año. Y un adelanto de iniciativas que protagonizarán los próximos meses. Y, por supuesto, están muchos lorquinos que colaboran patrocinando el libro y que sin ellos esta ‘locura’ sería impensable. Gente que confía en mí desde el inicio hace catorce años y que edición tras edición han querido formar parte de este proyecto. Un proyecto que no es mío, sino de todos. De Lorca y de los lorquinos, porque cuenta la historia de cada una de las Semanas Santas de los últimos años. Son fotografías, pero también textos. Textos muy cuidados que nos hacen llegar las cofradías, pero también muchos redactores que integran nuestros créditos desde hace largo tiempo. A todos, les quiero dar las gracias por ayudarme a hacer posible esta edición que se ha convertido en un clásico.
“Siento la misma sensación de vértigo que hace catorce años cuando por primera vez se hizo realidad este proyecto que parecía una auténtica locura”
“Aquí están todos. Todos los colores, todos los desfiles y procesiones, y acontecimientos que han destacado por su singularidad”
P.: Desde detrás del objetivo, ¿cómo ve la Semana Santa?, ¿ha evolucionado desde que inició la edición de este libro de Semana Santa?
R.: La Semana Santa de Lorca es impresionante, única… Creo que no hay adjetivos para calificarla, porque todo lo que digamos se quedaría corto. No hay nada igual en el mundo. Somos únicos. Decía que nada se deja a la improvisación. Está cuidado hasta el mínimo detalle. Pero, no es un capítulo que se repite año tras año. Ha evolucionado mucho, muchísimo en los últimos años. El trabajo de las cofradías es digno de estudio. Cada grupo sabe perfectamente lo que tiene que hacer y la unión de todos forman el desfile, la procesión. Si se valorara económicamente el trabajo que se realiza en las cofradías, no habría dinero para financiarlo. Y, en esos días, llenamos hoteles, bares, restaurantes, tiendas… no sólo de Lorca o las comarcas vecinas, sino de provincias limítrofes. Es increíble ir por la calle y, de repente, encontrarte turistas de Australia, de Japón, de Estados Unidos… En esos días somos como una especie de Torre de Babel donde caben todos. No sabemos dónde [ríe], pero caben. En esos días las casas de los lorquinos están repletas de gente. Camas, sofás cama, colchones… van de un lado para otro para atender los requerimientos de familia, amigos… Esa es nuestra Semana Santa.
P.: ¿En qué actos disfruta más?
R.: Me lo pone difícil… Me gustan todos, pero especialmente los que se prestan a cierta intimidad, recogimiento. El pregón es el inicio de todo y siempre estoy. La Salve a la Dolorosa es bellísima. La Misa de las Palmas del Domingo de Ramos, muy colorista. La bajada del Calvario la noche del Miércoles Santo, única; y el Encuentro del Paso Encarnado, la Convocatoria Encarnada… Es muy complicado elegir. Hay que echarse a la calle con el Pregón y recogerse el Domingo de Resurrección. Pero incluir en el recorrido naves, casas del paso, iglesias… Y, de cuando en cuando, disfrutar de nuestras terrazas y del sol, que este invierno se ha dejado ver poco.
P.: En el libro, ¿están todas las cofradías, ‘grandes’ y ‘pequeñas’?
R.: Sí, por supuesto. Pero, no me gusta encasillar a las cofradías de Semana Santa en grandes y pequeñas. Hay pasos con mayor número de cofrades, blancos y azules, que tienen un peso muy importante en la Semana Santa lorquina, y la responsabilidad que ello lleva consigo. Pero, la Semana Santa de Lorca no sería lo que es si faltase cualquiera de los pasos. Los Desfiles Bíblico Pasionales nos han dado a conocer al mundo entero por la peculiaridad de los carros, carrozas, caballos, bordados… imágenes. Pero es el cómputo general. Los desfiles son algo único, con carros a la carrera que levantan la arena, pero el recogimiento de la Soledad por el casco antiguo, sobrecoge. Y el Cristo de la Sangre en la madrugada del Jueves al Viernes Santo por el Barrio, me emociona cada año. Creo que no hay ninguna Semana Santa en el mundo que pueda mostrar lo que aquí se vive. Y todo lo que ocurre se refleja en el libro de Semana Santa que es para los lorquinos, pero también para los que nos visitan y que se pueden llevar un recopilatorio de todo lo que ocurre aquí en estos días en que rememoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.




