ARTÍCULO DE OPINIÓN: LA FÁBRICA DE HIELO

Fabrica de hielo fotos
CON EL CIERRE DE LA FABRICA DE HIELO SE CERRARON MÁS DE 100 AÑOS DE HISTORIA EN ÁGUILAS.
Hace más de 100 años que Gabriel Jiménez Serrano fundo la fábrica.
En 1922 había dos empleados Miguel y Paco. A lo largo de los 100 años ha habido más empleados pero estos han sido los que más tiempo han estado. Miguel y Paco trabajaban a turnos de 12 horas, día y noche hasta su jubilación. Paco de día y Miguel siempre en las noches.

El trabajo en la fábrica era muy duro y malo para la salud. En esa época no había ropa y calzado apropiado. Había que entrar a la cámara a meter y sacar las barras de hielo cuantas veces era necesario, y la forma de hacerlo era a mano puesto que no había máquinas que trabajaran a una temperatura de -10 0 C en las cámaras y cuando salían había a veces con una diferencia de 50 0C de temperatura entre la fábrica y las cámaras. Lo peor era trabajar con “gas amoniaco” , gas formado por la combinación de un átomo de nitrógeno y tres de hidrógeno; es incoloro, más ligero que el aire, tiene un olor desagradable que irrita los ojos y las vías respiratorias; tiene un sabor cáustico. Se da la circunstancia que los dos empleados Miguel y Paco murieron ciegos.
Todo líquido para evaporarse necesita absorber calor. El amoníaco líquido al evaporarse con gran rapidez produce un intenso frío que se aprovecha en la industria para enfriar una salmuera, la cual, a su vez, enfría agua hasta que ésta se congela, y se obtiene hielo. Se usa una salmuera en vez de agua, porque ésta se congelaría. El agua del interior de los moldes era agua dulce.
Como dato anecdótico, el primer vendedor de hielo autorizado en Águilas fue Pedro Ruiz García en 1841, teniendo nuestra localidad en ese momento unos 3.500 habitantes. El ayuntamiento le autorizó a la venta de hielo y bebidas heladas, entre otras las condiciones eran de vender la nieve al por menor a cuatro cuartillos la libra hasta agotarse.
Muchos recordareis “el chorro”, hace más de 60 años que estaba situado al final de la calle Quintana. Desde la fábrica de hielo, con un tubo de uralita, atravesaba la calle, el paseo. Y llegaba cerca de la misma playa. Era un lugar muy usado por los aguileños, lugar de encuentro de jóvenes y mayores y donde acudíamos poder enjuagarnos para quitarnos la sal del agua del mar, y casi siempre había alguna lata o algo para poder ducharse y quien tenía un paquete de champú al huevo de la marca “Sindo “para lavarse la cabeza. En ese tiempo en la mayoría de las casas no había agua potable, y lo único que el agua en verano estaba un poco caliente de más, ya que venía de enfriar los condensadores de la fábrica de hielo… Durante varios años la gente especialmente las mujeres iban a lavar la ropa al chorro por lo que por una cosa o por otra siempre estaba concurrido.
Si en esa época no había conducción de agua potable en las casas y por el chorro salía unos 24.000 litros cada 24 horas, todos los días del año, todos se preguntaban de dónde salía tanta agua por el del chorro.
Los hermanos José y Nicolás Albarracín, en 1974, compran a la heredera de D. Gabriel Jiménez Serrano, la fábrica de hielo de gas “amoniaco”, situada en la calle Quintana. Por ese tiempo los hermanos Albarracín tenían su negocio; “Nico“siendo el último corredor de pescado en la cuarta generación de los “Melocotones”
Nico se queda de gerente. La fábrica se encontraba en regulares condiciones, teniendo que venir mecánicos de Barcelona varias veces para repararla.
En 1976 Nico se trae a su cuñado Pedro Muñoz Campillo que era un buen mecánico y compran una fábrica de segunda mano (motor e instalación para la fabricación de hielo) en Barcelona, y desde ese momento empiezan a trabajar más y mejor y Continúan con los bloques de hielo (barras) de unos 25 kg. De peso vendiéndose enteras o a trozos.
Se le trabajaba a los barcos de pesca y en los veranos al público. Recordar esos veranos en nuestra localidad y antes de irnos a pasar el día en la playa era parada obligada el comprar en la fábrica el hielo, y nos encontrábamos con colas para hacerlo.
Al poco tiempo la cofradía de pescadores de Águilas pone su propia fábrica de hielo en “escamas “, la ventas decayeron en la fábrica de hielo, por lo que tuvieron que ampliar la zona de trabajo hasta Garrucha, para vender a los pescadores de allí. Y dio otra buena época, habiendo una demanda de hielo de unos 5.000 kg. Llegando en verano a 7.000 kg. Y este buen momento llegó hasta que en Garrucha pusieron fábrica de hielo. En ese momento bajaron las ventas y empezaron de nuevo en Águilas con los almacenes de tomates hasta que Pascual Hermanos puso una balsa para refrescar el tomate y fue un éxito; quedando de nuevo la venta del verano ya que el camping funcionaban muy bien y su consumo y la venta daba para vivir. Esta fábrica ha llegado a contar con cuatro empleados.
En 1997 los agricultores de Lorca y la Hoya plantan brócoli, y para poder exportarlos a Europa a diferentes países y en especial a Inglaterra necesitaban ponerle hielo (como se le pone al pescado para mantenerlo; esto hace que sea otro resurgir y de nuevo hay unos años muy buenos en los que suben las ventas.
En 2002 se trabajaba mucho ya que el brócoli iba a más y compraron una máquina nueva también con gas Amoniaco. Era una máquina moderna que fabricaba más cantidad de hielo y funcionaba con agua de circuito cerrado y movida por aspas de hélices de barco.
En noviembre del 2007 hace sociedad con su hija Isabel María, quedándose de gerente en la empresa por jubilación de” Nico”.
Con el tiempo las empresas de tomates y de brócoli fueron poniendo cada una su propia fabricación de hielo, así como las cofradías de pescadores. Por lo que la venta de hielo fue decayendo hasta que en 2014 cierra la empresa.
La familia Albarracín tubo abierta la fábrica durante más de 40 años y con ellos cierra una empresa con más de 100 años de historia en Águilas; era la fábrica más antigua de la región y de las más antiguas de España, según el bonito artículo de Lara García, en el Faro de Águilas en agosto de 2005.
EL PASADO AÑO AL CERRAR LA FÁBRICA DEL HIELO SE CERRO UNO DE LOS COMERCIOS MÁS EMBLEMÁTICOS DE ÁGUILAS, Y UNA FÁBRICA DE LAS MÁS ANTIGUAS DE ESPAÑA.

Por: Juan Hernández Calvo

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