Aislamientos Lorca

Una vida por Águilas. José María Sánchez- Fortún Valdés “El chusquero” (1929-2016)

e quedo de su vida con la idea de que José María “el chusquero” fue un hombre bueno, humilde, muy trabajador y luchador. Un hombre de Fe y creyente en Dios. Una persona muy familiar que adoraba a su mujer Ana, a sus hijos, nietos y biznietos. Una persona que hizo muchas cosas por su pueblo, por Águilas

Por Juan Hernández

José María Sánchez-Fortún Valdés, nació en Águilas, en 1929, en el seno de una familia humilde. Su padre era hilador de esparto y en los días de mal tiempo o cuando en el esparto no se trabajaba, se embarcaba a pescar para traer el sustento a casa. Aprovecho este momento para recordar a todos los que han dedicado su vida a ser hiladores o pescadores.
José María vivió, con tan solo 7 años, una guerra y todo lo que ello conllevaba. Y esto marcó su infancia: el miedo, los bombardeos, el hambre y muchas horas en el refugio.
Siendo un niño debía ponerse a trabajar para ayudar a la familia, eran cinco hermanos, y a pesar de que a su madre no le gustaba el trabajo de hilador, por todo lo que entrañaba y lo ingrato que era, él entendía que debía trabajar.
Le apodaban “el chusquero” porque, cuando de niño, hacía viento o llovía, no trabajaba dándole a la rueda, y pidió a su tía Cruz que vendía chuscos de pan de cebada, que le dejara vender unos pocos y los vendió y luego más y más. Fue vendiendo hasta la cuesta de la pesquera, y llegó un momento que ganaba más dinero que dándole a la rueda. ¡Además no tenía que levantarse a las 6 de la mañana!
Después de unos años, se metió a panadero. Trabajó en el horno de los brasileños y en el horno de Leonor que estaba por la calle el molino, hasta que más adelante amasaba en su casa. Y no era fácil ni amasarlo, ni venderlo, por las condiciones de aquel entonces, pero lo hacía. Al marcharse a la mili, y tras realizar una prueba, logró quedarse en el servicio militar de panadero y por lo menos el pan no le faltó. Como anécdota decir que los primeros calzoncillos que tuvo fueron para irse a la mili.
Todo en la vida te va marcando, te va forjando. Fue cuando se hizo mayor, cuando se dio cuenta del porqué de muchas de las cosas vividas en su infancia, por ejemplo el por qué se cambiaban tanto de casa, y era porque habían ido pasando por malos momentos económicos y no ganaban ni para pagar el alquiler, terminando viviendo en la casa de su abuela Lola. Aquella era una casa de unos cuarenta metros cuadrados en la que se metían hasta doce personas; no había sillas para todos pero los más jóvenes se tenían que sentar en el suelo; lo mismo ocurría con las camas ¡esto era por turnos!, al igual que los vasos. Después marcharon a una casa de alquiler en la que a pesar de tener un poco más de espacio, también caían goteras cuando llovía, entonces su madre los llevaba a la casa del brujo y con una manta los tapaba.
José María, con doce años, y junto a unos cuantos chiquillos, fue a la escuela de D. Pedro Crouseilles para aprender a leer, escribir, y “para hacer cuentas”. Les daba clase en los bajos que él tenía; y sin cobrarles nada les enseñaba a parte de lo escolar, como José María reconocía, a creer en Dios y a ser buenos zagales.
Ocupa un lugar muy importante en su vida su abuela Lola, “su ángel”, una mujer luchadora que sacó de donde no tenía para ayudarlos.
A los tres años de novios, se casó con Ana Sánchez Cervantes, el 15 de febrero de 1953, en la Iglesia de Santa Isabel en Guinardó ( se encuentra dentro del antiguo municipio de San Martín de Provensals, en Barcelona), con quien sería el amor de su vida. Estuvieron juntos en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las dificultades, hasta el final de sus días. Jose María y Ana se habían marchado de Águilas a Barcelona buscando una nueva vida, el futuro en nuestra localidad era incierto, las dificultades económicas, la falta de trabajo les obligaron a empezar allí.
En esta nueva fase, las cosas empezaron a irles bien, pero Jose María sentía mucha añoranza de su pueblo. Fue ese sentimiento el que les hizo volver a Águilas más adelante y pensando que aquí tenía un proyecto de trabajo; pero, una vez aquí, se encontraron la misma situación por la que se habían marchado. Y vuelta a empezar.
Trabajando muchísimo en una panadería nació primero su hijo, Domingo, y luego unos años más tarde su hija, María Dolores. Pero con el sueldo de panadero no les llegaba para vivir y tuvo que marchar a Alemania, por mediación y ayuda de su cuñado Ramón que ya estaba allí, emigró como tantos otros españoles. A los siete meses, su mujer lo acompañaría también en esta dura aventura. Y digo dura aventura porque no debió ser fácil dejar en España a sus hijos muy pequeños. Allí se dejaron el alma trabajando para ahorrar lo máximo posible, sin descansos ni vacaciones para volver lo antes posible.
Cuando dispusieron lo justo de ahorros (11.000 pesetas), con lo puesto y poco más, volvieron primero su mujer y al poco José María. Él haría parada en Barcelona para comprar las primeras prendas con las que montó su negocio en Águilas. Empezó en una habitación de una casa en el cabezo, las prendas las colocó en la cama donde dormía su hijo y así comenzó la historia de la empresa “Confecciones Sánchez-Fortún”. Poco a poco, con mucho esfuerzo y muchas horas, “el chusquero” y Ana sacaron el negocio adelante. Fue cambiando de ubicación y siempre era para mejorar.
Hasta que se consolidó el negocio, Jose María tenía otros trabajos para apoyar al sustento de la familia: barman, cobraba recibos, etc…
Más adelante, les fue marchando bien la tienda y pudieron empezar a salir a cenar, a celebrar las nocheviejas, alguna fiesta que otra, etc… En una de esas ocasiones fue cuando le propusieron presentarse a la candidatura de Presidente del Águilas y salió elegido en la votación de los socios. Una temporada estuvo al frente del Águilas C.F., temporada 1977/1978, y a pesar de los apuros económicos del Club y que no se podían hacer fichajes por este motivo, el Águilas que estaba en Regional, subió a Preferente.
Cinco años más tarde volvería otra vez a la Presidencia del Águilas, pero esta vez, con más dificultades aún, embargos del Club y del campo, aunque con la misma ilusión pues se reunía su pasión (el fútbol) y el querer hacer cosas por Águilas. Se necesitó una buena gestión de José María y tuvo la ayuda del Ayuntamiento y, en particular, del Alcalde del momento D. Manuel Carrasco.
Fue su afán de querer hacer cosas por nuestra localidad, lo que le llevó a ser Concejal por el Partido Popular, en 1995; siendo Alcalde D. Juan Ramírez Soto. José María quedó a cargo de las Concejalías de Comercio, Industria y Policía Urbana. Se destacaría de su labor como Concejal, la mejora en la situación del mercado semanal y la eliminación de la venta ambulante por las calles.
Creó la Asociación de Comerciantes Industriales de Águilas (A.C.I.A.) Siendo comerciante y al pertenecer a la Unión de Comerciantes de Murcia, en una reunión coincidió con Emiliano, y medio enserio, medio en broma, decidieron crear una asociación en Águilas; al no tener local, le dejaron una sala en la Casa de la Cultura; por lo que fue el primer Presidente y fundador de A.C.I.A.
El Sr. Guillén, pidió la ayuda de José María porque se pretendía dar el edificio del Casino en ruina, por la situación en la que se encontraba. Ellos y algunas personas más no lo permitieron. Se solicitó la ayuda al Ayuntamiento, empezó a funcionar una Junta Directiva, nuevos socios y al hacer de la unión la fuerza, se volvió a poner en marcha el Casino.
Tras su paso por la vida política, se hizo cargo de la Presidencia de la Tercera Edad. Su más importante logro allí fue que se colocara el ascensor.
Recibió distinciones como Aguileño del año y máscara de Oro del carnaval. Este último reconocimiento fue por sus más de cuarenta años vistiéndose de máscara; personajes como Carmen Miranda, de Manola, o de señoras de postín, han sido muchos de los trajes que forman parte de la historia de nuestros carnavales.
Me quedo de su vida con la idea de que José María “el chusquero” fue un hombre bueno, humilde, muy trabajador y luchador. Un hombre de Fe y creyente en Dios. Una persona muy familiar que adoraba a su mujer Ana, a sus hijos, nietos y biznietos.
Una persona que hizo muchas cosas por su pueblo, por Águilas. ¡Gracias!

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