El aguileño José María Pastor recorre varios países de Asia en solitario durante varios meses
Tras haber visitado anteriormente numerosos países de Europa en solitario y después haber estado varios meses recorriendo países de Latinoamérica en solitario, el aventurero se encuentra ahora inmerso en una nueva experiencia por el sureste asiático
El aguileño José María Pastor Monsonis continúa recorriendo el mundo con su particular forma de viajar. Tras haber visitado anteriormente numerosos países de Europa en solitario y después haber estado varios meses recorriendo países de Latinoamérica en solitario, el aventurero se encuentra ahora inmerso en una nueva experiencia por el sureste asiático.
Su recorrido comenzó en Tailandia, continuó por Laos y Camboya, y actualmente se encuentra en Vietnam, país en el que sigue explorando nuevas ciudades y paisajes. En total, lleva ya dos meses viajando por Asia: “Quería cambiar de continente y hacer algo distinto. Venía de viajar bastante por Latinoamérica y me apetecía conocer una cultura diferente”, explica el aguileño.

Durante su estancia en Tailandia ha visitado lugares destacados como Krabi, donde pudo recorrer en moto algunas playas y templos escondidos. “Conocí a un chico colombiano que también estaba viajando y alquilamos una moto para recorrer la zona. Llegamos a lugares espectaculares que ni siquiera había visto anunciados en ningún sitio”, afirma.
En Laos, asegura haber encontrado un ambiente mucho más tranquilo que en otros destinos. “La gente es muy amable y muy tranquila. Aunque no hables su idioma intentan comunicarse contigo y ayudarte en todo momento”, señala. De hecho, explica que en muchas ocasiones deja incluso la moto con las llaves puestas y el casco sin preocuparse por posibles robos. “Son países muy seguros y la gente confía mucho unos en otros”, prosigue.
En cambio, su paso por Camboya ha sido más agridulce, porque «la gente no es tan amable como en el resto de países de la zona, parece que sigue muy presente el daño que hizo el régimen de Pol Pot, donde el dictador llegó a provocar la muerte de cerca de una cuarta parte de la población del país». También tuvo la oportunidad de visitar los campos de exterminio del régimen de Pol Pot: “Es algo que está muy presente todavía en la sociedad porque ocurrió hace relativamente poco”, comenta.

Por el momento, uno de los países que más le está sorprendiendo es Vietnam, donde asegura haber encontrado “el país más barato en el que he estado jamás”. Allí también ha visitado el Museo de la Guerra de Vietnam, una experiencia que describe como “muy dura por todo lo que se ve y se aprende allí”.
Más allá de los paisajes y monumentos, Pastor destaca especialmente la actitud de la gente. “Me ha sorprendido que en el sureste asiático no necesitan tanto para ser felices. Ves personas que tienen muy poco, pero están contentas porque tienen para comer y tienen a su familia”, explica.
El viaje también le ha permitido descubrir una gastronomía muy diferente. Entre los platos más conocidos ha probado el popular ‘pad thai’, aunque reconoce que una de las experiencias más curiosas fue visitar mercados donde se venden todo tipo de alimentos poco habituales en Europa. “He probado mil comidas típicas de la zona, pero algo a destacar fue cuando fui a un mercado en Tailandia en el que vendían carne de cocodrilo, vendían insectos y los probé, aunque ya los había probado en México; y en Laos había también un mercado donde vendían comida de todo tipo, como croquetas de pulpo y de gambas; pero lo que me sorprendió fue que vendían también un bol enorme de insectos que eran cangrejos fritos, saltamontes, grillos y gusanos de seda que estaban fritos por fuera y por dentro estaba blandito. Yo al principio estaba bastante asustado y no quería probarlo porque me daba un poco de asco; y dije bueno pues ya que estoy aquí quiero probarlo y quiero llevarme la experiencia, porque en Latinoamérica también tuve la posibilidad de probarlos. Pero no me atreví”, comenta entre risas.

Otra de las experiencias que más le impactó fue conocer la vida nocturna de Bangkok, famosa en todo el mundo. “Había escuchado hablar mucho sobre la noche de Bangkok, pero cuando la ves en directo te sorprende. Es muy intensa y hay situaciones que llaman mucho la atención y que son bastante duras de vivir”, explica.
Durante el viaje también ha vivido numerosas anécdotas. Recuerda, por ejemplo, cómo en algunos pueblos los niños salían corriendo a saludarle cuando llegaba en moto porque no estaban acostumbrados a ver turistas ni a personas occidentales. “He jugado a fútbol y a baloncesto con los niños de aquí”, comenta. También cuenta con humor un episodio en un autobús nocturno donde descubrió que tenía que compartir cama con otro pasajero durante un trayecto de diez horas. “Era un chico enorme, casi de dos metros, y ninguno de los dos sabía que la cama se compartía. Nos pasamos todo el viaje riéndonos porque no cabíamos en la cama y, obviamente, no dormimos casi nada por la incomodidad”, relata.
Pastor suele desplazarse en autobús o en tren entre ciudades y, una vez en el destino, alquila una moto para recorrer la zona. Aunque viaja solo, asegura que siempre termina conociendo gente durante el camino: “Muchas veces coincides con alguien un día o una tarde y compartes la experiencia, pero al día siguiente te despides y sigues en solitario”.
Su idea ahora es continuar recorriendo Vietnam antes de viajar a México, donde planea pasar una temporada editando todo el material grabado durante su aventura. Quienes quieran seguir sus viajes y conocer de primera mano las experiencias que vive en cada destino pueden hacerlo a través de su canal de YouTube, ‘Topeados de viaje’, donde comparte vídeos de sus recorridos por el mundo; así como en Instagram, en su cuenta @topeadosyt.



