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La reducción de la demanda amenaza al sector agrícola de la localidad

Finalizada la campaña agrícola, el balance que desde Asaja realiza su presiente, José Martínez, no es muy positivo. “No ha sido una campaña muy buena porque los precios han estado, durante casi toda la temporada, por los suelos”, afirma Martínez. No obstante, el presidente de la asociación agraria puntualiza que “podríamos estar hablando de un balance mucho más negativo si no hubiese sido por el de marzo, en el que el precio del tomate fue bastante bueno y dio un respiro al sector; y porque la lechuga, aunque floja, también ha tenido algún momento de repunte”.

En este sentido, Martínez aclara que, “pese a que no podemos hablar de una campaña rentable, lo cierto es que ha sido algo mejor que la del pasado año que fue totalmente desastrosa. En el sector vamos, como se suele decir, cambiando el dinero- continúa diciendo-, alternando campañas malísimas con otras que aunque menos malas tampoco pueden calificarse de buenas”.

agriculturaAnte un panorama así, los agricultores de la localidad “subsisten como buenamente pueden”, aclara Martínez.

La crisis de precios generalizada, unida a la falta de control sobre las exportaciones de terceros países, como Marruecos, Polonia y Holanda, y los márgenes comerciales abusivos son, en opinión de las coordinadoras agrarias, “la causa de una situación que, lejos de ser puntual, se ha convertido en la tónica habitual desde hace ya varios años”.
Además, el presidente de Asaja señala que en esta última campaña se ha detectado un nuevo mal que está afectando gravemente a la agricultura local: los mercados cada vez están vendiendo menos como, asegura Martínez, consecuencia del gran descenso en la demanda por parte de los consumidores.

Las perspectivas de futuro son muy pesimistas

Ante un panorama así, los agricultores de la localidad “subsisten como buenamente pueden”, aclara Martínez al tiempo que precisa que, al contrario que ocurriese en años anteriores, “para la próxima temporada no se contemplan reducciones en las extensiones de los cultivos ni retiradas del sector. Si hubiese otros sectores funcionando bien quizás algunos agricultores se plantearían un cambio pero tal y como está la economía no queda más alternativa que intentar mantenerse”.

No obstante, las expectativas que plantea el presidente de Asaja no son muy alentadoras. “Nuestro principal temor es la reducción de ventas en los mercados como consecuencia de una demanda por parte de los consumidores cada vez menor. Se trata de algo que empezamos a percibir desde el pasado mes de mayo y que todo apunta a que se mantendrá cuando iniciemos a recolectar el próximo mes de septiembre”. Una situación que de mantenerse, aclara Martínez, traería como consecuencia unos precios cada vez más bajos e incluso, lo que es peor, que las cosechas quedasen sin vender con las consecuentes pérdidas económicas que eso supondría para un sector que, pese a su delicada situación, es el que actualmente está tirando del carro de la economía aguileña, generando gran cantidad de puestos de trabajo.

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