La biodiversidad de la Playa de Los Nardos: un enclave único del litoral almeriense

La Playa de Los Nardos no solo destaca por su valor paisajístico. Sus dunas albergan uno de los enclaves de mayor interés botánico del litoral almeriense, donde sobreviven varias especies amenazadas y endemismos exclusivos del sureste peninsular. A ello se suma un excepcional patrimonio geológico que conserva fósiles capaces de explicar cómo era el clima mediterráneo hace más de 100.000 años.

✍️Un artículo de Miguel Carlos García Navarro

Cuando pensamos en la Playa de Los Nardos, la mayoría imaginamos un lugar perfecto para disfrutar del Mediterráneo. Pero pocos saben que, bajo sus pies, se esconde uno de los espacios naturales más valiosos y sorprendentes del litoral almeriense.

Esta playa, de apenas kilómetro y medio de longitud, alberga un patrimonio natural extraordinario que convierte a Pulpí en un referente de biodiversidad. Aquí sobreviven algunas de las plantas más escasas de Andalucía y se conservan fósiles que nos hablan de cómo era el clima hace más de 100.000 años.

La propia playa debe su nombre al Nardo marino (Pancratium maritimum), una elegante flor blanca que antiguamente cubría buena parte de las dunas. Hoy su población ha disminuido considerablemente y su recuperación depende del esfuerzo conjunto de administraciones, asociaciones, voluntarios y vecinos. Cada verano, cuando florece, nos recuerda la enorme riqueza que aún conservan nuestros arenales.

Pero existe una joya todavía más desconocida.

Entre las dunas crece la Linaria nigricans, conocida como Espuelilla de Almería, un pequeño endemismo exclusivo del sureste peninsular cuya presencia en Los Nardos marca el límite oriental de su distribución. Su tamaño pasa desapercibido para la mayoría de los visitantes, pero su valor científico es inmenso. Precisamente por proteger este delicado hábitat se instaló hace años el vallado que todavía puede verse en la playa.

Junto a ella aparecen otras especies adaptadas a uno de los ambientes más duros del Mediterráneo: siemprevivas, amapolas amarillas, tomillos marítimos, orugas de mar y los conocidos «Zapatitos del Niño Jesús», otra planta exclusiva de nuestra provincia que apenas encuentra refugio en unos pocos arenales.

Y aún hay más.

Los Nardos también guarda un auténtico viaje al pasado. Entre sus sedimentos aparecen fósiles de Strombus bubonius, un molusco que hoy vive en aguas tropicales africanas. Su presencia demuestra que hace más de cien mil años el clima de esta costa era muy diferente al actual. Cada fósil es una pequeña ventana abierta a nuestra historia.

A todo ello se suma la Cañada Real de la Costa, antigua vía pecuaria utilizada durante siglos por los rebaños trashumantes y reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial.

La Playa de Los Nardos es mucho más que un destino de sol y playa. Es un espacio donde florecen especies únicas, donde las dunas conservan la memoria del pasado y donde cada paseo puede convertirse en una lección de naturaleza.

Conocer este patrimonio es el primer paso para protegerlo.

¿Has paseado alguna vez por la zona protegida de Los Nardos? ¿Conocías todos estos tesoros naturales?

 

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